jueves, 28 de marzo de 2019

LES ORDALIES


Pudiéramos parecer reiterativos en este tema, pero a raíz de la última propuesta publicada sobre Bois-Sainte-Marie, que había sido precedida por otras también alusivas a las ordalías francesas, hemos intentado encontrar citas a esta variedad judicial en esos reinos francos y en la búsqueda hemos acabado –siempre dispersos, ya lo siento- en ordalías bíblicas, como las  que padeció Moisés. Veamos las notas.
Capitel de S.Juan de la Peña con Habacuc transportado por un ángel

Apuntábamos en la entrada anterior la frecuencia de la figura de Daniel junto a escenas que entendemos son de ordalías y no de “lucha del bien contra el mal”, a nuesto entender, recurso habitual. En Febrero de 2017 (concretamente el 25 de Febrero) hablábamos en este blog de “Justicia mezquina” donde se menciona un capitel casi perdido pero que conserva claramente a Habacuc, por lo que es claro que mostraba el episodio de Daniel 14 en la iglesia vieja de San Juan de la Peña, razonablemente relacionado con las ceremonias de ordalías que se realizaban allí en virtud de su fuero.
Detalle de Habacuc sostenido por el cabello por el ángel, portando puchero y pan en S,Juan de la Peña (Huesca)

Quería añadir respecto al combate judicial de Bois-Sainte-Marie, tan sólo a título de curiosidad, un comentario que nos sugiere el aspecto del contendiente de la izquierda en la lucha con escudos del capitel que nombramos como “combate noble” frente a los villanos, que lo hacen a mano.
Bois-Sainte-Marie ¿un obispo?

A primera vista, parece que se ha insistido en distinguir ambos luchadores por dejar a uno sin casco, a la derecha (no es turbante, como bien observa Angheben) y al otro protegido por un casco que inevitablemente nos recuerda a una mitra. Pero un obispo luchando en una ordalía, aunque no fuera por el honor de una dama sino por defender una propiedad monástica, es algo inusitado. Eso se delegaba en un “campeón” como cuentan las crónicas que hizo el abad de Piasca.
Sin embargo, disponemos de un interesante estudio titulado “La pratique du duel judiciaire au XIe.siécle, à partir de quelques notices de l’abbaye Saint-Aubin d’Angers” de Mr. Bruno Lemesle, (persée año 2000)  que merece la pena ser revisado, en el que son clérigos e incluso abades quienes toman las armas con tan noble propósito, seguros de que Dios iba a apoyar su derecho aún a pesar de su poca pericia, contando siempre que la presión social iba a derivar en evitar finalmente el enfrentamiento físico.
Comienza así: “Se sabe que en la Edad Media central, cuando un conflicto se llevaba ante una corte judicial, su resolución podía conllevar necesariamente una prueba judicial (una lex). Existían tres: el juramento, el duelo y la ordalía. Dejemos la primera aparte por el momento, porque es la elección de una y otra del resto por la que me gustaría interesarme. Un documento bien conocido de los especialista ha permitido estimar que la ordalía era la  prueba por excelencia de los monjes mientras que el duelo era el de los laicos”.
El relato habla de la prueba a la que hubo de someterse el abad de Saint-Aubin de Angers en 1056 para no perder la propiedad a manos del vizconde de Thouars.
Thierry el abad, “se anuncia listo a hacer llevar por su hombre el hierro candente, según la costumbre de los monjes, o bien defender el derecho de la abadia mediante el escudo y el baston según la de los hombres del siglo”.
Ante esa determinación, los cercanos al vizconde le piden calma y que reflexione que puede perder su alma, pues elije la segunda alternativa. Alguien puede morir y no precisamente quien sabe usar las armas. Y además, es el aniversario de la muerte de su padre, mal presagio. En última instancia, renuncia y toda la familia es acogida en la comunidad monástica. Y se recoge en un documento.
No se dice –explica Mr.Lemesle- que el duelo fuera asunto de laicos y la ordalía de gente de la Iglesia, porque el abad acepta implícitamente la eventualidad del duelo.
Prosigue el análisis del hecho, deduciendo que “no solamente los establecimiento religiosos del siglo XI recurrían al duelo, sino que es el objeto de una sacralización, si bien es cierto que es evitado con frecuencia”. Recordamos que en entradas anteriores hemos comentado cómo a esas ceremonias se las denominaba “sacramentos”. Y añade más tarde: “si la figura dominante es la de los duelos entre partes laicas y partes religiosas, encontramos también casos internos en el mundo eclesiástico”.
Ordalia del agua fria

