jueves, 13 de diciembre de 2018

LA PILA DEL PANTEON...(3ª parte).NUEVA LECTURA

Las caras 1, 2 y 3 de la pila

Tras ver la cara cuatro, la de los leones, vamos a presentar una propuesta del conjunto de las otras tres, utilizando las fotos que amablemente nos permitieron realizar los amigos del Museo de San Isidoro de León en 2016.


Cuando hemos estudiado en otro lugar estas tres caras con personajes humanos, hemos seguido los trabajos de Dña.Etelvina Fernández y Dña. Harriet M. Sonne, con dos versiones diferentes y que recogían estudios anteriores. Entre éstos, también tenemos el que hizo Dña.Angela Franco, toda una referencia en la historia del Arte español, hoy jubilada incansable a punto de ser, si no lo es ya, doctora también en Teología, en su artículo: “Un vaciado de una pila bautismal de San Isidoro de León” publicado muy poco antes del trabajo de Dña.Etelvina. Haciéndose eco de estudiosos anteriores, como D.Manuel de Assas, en el sentido de ver en sus  caras escenas de la infancia de Jesús, realiza una bella excursión por los apócrifos, y sus propuestas las vemos en el resumen.
Cara uno de la pila con la escena de Bautismo y la inscripción en el borde y sobre las figuras

Todas esas lecturas, a nuestro juicio erróneas, se producen por el empeño de querer casar la inscripción con las figuras, cuando en nuestra opinión, se trata de oraciones o invocaciones relativas a la Matanza de los Inocentes (Zacarías) la Huida a Egipto y el origen del Bautismo, de la mano del Bautista. Es una invocación adecuada a una ceremonia de bautismo, que pudiera haber existido en la primitiva portada de Silos y que en buena medida permanece en Moradillo de Sedano, inspirada en Silos, en cuyas arquivoltas hay elementos de la Matanza y Huida a Egipto (repetimos que, como dice Boto, “a la manera de bajo continuo”, es decir, que aunque se esculpan otros temas, el suceso permanece sobre el discurso). La leyenda que entorna al Pantocrator dice la frase de la liturgia eucarística citando al “león vencedor que nace de la tribu de David”. Todo ello nos lleva a pensar que frente a la portada de Moradillo hubo pila bautismal.
Huida a Egipto (mal copiada de la del claustro de Silos al no ver al Niño)
y escenas de matanza de Inocentes en la portada de Moradillo de Sedano

 Eso mismo puedo ocurrir en nuestra pila, donde la inscripción no narra lo esculpido, es “un bajo continuo”, un cántico para la ceremonia bautismal. Se esculpe, -y en eso hay bastante consenso- una ceremonia bautismal, pero no se trata de Cristo ni de Juan ni siquiera de San José ni Zacarías; son simplemente la plasmación de dos sacramentos, porque eran dos ceremonias consecutivas pero en distinto lugar: de Bautismo en la catedral, presidiendo el Obispo y después la Confirmación por imposición de manos quizás en la parroquia o en la misma catedral, pero ya en el interior del templo. En medio, o bien de seguido, se produce la procesión de los catecúmenos, pero todo eso lo vamos a detallar con el apoyo de la literatura ceremonial de la liturgia visigótica o mozárabe. También se cuestiona si esta leyenda relativa a Egipto, Zacarías, etc. fuera añadida a posteriori a la vista de sus caracteres “modernos”, desde luego, poco románicos, lo que avalaría la tesis de la dra. Sonne.
Hay dos elementos muy importantes que deben hacernos relacionar las caras de la pila: todos los actuantes (excepto el Cristo montado y María con el Niño, que no son humanos, sino esculturas en el relato), llevan libros en la mano. ¿Qué sentido tendría que San José, San Juan o el mismo Cristo llevaran un libro en ese trance? No digamos cuando se trata de analizar los tres que procesionan, que se les quiere comparar a los judíos en la entrada en Jerusalén. ¿Con una supuesta palma en una mano y un libro en la otra?
Procesión de bautizados con el symbol en la mano izquierda y una vela en la derecha en la cara 3 de la pila del Panteón


Los libros abundantemente mostrados por los personajes indican que forman parte de la ceremonia bautismal; los adultos porque deben leer las oraciones, invocaciones y hasta exorcismos de las ceremonias y no se lo sabían de memoria porque sólo se hacía una vez al año; los niños, los catecúmenos, porque se les entregaba el Padre Nuestro que debían memorizar, como veremos en los libros litúrgicos. Era el símbolo de su nueva condición, obtenido en la Traditio Symbol.
Confirmación en la cara 2 con un presbítero oficiando vestido igual (con casulla) que el otro que aparece a la derecha entre canceles con un velón con una muesca abajo. Ambos llevan un libro en la mano que el tallista se ha esforzado en mostrar.

