martes, 25 de diciembre de 2018

LA PILA DEL PANTEON...(4ª parte y final). LOS TEXTOS


Eric Palazzo, un sabio francés que domina de manera magistral la relación de las imágenes con la liturgia, publicó en 2010 en los Anales de Historia del Arte un laborioso trabajo sobre “Arte y liturgia en la Edad Media” donde recoge la reflexión de Mary Carruthers según la cual las imágenes materiales, visuales, reflejarían las construcciones mentales del pensamiento medieval basándose sobre todo en la noción de memoria. Así, las imágenes serían destinadas a funcionar como verdaderos recuerdos nemotécnicos participando en la expresión de un pensamiento…A esto añadiría Palazzo que cree que las imágenes son consideradas como “lugares” de ritual y no objetos funcionales para servir de “Biblia de los iletrados”. Este mismo pensamiento ya lo expresamos, del mismo autor, cuando estudiamos los capiteles del Exultet en este mismo blog. Podríamos ver en la labra de las escenas de la pila representando una liturgia anterior, no sólo una remembranza de la liturgia que ha cambiado, sino que haría al espectador identificar el rito con el lugar y el sacramento. El adjetivo que utiliza es “performativo” un acto que trasciende al gesto y la palabra. Y todo ello siguiendo el pensamiento de Rábano Mauro.
Detalle de la cara 1 de la pila del Panteón de San Isidoro con la imagen portátil

Y en ese sentido, el autor entiende que el libro litúrgico (tan protagonista en esta pila) es considerado un espacio sagrado, un lugar sagrado porque es el lugar que transmite la Palabra sagrada, los textos sagrados de la liturgia. También, siguiendo a Pastoureau, hace un profundo análisis del origen del libro como objeto que aporta el árbol y su relación con Cristo por la madera de la Cruz y concluye diciendo que “el libro litúrgico es no solamente un objeto práctico, utilitario, una insignia de la función litúrgica del celebrante, sino también y sobre todo, un espacio sagrado cuyo significado simbólico contribuye a la validación sacramental del rito y al carácter sagrado de la liturgia”. El libro sagrado es Cristo, que se activa mediante la liturgia y el rito.
Pero hemos de entrar a buscar los libros que tratan de la liturgia que creemos se esculpe en esa pila. Habíamos mencionado que los estudiosos se refieren al Liber Ordinum por su contenido de la liturgia en general, pero en “La cura pastoral en la España Romanovisigoda” de Justo Fernández Alonso de 1955, señala también el “De ecclesiasticis officis” de S.Isidoro de Sevilla y el “De cognitione baptismi” de S.Ildefonso de Toledo como base de la formación de esa liturgia, con el previo, del siglo VI de S.Martín de Braga “De correctione rusticorum”.

Señala el estudioso que ya en el siglo VI se bautiza a recién nacidos, por lo que en muchos casos hemos de considerar las grandes pilas no paleocristianas  hechas para el rito de aspersión, pese a su tamaño, y no de inmersión. Otra cosa era cuando un grupo social numeroso de adultos y jóvenes (judíos, musulmanes, etc) se convertían en masa. Cuenta cómo en Mahón se forzó a una comunidad judía a convertirse y éstos para burlar el mandato de hacer bautizar a la fuerza a sus hijos, presentaban al rito a otros niños que ya estaban bautizados, dejando así a los suyos en el judaísmo, sobre todo como rechazo a la imposición.
Cuenta cómo en esa época duraba dos años la preparación al bautismo. Había extrañas excepciones: la catecúmena adúltera (no tan niña) que matara el feto, no podría recibir el bautismo hasta la hora de la muerte, y la que hubiera tomado por esposo a quien había abandonado sin razón a su mujer, debía esperar cinco años.
Detalle del bautismo en el que el catecúmeno lleva el Credo en la mano