Cita otro caso entre laicos a principios del XII en el que el duelo decide quién dice la verdad en una disputa familiar. Por el contrario –sigue- “son dos establecimientos religiosos, las abadías de Saint-Aubin y de Saint-Serge que se enfrenta en un combate a través de sus campeones respectivos en 1084. Sabemos solamente que dos “sapientes viri” deciden la resolución por la prueba del duelo. La existencia de un duelo judicial entre dos abades testimonia indudablemente que la elección de la naturaleza de la prueba no se ligaba al carácter laico o eclesiástico de las partes: una situación que no es propia en la región de Anjou. (Y cita un proceso de 1098 por la propiedad de las marismas entre las tres abadías de Marmoutier de Tours, Saint-Croix de Talmont y Sante-Marie d’Angles que solo pudo resolverse por el duelo judicial).
Otro caso: entre 1082 y 1106, en ocasión de una denuncia, una mujer testifica en favor de la abadía de Saint-Aubin. Como ella tenía un testigo contradictorio, los monjes han tomado la iniciativa de proponer el duelo contra ella y sus hijos. Y estudia luego la jurisdicción para este tipo de pruebas, que es lo que proponemos respeto a Bois-Sainte-Marie.
Otra prueba más contemporánea de ésta: En pleno periodo, esta vez de resistencia en el seno de la Iglesia al uso del duelo y la ordalía, entre 1165 y 1189, los monjes del priorato de Gouis pretenden hacer respetar sus derechos sobre los feudos que tienen de Godofredo de Auvers, entre los que figuran los duelos al término de una lista de derechos consuetudinarios. No hay que olvidar que estas ceremonias movían mucho dinero, y así Roberto el Piadoso “da el duelo” a la abadía de Saint-Denis. Por ello comenta que “en el siglo XI ninguna forma de reticencia se manifiesta respecto al duelo judicial, ni por los monjes ni por los clérigos, visto desde el punto de vista práctico”.
Más adelante, tras narrar la ordalía de la reina Teutberga que ya hemos narrado en este blog, el autor señala que “en 1080 el sínodo de Lillebone, organizado por Guillermo el Conquistador –ya hemos visto una ordalía en el Tapiz de Bayeux- con los obispos y los grandes de Normandía, decreta que los clérigos podrían combatir en un duelo judicial a condición de haber obtenido la autorización del obispo. De hecho, alternaban acogerse a jurisdicción laica o eclesiástica según les interesara. Burcardo de Worms y luego Yves de Chartres mantenían esa distinción, dejando la eclesiástica reservado al duelo en caso de haber fracasado los otros medios de prueba.
Según el texto del Tapiz de Bayeux, Harold hace un "sacramentum", es decir, jura poniendo sus manos sobre reliquias de santos
Como ya hemos contado, los duelos sólo se acometían tras la toma del juramento en la iglesia sobre las reliquias de los santos, ya que la seriedad y gravedad del juramento, con las duras advertencias clericales sobre el perjurio (caer fulminado al jurar en falso, cortarle la mano derecha, etc), a veces disuadían de seguir adelante o se exigían cojuradores.
“La santidad del lugar –sigue Lemesle- ha funcionado. Varios textos a partir del siglo XI describen cómo se vela las armas de los combatientes acompañado de un regalo a la iglesia, de la bendición por el cura a los combatientes y sus armas (escudo y bastón). Antes de comenzar el combate, se intentaba una última vez la reconciliación por cada parte, prestando juramento sobre las reliquias.”
En estas disputas conventuales, relata el autor un famoso milagro nada menos que de San Benito: como los monjes de San Benito y los de San Denis no logran resolver un conflicto, decidieron apelar al duelo judicial. Pero un “legis doctor” llamado “Bestiale” (suponemos que apodo por su apariencia) nombrado por un tercero, sabiendo todos que era más próximo a San Denis y “munere corruptus” propone un compromiso, que es partir por la mitad. Al santo no le gusta ese plan y deja mudo al Bestiale quien durante un mes se expresa a cabezazos hasta su curación. Implícitamente San Benito prefería el duelo.


Precisamente el conde de Anjou protagoniza un episodio ordálico en el libro de Dominique Barthélemy (autor que ya ha aparecido en otras entradas de este blog en 2017) “Caballeros y milagros: Violencia y sacralidad en la sociedad feudal” del que tomamos algunos apuntes.
En su capítulo 5, “El buen uso de los juicios de Dios”, comenta que “la burguesía urbana, a través del derecho de los mercaderes del siglo XII es abolicionista de la ordalía, pero no le repugna tanto el juramento o el duelo que protegen o exaltan su dignidad social ni tampoco la penitencia pública que solo le maltrata en apariencia”.
Entre 1060 y 1120 y más a partir de 1100 la reforma gregoriana se pone en evidencia. Se celebran grandes ordalías de santidad en la Galia y otros lugares en favor de los defensores de la reforma, pero en torno a 1100 el clima cambia; una generación de clérigos mejor preparados toma las riendas, tiende a reconstruir con la indulgencia y el compromiso la unidad del clero y a descalificar al “pueblo”, nobles incluidos, cuando se trata de asuntos de la Iglesia, por ejemplo, la elección de los obispos ya queda reservada a canónigos de élite.
Yves de Chartres (1090-1115) es ejemplo de ello, que solo acepta el recurso a la ordalía en casos límites.
Anjou y el país del Loira son más proclives a usar pruebas judiciales más que en otros lugares.
El procedimiento romano-canónico tiende a sustituir ordalías y duelos bajo el influjo de la reforma gregoriana por la ilustración del señorío de la Iglesia.
Las ordalías se usaron para reprimir a los herejes pero iban a ser denostadas en el IV Concilio de Letrán en 1215. El duelo, sin embargo, “tendrá una vejez más prolongada porque se encuentra menos a merced de los clérigos y más cercano al honor de los caballeros”.
“Otras regiones de la Francia feudal muestra que en Cataluña y Provenza en siglo XI hablan de juicios por hierro candente y el agua fría (este último conservado en la legislación de la Tregua de Dios). ¿Qué podemos decir de los cluniacenses y la ordalía? ¿Parece aumentar aquí más que en otros lugares?”
Resulta difícil responder cuando la documentación anterior a 1100 es generalmente escasa…Pero en Anjou se practica.
La expresión juicio de Dios no se aplicaba al duelo sino solo a la ordalía, aunque se usaban eufemismos: batalla, juicio de hierro, iudicium legis…
“Se usaba un discurso de venganza y luego se contrastaba con una conducta de prudencia; es la ausencia de la ordalia y no su ritual lo que establece la paz”.
Durante la segunda mitad del siglo XI las noticias presentan explícitamente a la ordalia como primera opción de los eclesiásticos en numerosas ocasiones con preferencia sobre el duelo que cuenta con el favor de los caballeros. Se registra un pleito en 1080 sobre derechos de pasto de cerdos en Saumur.
La ordalía muestra un carácter judicial y proletario más intenso que el duelo. Al ser la ordalía el preferido por los clérigos, aparece mejor documentada.
San Benito intervino de nuevo para contrarrestar una ordalía favorable a los contrarios, otros eclesiásticos, de sus monjes de Fleury. Después de la prueba, provoca una diarrea a su representante. Hay monjes que rechazan el juicio de Dios cuando no les resulta favorable.
Otro texto de Barthélemy que aporta datos es “El año Mil y la Paz de Dios: la Iglesia y la sociedad feudal” que ya hemos traído antes.
Un proceso comenzaba por la argumentación, el testimonio de la gente y las cosas se quedaban a menudo ahí; se regulaban mediante la razón. A falta de este tipo de regulación en primera instancia, se pasaba a las “pruebas administrativas” o como se decía entonces, a la prueba decisiva llamada “ley”. Existían tres leyes: la primera era el juramento, acto grave y solemne en el que el posible perjuro se exponía a la desgracia, a una venganza divina diferida, a un juicio de Dios del que no se sabe de antemano ni día ni hora pero que mucha gente sabía reconocer como tal.  Se cita aquí a lo narrado en el Tapiz de Bayeux: Dios vengó la traición de un juramento de Harald en Guillermo. En tiempos de Gregorio de Tours (finales del VI) el juramento jugaba un papel importante. Había confrontaciones dramáticas ante las tumbas de los santos entre el acusador y el acusado y se nos cuenta cómo a veces el perjuro era revelado in situ por un milagro…Pero…el perjurio era demasiado grave y estaba demasiado extendido  y quizás milagros y exorcismos empezaban a fallar. Por eso en el 816 y 817 se quiso imponer sanciones mas directas, pruebas más duras y más disuasorias que el juramento: leyes plenamente aparentes para comprobarlo: ordalías mediante el hierro y el fuego por un lado y el duelo judicial por otro. Ambos juicios de Dios programados…las pruebas mediante el hierro y el fuego eran mucho más cristianas, se desarrollaban en santuarios, no podían prescindir de un sacerdote que bendiga los instrumentos y que exorcize tanto al torturado como a los instrumentos, según una liturgia elaborada en el siglo IX y cuyas fórmulas estaban difundidas por todas partes. Se hacía referencias a los judíos en el horno, a Daniel en el foso…Siempre con esta insistente presencia de los personajes del A.T. aquí prefigurando al inocente disculpado. “La ordalía fue, pues, una prueba de reelaborado con materiales bíblicos para una época de terrores bíblicos”. Se habla en documentos de mujeres condenadas a ordalías de agua fría en el Ródano o en el Saona”, pero lo que nos interesa resaltar es la relación ordalías-presencia de Daniel en el foso, como vemos.
Muchas de estas notas relativas al uso de las ordalías ya las hemos tratado en entradas anteriores de este foro, especialmente en España. Hemos propuesto que algunas figuras esculpidas en los templos románicos, tanto en portadas como en interiores, pudieran reflejar los episodios inherentes a ellas: boca della veritá, combates judiciales, damas afligidas, transporte de agua para las pruebas, etc. También vimos que aparecen hechos en este sentido desde el Tapiz de Bayeux hasta otros documentos medievales, pero ahora lo que intentamos es mostrar que en la Borgoña francesa era práctica reflejada en su iconografía, quizás como resultado de la campaña abolicionista de los cluniacenses, materializada también, a nuestro parecer, en el Camino y en Frómista y norte de Palencia.
Además de lo apuntado más arriba, tomado de historiadores franceses que se han ocupado de su estudio, vemos finalmente otro trabajo, ahora de Julie Jourdan, titulado “Ordalie, image et sermon après le concile de Latran IV” publicado en “Cahiers de recherches médiévales et humanistes”, en 2012 y que nos puede servir para mostrar la pervivencia aún tras su abolición en dicho concilio de 1215 de ese recurso judicial.
Ordalía de fuego de Moisés en óleo de Giorgione de 1505 eligiendo las brasas (www.wga.hu)
Una buena descripción del lienzo en http://www.theartofpainting.be/AOT-Moses Fire.htm