El otro elemento significativo son las patas añadidas, los “tacos”. Veremos que sólo las figuras nimbadas llevan también patas añadidas. Al ponerles las patas, los tacos, nos sugieren que son elementos transportables, móviles, como una imagen llevadera, no son personas físicas. Su fragilidad se transmite por la ligera inclinación. Es razonable: en los baptisterios no había imágenes, porque éstos estaban fuera del edificio de la iglesia, y para la concreta ceremonia se llevaba una imagen para presidirlo, y por eso, para que yo, humilde ignorante que contemplo la pila, me dé cuenta de que esa imagen de la Virgen con el Niño es portátil, pero representa a quienes pienso que son, la han puesto el nimbo.
Cara 1 de la pila con la estatua de María y el Niño sobre tacos, ambos con nimbo y el obispo sobre un escabel y de nuevo con libro. El bautizante s la derecha lleva estola y, como el obispo, muestra su libro de manera ostensible.

 En la otra escena, la de la Confirmación, que ya se realiza en el interior de la iglesia (y a veces en la parroquia, por lo que había una procesión desde la catedral hacia la parroquia, quien sabe si con un “paso” como el de la Borriquilla) no hace falta pintar el nimbo, porque está claro que es un elemento fijo de la iconografía del templo. En  este caso, el Niño porta lo que parece un orbe en las manos, cosa que no hace el “transportable”, no vaya a caérsele.  También el asno que monta Cristo en la cara 3, tiene los tacos para indicar que es un “paso”, algo movible, y como tal elemento móvil, han puesto nimbo a la figura de Cristo igual que se hace con la Virgen y el Niño que se ha transportado al baptisterio, para identificarlo como figura santa pese a que sea móvil. En la Edad Media se les llamaba “majestades”. Puede que incluso los tacos del león, como ya hemos apuntado, indiquen también que allí no hay leones, sino un tejido o paño lujoso utilizado en la ceremonia bautismal, con una imagen leonina bordada, quizás con sentido apotropaico.
Cara 2 con la escena de Confirmación en la que de nuevo Obispo y celebrante llevan libro. 


Ahora bien, la habilidad del comitente (a cuya altura quizás no estuvo el tallista) ha sido poner como los “bocadillos” que aparecen con el texto en los comics, la alusión al pasaje evangélico que representa el sacramento que se está impartiendo. 
¿Cómo puede explicarnos la gracia que se impone en cada viñeta? Pues esculpiendo en primer lugar al Obispo, subido en un escabel, porque no había púlpito ni ambón en el baptisterio, leyendo el sermón, la liturgia, cuyo contenido (el “bocadillo”) se ha esculpido a la derecha de la cara. De este modo, en la cara uno el Obispo preside el Bautismo y lee los textos frente a una imagen, una estatua de María con el Niño bendiciendo, transportada para la ceremonia. El contenido de esa invocación, o mejor, evocación, es el propio bautismo de Cristo. Pero el esculpido es un catecúmeno; no es Cristo, ni el bautizante es Juan, sino un presbítero con estola que exhibe el liber. Y el bautizado muestra el symbol. 
El catecúmeno también lleva su libro en la escena de Bautismo, en la que se evoca el de Cristo con los ángeles, en la cara 1 de la pila.


Se trata de evocar en el sermón, el hecho bíblico del bautismo similar al que estamos contemplando hoy. Cita Réau en su “Iconografía del Bautismo” una frase de Maurice Goguel : “Se han combinado dos cosas: lo que ocurrió en el bautismo de Jesús y lo que ocurría en el bautismo de los fieles y se hizo porque se consideraba el bautismo de Jesús como el prototipo del bautismo cristiano.” La frase no se refiere a esta pila, pero refleja todo el sentido de la misma.
Detalle del bautismo en la cara 1 de la pila