El símbolo (en nuestra pila, el Credo escrito en una cartita que llevan todos) era de gran importancia. Compendio de la fe, la traditio symbol se realizaba en el Domingo de Ramos y el Jueves Santo se había hecho la reditio symbol, que consistía en la recitación del símbolo (el Credo) ante el obispo o presbítero. Se pretendía que lo memorizaran. Se ensayaba diariamente a las tres de la tarde. Los catecúmenos asistían a la misa hasta el Ofertorio para reconocer las oraciones. “Resultaba imprescindible la preparación ascética mediante la penitencia. Los niños, que no podían ejercitarse de este modo en la penitencia eran presentados al sacerdote para ser bautizados llevándolos “per stramenta coliciorum” a fin de que, si no de hecho, al menos simbólicamente también ellos se acercaran a la fuente de su regeneración con las mismas disposiciones espirituales que exigían a los adultos”. Se trataba de llevarles con ropa penitencial.
Como ya hemos apuntado en entradas anteriores, el domingo de Ramos, se celebraba el capitilavium, que como su nombre indica,  consistía en lavar las cabezas de los aspirantes para tenerla limpia para recibir la unción.
Detalle de la cara 2 de la pila con la imagen fija ya en la iglesia con la imposición de manos

También se realizaban exorcismos, increpaciones al diablo pronunciadas sobre los energúmenos (adultos presumiblemente pecadores) y sobre los catecúmenos “para hacer cesar la violenta posesión diabólica en los primeros y reducir a la impotencia la impía virtud del demonio y su malicia”. Seguía la insuflación, como complemento a los exorcismos: en ella tenía lugar la renuncia del catecumenado al diablo y sus pompas. Se terminaba con la efetatio, que como hemos dicho, consistía en la unción en orejas y labios con el óleo previamente bendecido por el obispo.
Toda la ceremonia de los exorcismos y la unción se celebraba con la asistencia de los fieles y tenía lugar el domingo de Ramos, después del matutinum, lecturas bíblicas que según San Ildefonso precedían a los exorcismos, tal como vienen en el liber comicus.
Según el testimonio de San Ildefonso, en el siglo VII durante el tiempo de Cuaresma se cerraba la fuente bautismal, poniendo sobre ella el sello del anillo episcopal, que se quitaba el día de Jueves Santo, cuando se desnudaban los altares.
Detalle de la cara 3 de la pila con la procesión con velas tras la imagen móvil del Cristo usado el Domingo de Ramos

Relata Fernández Alonso que era una ceremonia nocturna, culminada con la bendición de la luz nueva. (Por lo que hemos leído, se desarrollaba a lo largo de la noche, lo que avala el uso de abundantes velas y cirios como los que llevan en la cara tres de la pila). “Terminada esta bendición, se realizaban una serie de lecturas y oraciones, la tercera de las que era la conocida “Omnes sitientes, venite ad aquas… una vez iniciada, se levantaba el obispo y acompañado tan sólo de los presbíteros y diáconos, todos con velas encendidas en las manos, se dirigían procesionalmente al vecino baptisterio, en el cual se colocaban los díaconos alrededor de la fuente y los bautizados en un lugar especial, que el liber ordinum llama poéticamente agnile (entendemos que como un redil) por el orden en que habían de ir recibiendo el bautismo”
“Entonces se levantaba el obispo y recitaba dos largas oraciones indicando la protección y la gracia para los que pronto iban a entrar en el seno de la Iglesia y terminadas las cuales, se bautizaba. El ritual debía ser muy conocido y se encontraría sin duda alguna entre las fórmulas de aquel Manual que según en concilio IV de Toledo, se entregaba a todos los sacerdotes al encargarlos de una parroquia de modo que el compilar del citado liber ordinum pudo dispensarse de ser más explícito a este respecto.
Vista general de la cara 3 de la pila en el Panteón de San Isidoro de León con la procesión del Domingo de Resurrección

Lo primero sería la bendición de la fuente y del agua, que cada vez que se administraba el bautismo había de recogerse, no de las cisternas, sino de los ríos. Trazando una señal de la cruz sobre el agua tocándola, un exorcismo sobre ella con infusión de un poco de óleo y una bendición final.
Seguían los interrogatorios previos a la inmersión sobre la renuncia al diablo y a sus cosas, y sobre la fe en los misterios del cristianismo, que seguramente se hacían con todos en común. Lo esencial del interrogatorio era la renuncia al demonio y a sus obras y la profesión de fe explícita en el misterio de la Santa Trinidad. La fórmula del bautismo era esencialmente citando a la Trinidad, ya que si no se hacía, no valía el sacramento. “
Esto ha dado lugar a grandes debates. De hecho, la Iglesia considera que si alguien que ha sido bautizado solo en nombre de Jesucristo, desea luego recibir el bautismo católico trinitario, no le es preciso, y sólo con la imposición de manos es aceptado en la asamblea católica. Hay un grupo protestante, que se llama unicitario o “solo Jesús” que bautiza solo en nombre de Jesucristo, basados en los Hechos de los Apóstoles y consideran una manipulación la referencia a Mateo 28.19 que es donde aparecen las tres personas de la Trinidad. Pudiera tener que ver con esto, quizás, el hecho de hacer figurar tres catecúmenos procesionando en la pila, que han sido confundidos desde los Magos hasta los pastores. Es curioso que en la pila de West Haddon en la que se esculpe el bautismo de Cristo por San Juan que también lleva un gran libro en la mano, no se haga mención ni a la paloma ni a la Dextera, es decir, no se invoca –en la talla- ni al Padre ni al Espíritu Santo, como vemos en las fotos de Mª.José Friedlander al final de esta entrada.
Bien, terminemos con este estudio:

Ceremonias postbautismales.

“Terminada la inmersión de todos los bautizados, se organizaba de nuevo la procesión hacia la iglesia catedral, en la que se hallaban reunidos los fieles, entonando un cántico de acción de gracias; después de la procesión, se procedia a la crismatio, a la cual seguía la imposición de manos. El obispo, tocando la cabeza del neófito con la mano, pronunciaba una bendición y mediante este rito descendía el Espíritu Santo sobre el nuevo miembro de la Iglesia. Era el sacramento de la Confirmación.”
Cara 2 de la pila. El hecho de que el catecúmeno aparezca dentro de la pila,
siendo la ceremonia de imposición de manos, puede  querer marcar que es la
consecución de la ceremonia bautismal de la cara opuesta.

Y sigue el estudioso: “Todos los autores están de acuerdo en que a este último y no al bautismo pertenece la imposición de manos, pero se ha discutido mucho, aun recientemente, si con la crismatio sucede lo mismo: para unos se trata de un simple rito postbautismal, mientras que otros defienden que es parte integrante del sacramento de la Confirmación. Creemos que en las fuentes españolas se distinguen perfectamente aunque no siempre, dos momentos en que se administra el crisma después de la inmersión en los bautismos, y ambos seguidos: la primera vez se hacía sobre la cabeza, la segunda sobre la frente y esta última sería la que integraba, con la imposición de manos, el sacramento de la Confirmación; el presbítero no podía conferirla nunca mientras que la primera sí, siempre que empleara para ello el crismo consagrado por el obispo”.
Terminamos: “Después de esta ceremonia sencillísima de la Confirmación, tenía lugar la traditio orationis dominicae, que era una instrucción sobre el contenido del Padre Nuestro y el fervor y perseverancia de toda oración…A esta instrucción seguía enseguida la Comunión eucarística, precedida también ésta por otra instrucción sobre el “mysterium fidei”. Ya antes de la Comunión se les había revestido de vestiduras blancas que tenían que conservar en los días inmediatamente siguientes, durante los cuales había de continuar asistiendo a la iglesia para algunos ejercicios de piedad.
La ceremonia de Albas Tollendas final de todas las de la iniciación cristiana se celebraba en un principio a los ocho días de la Pascua, en la dominica “in albis”, pero luego se redujo a tres días.”
La liturgia impregnaba la vida del cristiano de tal modo, que había bendiciones hasta para los primeros pelos que salieran en la cabeza de un infante, o la oración sobre los párvulos que iniciaban la escuela y una ceremonia específica para la primera barba de los varones: terminada la misa, el incipiente barbado se acercaba al cancel antes de que el diácono despidiera a los fieles, y el sacerdote, tomando un poco de cera de una vela bendita, la ponía en los dos extremos del incipiente bigote y en la punta de la barba, acompañando de las palabras:” In nomine Patris, et Filii et Spiritu Sancti regnantis”, se entonaba a continuación una antífona, seguía el versículo de un salmo y varias oraciones pidiendo para el joven la bendición de Dios para que su vida sea santa y merezca llegar a la virilidad perfecta>; después introducía la barba con la cera en un anillo de oro y la cortaba sobre un lienzo limpio, mientras lo bendecía. El diácono finalizaba la ceremonia: missa acta est.