La autora vincula, como venimos proponiendo, la abolición de las pruebas con la implantación de la reforma gregoriana, pero ésta había comenzado varios decenios antes. Una vez más, desvincula la ordalía, un procedimiento de intervención religiosa –y de ahí el que la Iglesia se apartara de ello- del duelo judicial, que perviviría más allá del siglo XV.
La dimensión antropológica de la ordalía es valorada por Jourdan, resaltando el espectáculo judicial que concitaba a los fieles en los templos, con la expectativa de presenciar un milagro, o como mínimo, ver llevar al límite la tragedia que se desprendía de esas pruebas, siempre precedidas de un juicio y de un intento de avenio
Al leer el estudio y ver que su autora cita tanto la iconografía como las imágenes .(“sin ser abundantes, las ordalías no están ausentes de la iconografía occidental a pesar de la desaparición de sus prácticas”) creímos haber encontrado una referencia a lo que manejamos, pero finalmente su referencia es a códices medievales, que ya hemos usado aquí, pero que servirán para mostrar los que propone, aunque no la escultura.
La investigadora hace tres categorías en función de quien la sufre: la bíblica, la anónima y la simbólica.
Ordalía de Moisés niño en el Salterio de la reina Mary (B.Library)

Las ordalías bíblicas las pasan seres excepcionales, y uno de ellos es Moisés niño, de gran éxito hacia el siglo XV, aunque de origen muy anterior,  narrado por Flavio Josefo. Cuenta cómo Moisés en la corte, jugando con la corona del faraón, se le cae al suelo y se rompe. Un ministro ve el suceso y entiende que se trata de una premonición de que Moisés derribará al monarca. Lo cuenta al faraón y pide que se le ejecute en previsión. Como hay dudas sobre su intencionalidad se decide someterle a un juicio de dios (o de Ra o de Amón, vaya usted a saber). Se le presentan al niño dos platos en los que se ha colocado un anillo de rubíes en uno y brasas ardientes en el otro. Moisés, sin dudar, toma las brasas para llevarlas a su boca. Eso le salva; lo contrario habría decidido su culpabilidad y le habría costado la vida. Pero la quemadura le dejará un daño que finalmente le supondrá no poder ser el portavoz de los judíos (aunque hay quien dice que era tartamudo).Se puede ver, entre otros, en el salterio de la reina Mary fol.23v
Rembrandt tuvo especial interés en la figura de Moisés. Aquí aparece en la ordalía que relatamos

Aparte de considerar el episodio una prefiguración de la Matanza de los Inocentes y de la caída de los ídolos de Egipto (Réau), entre los detalles se destaca el recipiente con los carbones encendidos que tienden al futuro patriarca, similar al gesto de las ordalías. Asimismo el faraón sentado como un juez y que en algunos casos aparezca Moisés desnudo, tal como ocurría en las ordalías medievales, ya que –como dijimos antes- se pretendía evitar cualquier talismán o recurso que impidiera el efecto de la prueba, al tiempo que reafirmaba la pureza del sufridor, permite conectar la narración bíblica con “la actualidad medieval”.
Otro grabado de la ordalía. Abajo el ídolo alude al sueño de Nabucodonosor en el libro de Daniel
Darmstadt manuscript MS 2505 fil.23r. Speculum Humanae Salvationis







Imágenes del Speculum Humanae Salvationes de la Biblioteca de Lyon.

Lyon Rés Inc 1043, f. 364v-365 - Speculum humanae salvationis (Bibliothèque municipale de Lyon, Rés Inc 1043) 









Abrimos aquí un pequeño paréntesis para profundizar en el personaje de Moisés como protagonista de ordalías ante el belicoso pueblo elegido. En un breve artículo titulado “Drinking Golden Bull: the erased ordeal in Exodus 32” de Philippe Guillaume de la Universidad de Berna, analiza ese impresionante suceso bíblico.