La pila entera es una evocación de una liturgia que ya se ha perdido cuando se esculpe (la liturgia mozárabe) y dentro de ella, las caras son a su vez una evocación de cómo el sacramento que se imparte había constituido el inicio de la vida pública de Cristo. La presencia de los ángeles turiferarios es otra manera de evocar la sacralidad del Bautismo, que convierten al catecúmeno en un nuevo Cristo en la ceremonia. Se trata, a nuestro juicio, del contenido del texto que lee el Obispo a la izquierda, con el pasaje evangélico del Bautismo de Cristo, aunque como señala Louis Réau, la presencia de los ángeles (aquí turiferarios; en otros casos, cuando el protagonista es Cristo, portando paños para secarlo, lo que demuestra de nuevo que no es Cristo el del Panteón) “sólo puede explicarse por la liturgia, pues no se hace ninguna mención a los ángeles ni en los Evangelios canónicos ni en los apócrifos. Se trata, simplemente -concluye el sabio francés- de la reproducción de la ceremonia primitiva del bautismo, en la que un diácono asistía al obispo y vestía a los catecúmenos con ropa blanca”. No olvidemos lo repetido por Angela Franco: en la liturgia está la respuesta a lo que vemos representado en la iconografía románica.
Detalle de la cara 2 con las imágenes fijas en el templo y el obispo presidiendo la ceremonia con el liber ordinum

Lo mismo ocurre en la otra cara, la cara dos tan parecida a la primera. El Obispo de nuevo identificado por el báculo sigue llevando el liber en la mano, la imagen de María y Jesús ya es fija, no necesita nimbo para identificarla dentro del templo, y el Niño quizás sostiene un orbe. El oficiante evoca el bautismo de Cristo, con el Espíritu Santo como paloma posada sobre la cabeza del ministro. También lleva el liber (que no llevaría Juan) al igual que el presbítero con cirio frente a él tras los canceles. Ambos visten igual, con casulla pero aquí ya se trata de la Imposición de manos, lo que confería el sacramento de la Confirmación. Eran ceremonias separadas y consecutivas. Y finalizaban con el tercer sacramento del día de Pascua: la Eucaristía. 

Tras una larga serie de intentos, nos atrevemos a proponer que el texto inscrito sobre la cabeza del catecúmeno, junto a la paloma: pudiera ser, con muchas dudas, SANTO SACRAMENTO. También con epigrafía poco románica, a nuestro escaso juicio, lo que encajaría con la datación tardía que propone la dra. Sonne. Si esto fuera así, daría más verosimilitud a nuestra propuesta que la larga inscripción de la pila es una invocación añadida, sin nada que ver con las figuras esculpidas.
De lo que aparece en la cara 2 sobre la Confirmación solo se ve claramente
la terminación de la primera palabra NTO.

Dos fases de intento de lectura de la 
inscripción nos llevan a hacer estas
propuestas, con muchas dudas.








Que en una época tan temprana se haya desarrollado un programa iconográfico en el que se introducen escenas que están siendo relatadas por un lector, no parece extraordinario. Acabamos de sugerir que los dos personajes sin identificar que gesticulan en el capitel detrás de Isaac en el propio Panteón, fueran el relator y el oyente (dos clérigos) de las historias esculpidas: Moisés, Balaam, etc., en el entorno de la pila. De pocos años después tenemos –creo que lo he dicho, pero no importa repetir- los capiteles haciendo pendant en el crucero de Frómista, en donde en el lado del Evangelio dos monjes señalan las figuras pecadoras de Adán y Eva en la Caída, con dos monos tirándose de la lengua. El Pecado Original no sería posible sin que los personajes hablaran, incluida la serpiente, aunque aquí quienes lo cuentan son los monjes, iniciando el canto del Exultet, que se culmina enfrente, en donde muestran el rollo a los fieles (aquí en forma de libro) y otro lleva una cruz para identificar la relación de lo esculpido en el centro del capitel: la figura de Cristo como alternativa a Adán, separados por el Arbol de la Caída, con el sorprendente canto de alabanza de los monjes al Pecado Original. (ver Exultet en este blog). Por tanto, allí, como en la pila, se ha esculpido el relato de los monjes, lo que cantan.
Frómista.Caída con monjes narrando el hecho
Capitel  en Frómista con los monjes cantando Exultet


Volviendo a nuestra pila, en la cara 2 es muy posible que al portar también tau, esta otra ceremonia de Confirmación también la presida el obispo revestido para el rito. Probablemente ha presidido la procesión (la de la cara tres) pero los textos que manejamos llevan a alguna confusión. Lo mismo es una procesión dentro del templo, desde el baptisterio al altar, o  bien desde la catedral a la parroquia para recibir la Confirmación. Pero no deja de ser una procesión, como veremos.
. Aquí, en la cara 2,  la Virgen con el Niño ya son elementos fijos del interior del templo, por lo que el Niño parece portar un orbe. No necesitan nimbo. El oficiante impone las manos, y los textos evocan la aparición del Espíritu Santo como ocurrió con Cristo, pero se trata de la evocación de ese pasaje en el sermón de quien preside la ceremonia. Por eso el oficiante lleva el libro del ritual, es un clérigo, probablemente un presbítero. A la derecha aparece otro posible presbítero, con el libro y portando en la otra mano un cirio, en cuya base un pequeño abultamiento puede ayudar a identificar su sentido.
Detalle de la cara 2 con la imposición de manos donde el presbítero lleva una vela con un abultamiento abajo, sobre la firma