Otro texto que hemos mostrado aquí es LA LITURGIA BAUTISMAL EN LA ESPAÑA ROMANO-VISIGODA.  De José Pijuan-1981  donde se estudia el trabajo de Ferotin sobre el Antifonario de León, que ha de tener mucho que ver con esta pila. (Existe en Amazon a la venta por unos 7 euros un libro de Akeley que parece interesante  “Christian Iniciation in Spain”).
 Citaremos tan sólo aquellos detalles que complementen lo ya dicho:
Bautismo.
La ceremonia comenzaba la vigilia pascual, que se iniciaba el sábado santo al atardecer. Reunida la comunidad cristiana en la catedral, después de la bendición del cirio y empezada la tercera lección, se organizaba la procesión al baptisterio presidida por el obispo con sólo los presbíteros y diáconos, junto con los bautizandos y sus padres o padrinos para proceder al bautismo.
Según los libros, durante la ceremonia del bautismo solemne había dos asambleas simultáneas: una en el baptisterio presidida por el obispo y otra en la catedral, presidida por algún presbítero o cuando menos por un lector, que proseguía las lecturas. Esto explicaría el gran número de lecturas de esta función (once o doce) que servían para entretener a la asamblea de los fieles durante la ceremonia que tenía lugar en el baptisterio. Las puertas del baptisterio, cerradas al principio de la Cuaresma, se habían abierto el jueves anterior. Una vez dentro del baptisterio y reunidos los presentes alrededor de la piscina bautismal, lo primero era la bendición del agua, rito en tres partes: exorcismo, infusión del aceite en forma de cruz y bendición (hay quien habla de que se tocaba el agua con la madera de la cruz).
Bendecido el agua, sigue el rito de renuncia al diablo y la profesión de fe. La renuncia es por medio de preguntas y respuestas. La profesión de fe consistía en recitar el Credo, a veces con preguntas y respuestas también. Seguía la inmersión, una o triple.
Como es natural, el bautizando se introducía en la piscina desnudo. Sin embargo, no es cierto que en todas partes lo hicieran completamente desnudos pues se habla de túnicas. En el español Liber ordinum, se dice en  el bautismo de los niños que “el ministro presenta al sacerdote el niño desnudo”.
La inmersión era solo hasta la cintura y tomando agua de la piscina, el ministro la echaba sobre la cabeza del bautizando. Por tanto, había inmersión e infusión. La fórmula: “Yo te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo para que tengas la vida eterna”.
Al salir de la piscina se entonaba el cántico de Moisés (Ex.15,1). Después del paso del Mar Rojo y después del bautismo se dice: Cantemos al Señor pues ha sido ensalzado gloriosamente.
capitel de Moisés en el Mar Rojo.
Panteón de San Isidoro de León