Cuando Moisés baja del Sinaí  con las dos Tablas escritas por Dios por ambas caras, para lo que ha estado cuarenta días fuera de la vista de su pueblo, se encuentra que han reunido por sugerencia de Aaron  todo el oro que tenían para hacer el famoso becerro al que adoran. Eso encorajina extraordinariamente a Dios, que precisamente ha dictado esos primeros mandamientos (los segundos son lo que conocemos, bastante diferentes) con un único objetivo: tener la exclusividad de la adoración excluyendo cualquier competencia. Todos los mandamientos giran en torno a su veneración.  De hecho, insiste a Moisés en que, a diferencia de los otros dioses, no tendrá nombre. “Soy el que soy”. Pero no ha terminado, y ya se la están haciendo los judíos.
Rembrandt pintó a Moisés arrojando las Tablas ante la idolatría judía

El patriarca, temiendo la ira divina, quema hasta fundir el ídolo, lo pulveriza y lo mezcla con agua, que hace beber (he aquí la ordalía) a los israelitas. Aquellos a los que esa “ordalía del agua amarga” no haga efecto, serán inocentes, en el sentido de que se han dejado llevar por sus líderes pero no tienen delito.  No se especifica más que una cifra: los tres mil hebreos que son ejecutados por mostrar algún efecto de la ordalía.
La investigación recorre las diferentes lecturas del caso, compara con otra similar en Numeros 5 y se interroga por la razón de que entre esos tres mil ejecutados no esté Aarón, que era quien había accedido a la elevación del ídolo. Incluso hay propuestas en orden de apuntar a que el polvo que beben con el agua proviniera de las Tablas destruidas. El investigador propone que la forma de averiguar a quién afectaba la “toma” constituye un tipo de práctica adivinatoria, lo que conduce a estudiar diversas formas de esa técnica: observar el rocío, la paja en el viento, etc.
Otra ordalía que protagoniza Moisés se describe en Números, 16 tal como cuenta Guillaume, en la que los levitas Coré, Datán y Abirán encabezan una protesta ante Moisés y Aaron que resuelve el mismo Dios rechazando el incienso del grupo rebelde, al que fulmina haciendo que se les trague la tierra con sus familias y seguidores (250) y luego otros 14700, que el Señor no escatima en esas cosas. Termina el estudio con la “cara radiante” (y los cuernos) de Moisés, como muestra de inocencia en esos avatares, pues al parecer también los salvados de la matanza del Becerro mostraban esa luz facial. (Carolingian Bible illustrators).
Retomando el libro anterior de Julie Jourdan cita también la conocida ordalía del agua amarga sufrida por María  y José que ya hemos comentado aquí, para probar la concepción inmaculada de la Virgen, una modalidad llamada “iudicium zelotypiae”.
Y terminamos el estudio: se utiliza la ordalía como iconografía de la justicia. Las ordalías son utlizadas en los discursos de los predicadores para poner en escena el perjuro o más genéricamente la mentira, enfocando los milagros para desvelar esos delitos.
Quizás eso es lo que aparece esculpido en los capiteles de Bois-Sainte-Marie y otros templos con escenas de hombres batallando a mano o con escudo y bastón.



martes, 12 de marzo de 2019

DE NUEVO LAS ORDALIAS : BORGOÑA


En las primeras entradas de este blog, a comienzos de 2017, desarrollamos una serie de páginas localizando escenas de ordalías y juicios de Dios en iglesias palentinas de la mano de Beatriz Mariño y que luego fuimos extendiendo por otros muchos lugares, desde Aragón a Navarra y la Francia del Camino de Santiago siguiendo el trabajo de F.M.Besson “A armes egales”. Incluso hemos propuesto que varios capiteles de Frómista van en la línea de la condena de las ordalías.

Como esos juicios-espectáculos, tan atractivos para el pueblo se realizaron durante un tiempo en las iglesias, que se construían ya como iglesias juraderas si tenían ese privilegio, eran reflejados en su iconografía, y así vimos, por ejemplo, en Larraona (Navarra) cómo se muestra el tema en la arquivolta de su portada. Más adelante hemos propuesto que la portada italiana de Fidenza e incluso su interior muestra una serie de imágenes que parecen apuntar a una utilidad judicial u ordálica del templo, de fundación imperial.
Cabecera de Bois.El capitel de la izda.muestra la escena con ocho personajes. El de la derecha, el posible juez.(foto Ina)

Siempre un juicio -el sometimiento del comportamiento individual al criterio de la sociedad- ha suscitado interés y no digamos si el juicio no lo realizaban los humanos, sino que Dios mismo decidía la inocencia o culpabilidad por la via de los hechos.
Ahora, en base a un apartado que hace J.A.Olañeta en su tesis doctoral dedicada a la iconografía de Daniel entre los leones, en la que estudia  un modelo de Daniel del taller borgoñón de Donjon, responsable de un grupo de iglesias románicas –tan importantes como Neuilly-en-Donjon o Anzy-le-Duc (pg.413)- vamos a tratar de situar entre los capiteles del templo borgoñón de Bois-Sainte-Marie una serie de indicios que nos conducen a encontrar escenas relacionadas con ordalías en dicho templo, disfrutando de su visita  con las fotos de los incansables Ina y Lola y el magnífico libro de Marcello Angheben “Les chapiteaux romans de Bourgogne”, extraordinaria guía románica de la región, y algunas descripciones que encontramos en internet.
Mapa de la región tomado de la web art_roman_Brionnais


Intuyo que de la región de Borgoña, influenciada por la mítica Cluny,  haya podido irradiar a los centros donde desarrollaron los monjes su labor esta iconografía que se repitió en sucesivos templos. De este modo, en Anzy-le-Duc  se repite una conocida escena similar a la que vamos a describir aquí de lucha o combate judicial de peones en un litigio o juicio de Dios.  Lo pusimos en la entrada de este blog de 29-Nov-17 estudiando el tema en varios templos. La coincidencia en esa recorrido borgoñón de imágenes de Daniel entre los leones y capiteles con imágenes de ordalías, nos inducen a relacionar ambas figuras, de manera que  Daniel y su salvación tras la condena tuviera un mensaje concreto para los usuarios de estos templos influenciados por Cluny, cuyos programadores tuvieran un especial interés en abolir ese tipo de justicia brutal, como pensamos se hizo en Frómista, como decimos.
 Tampoco creemos que fuera muy descabellado pensar que en la zona de Carrión y pueblos del norte de Palencia en los que se repiten estos juicios de Dios, sea debido al origen borgoñón de algunos de sus maestros tallistas, como el que plasmó la bella arquivolta de la portada de Santiago de Carrión, donde volvemos a encontrar el combate ordálico de dos peones junto a la mujer llorosa que se copia en Perazancas y otros pueblos. Otra curiosa coincidencia –a lo mejor no tanto- es que lo mismo que dicen las crónicas que en Bois-Sainte-Maríe había una ceca para emitir moneda, eso mismo se supone en Carrión por los integrantes de la misma arquivolta a que nos referimos, donde figuran ambos temas: ordalía y acuñación. Pero vayamos a nuestro objetivo.