 Los dos palos largos que le enmarcan y que tanta literatura han despertado (Jordán, etc) son presumiblemente dos simples canceles como los que todavía podemos ver en las iglesias y de las que precisamente habla extensamente el Dr.Morais en su artículo, porque aún quedan entre los restos del Museo del Panteón varios trozos. Se está indicando con esas marcas que se esperaba la realización del sacramento en un ámbito separado para esa liturgia, además de que para esta ceremonia se había encendido horas antes el cirio pascual, que pervive durante todo el año en las iglesias aún hoy. Cabe la posibilidad, de que la última cancela, más alta y ligeramente inclinada (que aquí nada es casual) sea realmente el cirio pascual –otro elemento portátil- a punto de ser encendido. 
Detalle de la cara 2 con el presbítero entre canceles, aunque el de detrás, inclinado, pudiera ser un cirio pascual
Cancel de S.Apolinar Nuovo en Ravena de los muchos que conserva el templo

Ya anunciamos que tenemos que mostrar aquí varios textos que describen esas ceremonias que nos van a dar apoyo. Respecto a la cara tres, al llevar los libros parece claro que es la procesión de los recién bautizados, que llevan en una mano el símbolo  (el Padre Nuestro)  y en la otra un velón, que también se ha podido sujetar en la mano de la imagen de Cristo sobre el asno y que caminan hacia lo que creo que no es una cruz, sino el cirio pascual monumental habitual en las grandes iglesias en la época y aún hoy. ¿Llevan algo en la cabeza los recién bautizados? Los textos hablas de túnicas blancas, que no sería difícil tuvieran capuchas.
Una imagen transportable de Cristo en la burra sobre zancos preside la procesión hacia un gran cirio

 Los dos últimos, especialmente el segundo si se mira el detalle del velón, se puede comprobar que aunque roto, es circular la parte que representaría donde se recoge la cera que se derrite con el calor y nada parecido a una palma o una cruz. Se trata, en consecuencia, de una figura que evoca a Cristo entrando en Jerusalén, pero sólo por su formato, ya que se trataría de un “paso” o “majestad” preparado para la ocasión y transportable. Esta ceremonia se realizaba el Domingo de Pascua y por tanto no tiene que ver con la procesión del Domingo de Ramos.
Los catecúmenos desfilan con el Symbol en la mano izquierda y una vela en la deerecha
La forma redondeada de las bases de la antorcha o cirio descartan crucifijo o palma

Como decíamos en el foro citado, Garbiñe Bilbao menciona la existencia de esos espectáculos sagrados en las liturgias europeas, que los eruditos se empeñan en descartar en España, quizás porque en los archivos de los monasterios se eliminó cualquier referencia a festejos populares.  Garbiñe Bilbao cita a Haering Forsyth, quien estudia las “majestades” –imágenes en madera de María con Cristo entronado sobre sus rodillas-que fueron utilizadas para la escenificación de los dramas litúrgicos de la Epifanía y, posteriormente, reproducidas por los artistas que representaron la Adoración de los Magos. De este modo, mientras los actores disfrazados de Magos realizaban una dramatización realista, María y el Niño, que no eran de carne y hueso, mantenían la disposición rígida y mayestática de sus esqueletos de madera. (del foro de AdR La pila bautismal de…15.2.16).
Cristo de los Gascones, articulado, en S.Justo de Segovia

Si viésemos una imagen  del  Cristo de los Gascones segoviano en “acción”, y se esculpiera, el tallista debería encontrar la fórmula para que entendiéramos que estamos ante un artilugio mecánico y no de Cristo realmente presente.


Sobre la cara cuatro, la de los leones, de la que ya nos hemos pronunciado, encontramos una curiosa relación: en la arqueta de San Isidoro del propio museo de la basílica, muestran una foto del interior forrado con una lujosa tela fatimí  habitual en ese tipo de joyas, y que tiene numerosos animales, ninguno león, encuadrados y en movimiento. Muy inspirador.
Arqueta en el tesoro de S.Isidoro con un forro fatimí tejido con figuras apotropaicas
Ambón en el Duomo de Ravena con similar contenido que
el tejido que protege las reliquias de S. Isidoro

Angela Franco busca relación de esos tacos en las patas en un mosaico del MAN, llamado el mosaico de los coperos, donde al parecer se ha marcado la sombra de los personajes para dar sensación de movimiento, cosa que reseñamos pero creemos poco adaptado al tema que nos ocupa.
Mosaico de los coperos en el MAN con lo que parecen sombras de las figuras.