Isidoro e Ildefonso tienen como figura del Bautismo al Paso del Mar Rojo, que libra del enemigo a los que pasan por sus aguas, cuyo triunfo se expresa en el bautismo solemne por el cántico de Moisés: Cantemus Domino, capitanía de Cristo como un nuevo Moisés. Para Isidoro también es figura del bautismo el Jordán, cuyo paso introduce a los bautizados en la Tierra Prometida, el reino de Dios.
Si se hacía por inmersión debería hacerse previamente el  lavatorio de pies pero no se indica. La inmersión triple era la normal, pero con la ocupación.de los visigodos y la herejía arriana, algunos optaron por la única, para distinguirse de los arrianos por la distintas personas de la Trinidad.
Según el Antifonario de León, la bendición del crisma no tenía lugar el Jueves Santo, sino que se anticipaba al Domingo de Ramos junto con la bendición del aceite para la unción de los catecúmenos, de ahí la solemnidad que a esta bendición da el Antifonario.  Esta costumbre explicaría en parte la persistencia de los presbíteros en bendecir por ellos mismos el crisma, pues por lo menos a las iglesias alejadas de la sede episcopal les resultaría difícil proveerse del mismo, solo en el espacio de dos días. De hecho, el obispo puede consagrar el crisma en todo tiempo si era necesario.
Imposición de manos.
En el N.T. en Hechos, Pedro y Juan bajan a Samaria imponen las manos sobre los bautizados y estos reciben el Espíritu Santo. Los judíos convertidos al cristianismo comunicaban el Esp.Santo por la imposición de manos. Ahora con el rito nuevo, a los fieles se les da el don del Esp.Santo por la triple crismación posbautismal . El Canon 7 del concilio de Sevilla de 619 entre los ritos reservados al obispo enumera la comunicación del Esp.Santo por la imposición de las manos. Ildefonso: “oportunamente después del bautismo se da el Es.Santo con la imposición de la mano (el liber ordinum en su parte ritual emplea el singular).
La Comunión.
Ildefonso lo menciona como rito final de la iniciación cristiana. “En el bautismo solemne terminadas las ceremonias en el baptisterio, se organizaba la procesión a la catedral, donde proseguía la misa en la que comulgaban los neófitos junto con los demás asistentes.
El liber ordinum advierte que después de la imposición de manos el sacerdote impone el velo o vestido blanco a los recién bautizados,.que lo llevaran hasta el tercer dia.  El ritual lo cita como vestem nuptialem. Se comulgaba bajo las dos especies. El Concilio de Braga III (675) reprueba el abuso de usar leche o uvas en lugar de vino y distribuirlas a los presentes y de mojar la eucaristía (el pan) con vino para la comunión. Se daban uvas para comulgar. Cipriano dice que hasta los recién nacidos recibían la eucaristía y los niños que no podían con pan, lo hacían con vino. Y comulgaban no solo en el bautismo sino los domingos cuando los llevaba su madre a misa en los brazos.
San Cirilo de Alejandria describe como se recibía el pan eucaristico en la mano derecha extendida y descansando sobre la izquierda y según Cesáreo de Arles, las mujeres lo recibían en la mano cubierta con un velo.
Otra buena fuente (nunca mejor dicho) es el contenido de la web
que trabaja sobre un estudio del P.Cleofé Sánchez Montealegre “Liturgia bautismal y San Ildefonso”, por lo que sigue el De cognititone Baptismi. Sacamos algunas notas, aunque se puede consultar la web. Así, respecto a la apertura de la fuente, dice San Ildefonso …”se viene a la fuente como al Mar Rojo, para que los que habían sido esclavos en Egipto del príncipe Faraón fabricando ladrillos con barro y ligeras pajas, esto es, los que se adherían al mundo bajo las órdenes del diablo en las acciones terrenas…puedan llegar cuanto antes a su propia liberación bajo la capitanía de Cristo, como un nuevo Moisés.”
Recita luego el exorcismo sobre el agua, que omitimos aquí, y una invocación sobre el poder del agua (antídoto de la manzana) y vuelve a citar a Moisés haciendo surgir el agua de la roca con su vara para abolir el poder del maldito.
Viene luego las renuncias y la profesión de fé mediante el interrogatorio.
Culmina en el Bautismo y su fórmula trinitaria.
Lo sigue la crismación, una vez secado, “obrando el Espíritu de modo invisible la unción del alma por medio de la unción visible del cuerpo”.
Sigue la imposición de manos. Se pide sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, piedad, temor de Dios…pasando por los dones del Espíritu Santo.
Ahora se imponen las túnicas blancas a los recién ingresados “que últimamente ha sido reemplazada por el velo en la cabeza”.
Hace una glosa del Padre Nuestro que se recita y luego se procede a la Comunión.
Otro de los textos que hemos manejado es “El rito hispano-visigótico o mozárabe: del ordo tradicional al canon romano” de Rafael Sanchez Domingo, quien cita el concilio de Coyanza de 1050 como punto de origen del cambio de rito, que se materializa en el de Burgos de 1080. Pensamos que ese tiempo de cambio puede haber inspirado la materialización en la pila del “viejo” rito bautismal mozárabe-visigótico. El Liber Comicus y el Liber Misticus habían reflejado esa liturgia. En otra entrada de este blog, creo que referida a la pervivencia de los fueros viejos, se comentó la tenaz resistencia de los clérigos castellanos a la nueva forma, quizás porque se ligaba la liturgia a las leyes civiles. Dice Sánchez: “Debido a la oposición del clero y del pueblo a esta innovación, se celebraron algunos actos simbólicos, como un torneo en el que dos caballeros defendían al rito hispano uno y el otro al romano. El apego de parte de las mujeres de la familia real leonesa a este rito hizo que la real basílica de san Isidoro de León conservara el privilegio de seguir celebrando algunas ceremonias a la antigua usanza”.
Ya contamos la anécdota de la quema de códices en un juicio de Dios u ordalía, con el rey empujando con el pie al viejo hacia las llamas naciendo el dicho “Allá van leyes do quieren reyes”. No es descartable que la propia infanta Urraca, paladina de ese viejo rito hubiera encargado la pila como testimonio del privilegio otorgado.
El estudioso analiza el Liber Ordinum, que contenía “el ritual del bautismo, unción de enfermos, sepultura y matrimonio…”.
Pila inglesa de West Haddon con el bautismo de Cristo sin paloma ni Dextera, Cristo en una tina y San Juan con un libro