Bois-Sainte-Marie

Localiza el Dr.Olañeta este Daniel en los primeros tramos de la nave central del templo, de modo que sería visto nada más entrar y lo llamativo es que el pendant es su más famoso capitel, con la condena de un pecador al que dos demonios le arrancan la lengua, que luego veremos en detalle. Acompañan en cestas adyacentes escenas de lucha, púgiles y guerreros, de tentación –sirena-pez y mujer cabalgando un demonio-, con personajes con las manos en la cabeza y posibles pelícanos. Entiende el autor el carácter moralizante de las escenas, con el único capitel bíblico –el de Daniel- como emblema para la salvación de los pecadores que aparecen en el entorno, de esperanza de salvación, con el apoyo de los pelícanos como símbolo eucarístico, siguiendo la tesis de Angheben. Pero también en el exterior encontramos esas alusiones punitivas.
Nosotros, con mucho respeto, vamos a proponer que la función primordial de Daniel en este programa es ejemplo del hombre honrado temeroso de Dios acusado injustamente y salvado finalmente, presidiendo una serie de escenas relacionadas con una ordalía o juicio de Dios, esta vez, aparentemente, sin prueba caldaria o de hierro caliente, pero con campeones que han de luchar para responder –mediante la decisión divina- por la inocencia o culpa de las acusadas, ya que pensamos –como luego explicamos-que el capitel con dos personajes sentados que se mesan el cabello son dos damas. La alternativa al Daniel justo auxiliado por Dios por medio de Habacuc seríe el pendant: el difamador o perjuro al que los diablos arrancan la lengua.
Capitel de Daniel entre los leones ayudado por Habacuc en Bois-Sainte-Marie (foto Ina)

Las referencias para esta propuesta siguen siendo, como dijimos en las entradas anteriores, los estudios de Beatriz Mariño en la parte española y de Besson por la parte francesa, ambos trabajos ya utilizados antes.
Si se consulta la excelente web art-roman en el apartado de Borgoña se puede comprobar cómo la presencia de Daniel entre los leones junto a combates judiciales  es muy frecuente en ese territorio, tal como estudia Angheben.
 se nos cuenta que la iglesia es de la primera mitad del siglo XII, (más bien finales del XI) época coincidente con las hispanas que tienen ese tipo de programas y que dependía de Cluny. El pueblo fue cancillería real y emitía moneda, pero luego las guerras de religión hundieron su riqueza. La restauración del siglo XIX por Millet, discípulo de Viollet-le-Duc ha rehecho algunos capiteles que, en general, son identificables. Destaca un interesante deambulatorio fuertemente columnado que evoca a Cluny y apunta a que posiblemente hubo gran afluencia de peregrinos,(o de espectadores de ordalías, pensamos) para quienes se habilitaban esos espacios circulatorios tras el altar. 
Los capiteles del deambulatorio como muchos de la parte más primitiva de la iglesia son muy toscos.(foto Ina)

Vemos capiteles en el exterior probablemente rehechos, pero creemos que se ha intentado reproducir lo que pudiera haber tenido originalmente, lo mismo que en el interior sospechamos que hay capiteles más antiguos que otros, por su formato y que coincidirían con algunos criterios que sitúan una primitiva iglesia hacia el siglo X, por ejemplo, los capiteles del deambulatorio. Hoy dedicada a la Natividad, el primer documento de finales del X lo cita con el nombre que hoy tiene la villa: Santa María del Bosque.

Anuncio de ordalía en la fachada

Existe disperso en su exterior un programa iconográfrico que, como decimos, pudiera tener relación con la sede “judicial” que fuera la iglesia. La figura más llamativa es la de un personaje –parece un ángel por comparación con los otros capiteles- que aparece sentado en una especie de trono con los brazos extendidos, un poco en la línea que vimos en lo alto de la portada de Fidenza, donde es claramente Cristo quien se sienta, escoltados por dos ángeles. Tomamos la foto de la imprescindible www.art-roman.net
Personaje entronizado en el exterior del ábside (foto art-roman.net)
Cristo entronizado sobre la portada de Fidenza


Los ángeles tienen gran protagonismo en esta fachada. Aparece una pareja sentada, espectante, quizás pendientes de la decisión divina. Parecen tener las manos juntas y visten largas túnicas.
capitel quizás reconstruído con dos ángeles con las manos juntas

Otra pareja angelical se distingue de éstos porque uno de los ángeles toca una trompeta, pequeña, nada aparatosa, pensamos más que anuncia algo pero no como ángel del Apocalipsis. Está sentado y parece tener las piernas desnudas y algo de vegetación a los pies. A su derecha el otro ángel tiene las manos sobre las rodillas. Ambos visten túnicas. A pesar de que los dos llevan alas haciendo simetría, en el ángel de la trompeta, las costillas marcadas, la desnudez, los pies descalzos con largos dedos, nos llevan a sugerir que se 
Otra pareja angelical del exterior de Bois-Sainte.Marie (foto Ina)
trate de un diablo, tal como parece vislumbrarse en la siguiente fotografía desde otro ángulo. Pudiera marcar el juicio particular que se va a desarrollar al lado y dentro del templo.
Vista de frente del posible diablo (foto Ina)