Si queríamos aprovechar para matizar un dato que incluye la insigne doctora: cita la arqueta de Glencairn (antes Pitcairn) en la que aparece Cristo entrando en Jerusalén. ¡!Y también el pueblo judío lleva libros¡! Nosotros lo estudiamos en el foro de AdR y pudimos descubrir algo que quizás se ha establecido con posterioridad al trabajo de la Dra.Franco: el juego de apariencias falsas en las caras de esa arqueta, en la que la presunta entrada en Jerusalén (que cita la dra.Franco) es realmente el regreso de Salomón en burro aclamado por los judíos lo mismo que la otra cara no es lo que parece, en un guiño del tallista para agradar al destinatario, posiblemente un rey, para que, mostrando realmente el juicio de Salomón, los no enterados veían la Matanza de los Inocentes, en un juego para realzar la divinidad del monarca. Un sibilino juego para despistar con “falsos amigos”, que descubrió Charles T.Little, aparentando escenas del N.T. con relatos del A.T.
Aparente entrada en Jerusalén que es realmente un episodio de Salomón
Aparente matanza de Inocentes que es realmente el juicio de Salomón

 Se ve en:
 Los "falsos amigos" también han funcionado mucho en torno a esta pila de San Isidoro: los tres reyes magos, la entrada en Jerusalén, la infancia de Cristo y de Juan, etc.

Otra reflexión –esta vez un tanto irónica- nos provoca la propuesta de la Dra.Sonne de Torrens en el sentido de que antes del siglo XII no hay en las pilas programas cristológicos, es decir, no se narra nunca la vida de Cristo. Si se acepta la propuesta que hacemos, las figuras donde aparece Cristo en esta pila nunca son su representación, sino una imagen, una estatua, un artilugio que lo rememora, por lo que se cumple el requisito.

Hacemos un esquema simple de las tres propuestas que manejamos:
Angela Franco: Escenas evangélicas relacionadas con el Bautismo.
Cara 1 San José ante la Virgen con el Niño nimbados.
Cara 2: Zacarías con báculo ante Isabel y Juan ante el Bautismo de Cristo y representación del río Jordán.
Cara 3: Entrada de Cristo en Jerusalén. Los zancos son sombras de las patas.
Cara 4.Los zancos del león despistan al diablo al borrar sus huellas.
Reconoce que la inscripción no encaja con las escenas esculpidas.
Etelvina Fernández. Pasaje de la infancia y vida pública de Cristo y Juan.
Cara 1. Infancia de Juan el Bautista: Zacarías, Isabel y Juan (borrando el nimbo) con el bautismo de Cratón por Juan Evangelista.
Cara 2. Infancia de Cristo: José, Virgen con Niño (añadiendo nimbo).con el bautismo de Cristo en el Jordán. Con un espectador.
Cara 3. Entrada de Jesús en Jerusalén portando una palma ante el pueblo que lo aclama. Los tacos del asno son para despistar al diablo.
.Cara 4. También los tacos bajo el león distraen al diablo al perder la huella. El leoncillo es un diablo.
Se basa en los textos de Ildefonso de Toledo.
Harriet M.Sonne.
Cara 1.Bautismo de Cristo presenciado por la Sagrada Familia, como parte de una Teofanía de Cristo como esencia espiritual del sacramento del Bautismo.
Cara 2.  Juan bautizando a un catecúmeno a la manera de Cristo. La paloma sobre Juan se basa en Lucas 1, 15.
Cara 3. Procesión de las palmas. Peregrinos idealizando a los Reyes Magos, otra teofanía como la de la Entrada en Jerusalén.
Cara 4. Dos leones sujetando entre ambos una corona o guirnalda sobre una especie de vasija simbolizando quizás un cáliz o fuente de vida. Los tacos son errores corregidos del tallista.
Se centra en mantener, con abundantes ejemplos, que la pila es de finales del XII y quizás de principios del XIII.
Finalmente, D.Antonio Viyano describe en general una Adoración de los pastores y de los magos.

Llegados aquí, con la inclusión de tantas fotos, (y más que se pueden ver en flirck en fggil31 ) nos vemos obligados a demorar para la entrega final en unos días, de las referencias en libros y liturgias que hemos utilizado para apoyar nuestra propuesta.



No hay comentarios:

Publicar un comentario