Hay otro largo estudio titulado “Baptisterios paleocristianos de Hispania” de D.Domingo Iturgaiz, O.P. que aunque se centra en los primeros siglos, aclara algunos simbolismos: los tres escalones de descenso en la piscina bautismal aluden a las renuncias del bautizando y los tres de subida a las confesiones de fe, que se manifiestan en el rito, siguiendo lo escrito por San Isidoro.
Su sucesor, San Ildefonso también escribió abundantes textos, pasando luego a otras obras, como el Anonimo Emeritense. en la ciudad de Mérida, en donde había ya edificio para baptisterio, adjunto a la basílica y decorado con pinturas. “Igualmente alude a una procesión que desde la iglesia de Santa María se dirigía al baptisterio de San Juan…”
El estudio hace un recorrido por la arquitectura basilical hispana, deteniéndose en San Juan de Baños, en Palencia.
En el apartado dedicado al espacio bautismal también nos remite al Liber Ordinum, y cómo era el baptisterio lugar dedicado a san Juan. Explica cómo el Sábado Santo era llamado Sábado sitientes. “Tal denominación se desprende de la misma ceremonia. En el ordo babtizandi in vigilia Paschae la rúbrica manda que después de la lectura de la lección tercera “omnes sitientes, venite ad aquas” se proceda a la procesión hacia el baptisterio.
El autor comenta que “parece que este sacramento se administrara como caminando: Ante la puerta de la iglesia, en el interior, yendo hacia el baptisterio, ante la puerta del baptisterio, en el interior del baptisterio” sin que ello implique compartimentos distintos, aunque si hubiera espacio suficiente, sí sería posible. Y cita una descripción sobre el baptisterio croata de Salona, en cuya piscina cruciforme se les sometía a la triple inmersión. “Una vez recibido el sacramento, se les confería la unción delante de la cátedra desde la cual el obispo presidía la ceremonia. Terminado el rito, el bautizado y confirmado pasaba a través del pórtico externo a la basílica para recibir la Eucaristía.”
Detalle de una esquina de la pila de West Haddon con las cabezas monstruosas
de sentido apotropaico.A la izda. parte del Domingo de Ramos

Y sigue : “Este ordo babtizandi supone una procesión hacia el baptisterio, que debía iniciarse lógicamente en el interior de la iglesia al concluirse el rito de la bendición del cirio pascual…Terminada la procesión el obispo pronuncia la oración y comienza la administración del bautismo ordenadamente.”
Es un trabajo más bien dirigido a los arqueólogos, con mucha información.
los expertos Utrero Agudo y Murillo Fragero analizan profundamente todos los aspectos constructivos de San Isidoro de león, plagado de gráficos y diagramas. Un trabajo arqueológico muy valioso, en el que incluso se evalúan los tímpanos de las portadas y su posible evolución, aunque la pila queda al margen del trabajo, como es de esperar.
Por otro lado, ya citamos la web de la Junta de Castilla y León con el texto en PDF del Antifonario de León. Como tiene muchas explicaciones en latin, lo dejaremos a estudio de interesados en esta web
Concretamente en la pag.126 se describe la ceremonia del ORDO SABBATO IN VIGILIA PASCHAE en la que se mencionan muchos movimientos con las luces y las velas, bendición de cirios,etc. Entre las preces se cita el peregrinaje en el desierto tras el paso del mar y a los tres hebreos en el horno de la historia de Daniel. Y puestos los niños a la derecha y las niñas a la izquierda, se recita una antífona (pag.130) que se inicia con el consabido Vicit leo…y se termina igual, con frecuentes referencias a Moisés y Egipto.
Termina el Liber con una cita al A.T. con Aarón, Moisés, Abraham, etc. pero no encontramos la mención que sería la clave de la inscripción. Consideramos que queda pendiente localizar el origen del texto inscrito en la pila con alusiones a Egipto, María, José, Zacarías, etc. que sin tener relación directa con las figuras esculpidas, (a nuestro parecer) ha de tener sentido con la ceremonia del Bautismo. Seguiremos buscando.


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