Y todavía hemos de ver un tercer capitel con ángeles, ahora en el ábside- cerca del entronizado- con ocho personajes y muy relacionado con lo que proponemos. En la cara central aparece un ángel con las alas desplegadas, como los que hemos visto, pero ahora sostiene sobre el pecho un gran libro abierto. A su derecha figura una dama en postura suplicante, de formato moderno (probablemente una reproducción como todo lo que llevamos viendo) arrodillada sobre un escabel y tras ella otros dos personajes similares que llegamos a suponer en la misma postura. Una larga cadena contornea todo el capitel, iniciándose y terminando en un escabel a los pies del ángel que lleva el libro en la cara central. A la izquierda de éste, vemos ahora un personaje desnudo, con la aparente intención de contrastar con los del otro lado, vestidos, y que aprieta la cadena contra su vientre. Detrás de él, otro personaje encogido y desnudo trata de contener lo que parece una cabeza de animal en una especie de tina.
Lateral con las almas pendientes de juicio (foto Ina)

Lateral del capitel con los condenados (foto Ina)


Cara central del capitel (foto Ina)














 El capitel transmite la idea de que a la derecha del ángel portador de la Ley están los arrepentidos por sus faltas, aunque encadenados por la Justicia, mientras a su izquierda están desnudos los condenados sin remisión. Parece una clara escena de juicio de almas. Entendemos que hay un programa previo en el exterior con sentido judicial. Más adelante daremos la descripción de un experto en 1936. Y como decimos, parecen rehechos.
Hay otros capiteles que parecen tener connotaciones apotropaicas, como cabezas de lobos o leones entre vegetales. También vemos águilas y aves con las alas explayadas y un extraño y desgastado capitel que se describe como “animal músico” pero creo que tiene, como las águilas, más bien sentido de identificación del poder civil, la señal de que allí también se dirimían conflictos que correspondían a la jurisdición de los señores feudales. Los canecillos son de factura moderna, de la reconstrucción del siglo XIX.
Propongo que aunque probablemente reconstruidos, los capiteles con ángeles son copias de originales perdidos que compusieran un anuncio de enjuiciamiento en la iglesia, que se materializa una vez traspasado el umbral.

Entremos al templo.

Como hemos dicho antes, a poco de entrar, en un arco de paso de la nave central a la de la epístola aparece un capitel con la historia del libro de Daniel, 14, en el que el profeta, con las manos juntas hacia abajo, totalmente confiado en el destino divino, es lamido por las lenguas de sendos leones que le escoltan. El profeta, en la esquina, está descalzo y viste túnica larga. Detrás del león que ocupa la cara central, aparece un ángel con nimbo que sujeta a Habacuc–como manda “el guión”- por la cabeza con su mano derecha mientras con la izquierda dirige hacia el cautivo al asistente, quien porta en la mano una bola, que será el pan que quita a sus segadores. Evidentemente, Daniel representa aquí su episodio de salvación con la ayuda de Habacuc en el foso de los leones, según la Biblia (Dan, 14).
Daniel entre los leones (foto Ina)

Daniel entre leones auxiliado por Habacuc al que porta
un ángel (foto Ina)
















Enfrente, su pendant presenta el famoso condenado, tan expresivo, con dos demonios torturándole en la boca con unas tenazas. Hemos de comentar aquí que algún investigador de prestigio señala que no siempre la tortura se presenta por la parte del cuerpo pecadora. Pero en este caso concreto, como la tortura es en la boca, podemos deducir que es un perjuro, personaje muy fustigado en estos casos de juicio de Dios, puesto que el testimonio era lo único fiable. Por eso aparecen con frecuencia en el norte de Palencia las bocas della veritá, personajes que muestran sus manos sometidas a pruebas divinas sobre su inocencia. Como el diablo que sujeta por la frente al condenado tiene alas, se le ha supuesto ser el mismo Satanás. El castigado no lleva nada que identifique su pecado y está desnudo, así que le dejaremos como perjuro, difamador o mentiroso. En otras iglesias de la zona hay iconografía del mismo tono (Neuilly-en Donjon). Se intenta  conminar a los denunciantes o testigos a no incurrir en falso testimonio, con las horribles penas que vemos.

Condenado atacado por diablos (foto Ina)


Detalle del capitel (foto Ina)
Lo que parece clara es la intención de mostrar a Daniel como referencia del buen cristiano, injustamente condenado y salvado por intercesión divina frente al perjuro o mentiroso que es atormentado por los diablos. Para aquellos que llegaban a la iglesia como a un tribunal de justicia, en donde a través de la ordalía (los capiteles de lucha van en ese sentido) se determinaba su inocencia o culpabilidad, se les aleccionaba por un lado con la figura del Daniel salvado por Dios pese a su dura condena a ser devorado en el foso, al tiempo que se advertía a quienes denunciaban (que así fue encerrado Daniel) o testificaban en falso, el cruel destino infernal que les esperaba.
Se muestran en otros capiteles del interior las dos formas de solventar los juicios de Dios: a la manera de los nobles y la de los villanos.
Combate judicial por ordalía en Bois-S.M.(foto Ina)

Los primeros están efigiados en dos luchadores con escudo, armados de lo que parecen espadas cortas, porque tienen cruceta, aunque pensamos que pudiera ser de madera a la manera de los bastones que vimos en España y en algún lugar de Francia. Y es porque ninguno lleva cota de malla, visten prendas “de diario” y uno de ellos ni siquiera lleva casco. Por tanto, es una batalla un tanto desmañada, una formalidad para cumplir el juicio de Dios, la ordalía. Así lo cuenta Angheben: “Dos peatones se baten a espada. Uno porta un casco cónico y tiene un escudo oblongo mientras que su adversario, que no es ciertamente un guerrero profesional, se protege únicamente por medio de un escudo redondo. Estos dos antagonistas poseen armamentos sensiblemente diferentes.”
El luchador de la derecha no lleva ni casco. Ninguna viste cota de malla y no aparenta diferencia de escudos (foto Ina)

No muy lejos tenemos la otra variante de la lid: dos villanos cruzan sus cuerpos en plena lucha a mano, aparentan desnudos aunque  llevan bracae como en España y aún sin llegar a cruzar sus piernas, están claramente forzando la caída del contrario, como vemos cientos de veces en España. Sin embargo, al lado, hay una divertida variante de esta lucha que conservaba (hasta aquí) cierta nobleza. En este caso el luchador, algo más alto, lleva cinturón de fuerza, es un campeón que no sólo ha vencido al rival, sino que lo tiene a sus pies cabeza abajo, pese a que también lleva cinturón de fuerza, ya que las normas obligaban a una igualdad física para que sólo la ayuda de Dios decidiera el inocente. Es tal el ímpetu de la lucha, que el perdedor se ha tenido que agarrar al collarino, aunque también parece que quien ha ganado se ha ayudado de un objeto contundente que golpea la cabeza del caído. Quizás haya hecho trampa.
Combate judicial de villanos con cinturón de fuerza (foto Ina)

Variante dinámica poco frecuente de la lucha, con el perdedor cabeza abajo al recibir un mazazo (foto Ina)

¿Y por quién luchan estos campeones? Pues muy probablemente por las damas compungidas que se mesan los cabellos en el capitel adyacente, a la manera de las que hemos visto otra vez en las portadas del norte de Palencia y en Larraona y tantos otros. Puede que no sean las acusadas justa o injustamente; a lo mejor son las esposas de los contendientes, esperando cualquier desgracia, pero la presencia de estas damas llorosas ya hemos analizado que suelen ser las acusadas de delitos sin testigos ni pruebas, casi siempre adulterios o robos. Es clara su presencia en Santiago de Carrión y en Perazancas.
La dama ha sido "pillada en la instantánea" con la boca abierta lamentándose (foto Ina)
La otra dama objeto de la disputa (foto Ina)

Luego ya, que el centauro o la sirena puedan hacer referencia a pecados de la carne de lo que pudiera acusar a las damas, lo dejamos al juicio –si queda- del lector. De nuevo encontramos en el interior águilas explayadas pero como hay otras aves similares, lo dejamos expuesto. Sí que parece haber una selección de capiteles de aspecto más antiquizante con leones afrontados entre vegetales, cabezas humanas mal talladas, etc. que son los que nos sugieren un origen quizás anterior a la época románica. También en otras iglesias borgoñonas ocurre lo mismo.


Los estudiosos
Como venimos diciendo, el dr. Angheben ha estudiado y analizado todas estas iglesias de Borgoña. Una de sus citas es una obrita de 1936 visible en la web gallica de la BNF con las actas de un congreso en el que Jean Virey describe esta iglesia de Bois-Sainte-Marie.

 https://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k57946489/f507n15.texteBrut

En la pag. 456 y siguientes: BOIS-SAINTE-MARIE: menciona capiteles bajos en la girola bastante arcaicos y luego estudia los de la nave: leones afrontados, escenas de combate a mano y otras de guerreros, que ya hemos descrito. Llama su atención el que hemos citado en el exterior en el contrafuerte del muro del deambulatorio, probablemente relacionado con estas escenas de juicio: “Otro capitel, que se ve en la cabecera sobre una de las columnas-contrafuertes aplicadas al muro del deambulatorio puede relacionarse con las precedentes. Se ven en ella ocho personajes. Tres de ellos, vestidos con túnicas, arrodillados sobre pequeños taburetes, son víctimas encadenadas en actitud suplicante. A a derecha, un demonio agachado sostiene el extremo de la cadena, pero entre él y los cautivos, un ángel, de frente, las alas extendidas y arrodillado, presenta un libro abierto. Un segundo demonio, al final a la derecha, parece tener a otra víctima. Como los condenados y las almas de los muertos eran representados desnudos en la época románica, los tres personajes encadenados figuran en consecuencia como vivos retenidos por los lazos del pecado en la esclavitud del infierno e implorando el socorro de la gracia divina. El ángel que les acompaña, también arrodillado, intercede en su favor.
De uina manera general, en Bois-Sainte-Marie, la imaginería es sobre todo terrorífica en los personajes que presenta: el diseño es enérgico y el relieve acentuado. Hay allí un contraste con la escultura de los capiteles del deambulatorio.”
Pero volvamos al extenso estudio de Marcello Angheben, gran especialista en Juicios Finales y la figura de Daniel, entre otros.
Capitel con figuras animales, quizás de valor apotropaico (foto Ina)
Capitel con posibles pelícanos, tradicionalmente de significado eucarística (foto Ina)

Analiza profusamente las figuras bíblicas presentes en esas iglesias borgoñonas, encontrando relaciones entre las figuras de Daniel, Sansón y David. En algún momento encuentra sentido a la presencia de otro personaje bíblico que a veces aparece junto a Daniel: Jonás. Sin entrar a otras consideraciones, no nos sustraemos a recordar que en el Panteón de los Reyes de San Isidoro de León, cerca de Daniel y los leones figura el misterioso capitel del unicornio, que algunos estudiosos han asociado a la historia de Jonás. Teniendo en cuenta el ámbito sepulcral del recinto y otras referencias como el cercano capitel de la Resurrección de Lázaro, pudiera ser entendido el capitel del posible Jonás con sentido resurreccional.
 Por otra parte, también en la cuenca del Besaya en Cantabria, tenemos un ejemplo concreto de un arco triunfal cuyos soportes son Daniel por un lado y Sansón por el otro: Rioseco. Podemos considerar a Daniel como ejemplo de pasivo protegido de Dios y a Sansón, lo mismo, pero activo (a veces demasiado).
El autor señala la presencia de Daniel en esos templos como paradigma de la salvación, por la influencia de la Commendatio animae en las preces de difuntos. También estudia otras aplicaciones dentro de la polisemia de la figura bíblica: combate espiritual (donde aparece también Sansón), alternativa a Adán y Eva pecadores, (también presentes en la portada de Cervatos), etc.
Dice (pg.187) “Un pasaje de la Vita de San Hugo (al que hemos visto hace poco construyendo Cluny III y quizás viajando a España) escrita por Gilon muestra que en la época en la que fueron esculpidos los capiteles de esta sección, los paradigmas bíblicos de liberación podían incluso aplicarse a los vivos”. Y cita  otra Vita de san Hugo donde se hace alusión a Jonas que es igualmente un paradigma bíblico de salud, pero con el fin de una verdadera resurrección. Y cuenta la historia de de una tormenta que provoca el incendio de la capilla de Berzé-la-Ville y mientras los monjes huían en todas direcciones, el abad reposa tranquilamente entre las llamas, en una pequeña cámara junto a la capilla. Interviene entonces la fuerza divina que había salvado a los tres hebreos en el horno, a Jacob en la lucha contra el ángel, a Daniel del foso de los leones y a David del asalto de Goliat. Las llamas se alejaron, el diabo huyó y Cristo apareció victorioso. “Resulta curioso ver cómo la lucha contra las llamas es descrito en términos de combate contra el diablo”, apunta el Dr. Angheben.
 Capitel con águilas de alas explayadas (foto Ina)

Sin embargo, las propuestas del investigador sitúan esas imágenes en el contexto de la lucha del bien contra el mal, y por ello interpreta las escenas de lucha entre humanos que acompañan la iconografía de Daniel y el castigo al perjuro en ese ámbito, precursor de la sicomaquia que luego abundará en la iconografía a partir del siglo XII.  El contexto de juicio de Dios u ordalías también lo menciona, pero seguramente el apoyo literario en la primera opción no le permite recurrir a las ceremonias ordálicas, que es lo que pensamos se muestra allí.
Centrándonos en el capítulo VII de su libro que trata de los combates no bíblicos entre hombres o con diablos o con monstruos en estos templos, destaca cómo abundan escenas de combate entre adversarios de similar status, tanto caballeros como villanos. De éstos últimos verifica que luchan cuerpo a cuerpo con métodos poco nobles.
Contempla la hipótesis de la discordia (que es la que propone finalmente) o la cólera quizás al no relacionar estos capiteles con una ordalía, separando del contexto el capitel de Daniel y su pendant, que para nosotros pudiera representar un programa iconográfico.
Dudoso capitel, quizás del avaro en Bois-S-M. (foto Ina)

Sigue Angheben: “En el primer tramo de Bois-Sainte-Marie, es decir, el que precede a los capiteles de los luchadores, se evoca el castigo del avaro o el colérico (¿). Se ve allí en efecto un personaje mordido en la oreja por un cuadrúpedo agarrándose a un objeto en el que puede reconocerse una bolsa, a menos que se trate como en Gourdon y en el portal sur de Anzy-le-Duc de un arma que hunde en la garganta”.
Y más adelante insiste (p.329) : “A la derecha de esta escena un hombre armado de una espada parece atacar a un animal por detrás, pero puede igualmente que este hombre se dirija no al cuadrúpedo sino al presunto pecador, acogiéndose al salmo 21 para arrancar su alma de las garras de los perros.  Los pecados de la lengua son igualmente castigados en la proximidad de los luchadores. En Bois –Sainte-Marie en el tercer tramo un diablo arranca la lengua de un condenado.” (Aquí podemos reivindicar nuestra lectura en el sentido de una ordalía, donde siempre aparecerán los perjuros o mentirosos acusadores y al lado los “campeones” que deben luchar en nombre de los protagonistas).
Aquí el estudioso hace una reflexión interesante (pg.330) en el sentido de que los humanos que aparecen mordidos o contactados en las orejas por serpientes o monstruos podrían responder a la relación entre los pecados de la lengua y la avaricia. “Juan Casiano, cuya clasificación de los pecados ha creado autoridad por mucho tiempo, consideraba en efecto que la triple descendencia de la avaricia eran la mentira, el perjurio y el falso testimonio…Si el personaje de Bois es un avaro y no un colérico, esta interpretación podría igualmente aplicársele. Desgraciadamente, el capitel no es muy legible y su iconografía no puede ser objeto de un estudio comparativo.”
Traa citar abundantes referencias y ejemplos, concluye que “los pecados ligados a la palabra son muy numerosos; la mentira, el falso juramento, la maledicencia, la blasfemia, etc.En la medida que los capiteles borgoñones no comportan indicaciones iconográficas o epigráficas precisas, me parece preferible no excluir ningún pecado de la lengua”.
La sirena -como el avaro- puede tomarse como alusión al motivo del juicio o de manera genérica (lujuria) (foto Ina)

Sin poder extendernos más, se podría entender la presencia de leones en distintas posturas como elementos de condena o amenaza de castigo. Intentar encontrar relación entre pecados esculpidos (posible avaro, posible lujuria, posible ira) y condenas (arrancamiento de la lengua) creemos que produce más dudas que si se considera el templo como lugar de juicio y ordalía, con la muestra a los fieles de la resolución en combate y el castigo a los perjuros, como hemos visto en muchas otras iglesias de Francia y España, con Daniel como referencia judicial.
En su pormenorizado análisis, repleto de referencias y ejemplos, el Dr.Angheben aborda el apartado de “la hipótesis del duelo judicial”, con el estudio de Besson y el de Mariño que ya hemos citado y usado en otras entradas. Incluye el autor a la nave de la catedral de Otranto como otro ejemplo, ahora en Italia, de estas representaciones. Nosotros hemos apuntado en este blog que pudiera haber ceremonias similares en Fidenza.
Capitel con leones, quizás de la primera etapa del templo (foto Ina)

El estudio propone que los capiteles con combates de caballeros de Vezelay y Anzy-le-Duc pudieran relacionarse con combates judiciales, pero al no tener confirmación y pensar que no todos los duelos lo eran por ordalías, termina por opinar que puede responder a guerras privadas, pero lo que resulta útil es reproducir una violencia que era reprobada por la Iglesia.
Respecto a los capiteles concretos de Bois-Sainte-Marie (p.268)  vuelve a citar a Besson, quien ve en el guerrero peatonal con escudo redondo a un musulman que combate contra un cristiano. Su razonamiento reside en la forma redonda del escudo que sostiene que, en la iconografía medieval caracteriza a menudo a los musulmanes  y sobre todo el turbante de su cabeza. En realidad –dice Angheben y estamos conformes- este autor ha confundido los cabellos ligeramente ondulados del personaje con un turbante. Finalmente, como hemos apuntado, el autor se queda con la idea de la  alegoría de la discordia o del orgullo.  “Por tanto en Bois-Sainte-Marie el antagonismo entre dos combatientes armados de diferente manera ha evocado probablemente no una guerra justa, sino una querella privada y quizás esos mismos pecados”.
Otro capitel de aspecto antiquizante del interior, quizás del siglo X (foto Ina)

Desde nuestro modesto punto de vista, varias iglesias del entorno de Bois-Sainte-Marie fueron de dominio cluniacense y éstos tenían interés en desterrar los juicios de Dios, de modo que pudieran haber incluido en sus programas este tipo de juicios tan del gusto del pueblo pero contrario a la caridad y las leyes humanas que ellos promovían. En el caso que citamos, la alusión a la lucha del Bien contra el Mal parece un lugar común cuando los detallados capiteles que conforman la historia con Daniel como referencia sugieren más la celebración de ordalías, como venimos proponiendo. Quizás la investigación de fueros y costumbres en esa época fuera del control de la Iglesia (que tras su abolición intentaría eliminar, como pasó en España, cualquier alusión a la presencia de la Iglesia en esos juicios y su celebración en los templos) pudiera situar mejor esa lectura.
Capiteles de la girola con escultura muy simple, quizás de la fundación del siglo X (foto Ina)