miércoles, 14 de noviembre de 2018

LA PILA BAUTISMAL DEL PANTEON REAL DE SAN ISIDORO DE LEON (1ª parte)


LA CARA CUARTA (LOS LEONES)

Un amable lector me recuerda, con razón, que cuando me dediqué en 2016 a intentar analizar la famosa pila que  se encuentra en un lateral del Panteón Real de la Colegiata de San Isidoro en León, lo interrumpí bruscamente dejando la cuarta cara sin tocar en lo referente al estudio de Harriet M.Sonne. Curiosamente en la fecha en que esto ocurría, renunciando a escribir en el foro donde lo estudiaba, recibía permiso especial de los custodios de dicha pila, el personal del Museo de San Isidoro –como siempre, tan amables y dispuestos a ayudar a conocer mejor sus misterios- para hacer nuevas fotos de la pila, para lo que, acompañado de nuestra compañera de blog Mª.José Friedlander, nos presentamos con la impedimenta precisa, incluyendo un buzo adecuado para tumbarme en el suelo y no perdernos detalle de cada rincón de la pila.
Vista parcial de las caras 1 y 2 con las columnas entorchadas esquineras rematadas en capiteles con uvas, según Harriet M.Sonne, concretamente el izquierdo. Más intrigante es la basa de la derecha.

El resultado de esa sesión, que iremos viendo ahora, ha servido para constatar mi error cuando basado en mis fotos, identificaba lo que ahora veo que es claramente un ángel posado en tierra (el otro sobrevuela la escena) como decían las investigadoras que lo habían estudiado con mayor fundamento, las Dras. Etelvina Fernández (Univ.de León) y Harriet M.Sonne (Univ.de Toronto) y no un “padrino” que sostenía las vestiduras del catecúmeno en una de las caras, como yo veía en mis fotos.
El ángel turiferario al que había confundido en mi primer estudio con un padrino que porta la ropa del bautizando. El ala diminuta, que parece una mochila me había despistado. Su compañero angelical sobrevuela la escena también con su ala mochilera y el incensario

 Problemas de sombras, que espero no afecten a lo que ahora pretendo proponer, porque a pesar de que esta vez hice muchas más fotografías, me parece que hay un detalle en esta cara cuarta que da un giro a su lectura, ahora ya con el temor de una nueva equivocación. Lo dejo al  criterio de los lectores, pero voy a defender lo que me parece que se muestra y no lo que se ha visto hasta ahora.
Leoncillo entre las garras de los leones que ya había sido observado por Etelvina Fernández, que lo asimilia a un diablo.

En próximas entradas recogeremos lo analizado antes sobre las otras tres caras, las narrativas, enlazadas entre sí, que muestran, a mi juicio, escenas relativas al Bautismo y la liturgia adecuada al sacramento. También los textos que vamos a manejar de nuevo nos van a conducir a atrevernos a hacer una humilde propuesta que relacione los capiteles del Panteón, especialmente los más occidentales, donde figuran Daniel y los leones, Moisés y el paso del Mar Rojo y el Sacrificio de Isaac- que están muy próximos entre sí- con la liturgia del bautismo, lo que pudiera dar pie a situar junto a ellos la pila que estudiamos, que luego sería removida al construir los sepulcros reales, inhabilitando el espacio como baptisterio.

LOS LEONES.
Sin perjuicio de que luego sigamos (en breve) con las otras caras que ya estudiamos antes en un foro , podemos comenzar por esta cuarta porque nada tiene que ver su representación con la narración de las otras, aunque sí tiene un claro sentido bautismal y por eso es adecuada para una pila.
Cara cuarta de la pila con los dos leones que se tocan las garras, el de la derecha sobre zancos, mientras aparece bajo sus garras una cría de león.

En principio, muchas pilas tienen animales guardianes como leones, porque se quiere reforzar el poder salvífico de la ceremonia con figuras que pueden actuar como apotropaicas. Otras veces, representa al mal, y aparecen aplastados por la propia pila, como en Santoña o devorando al pecador, como en la cercana de Bareyo, ambas en Cantabria.
Pila de Bareyo en la que dos fieras (que pudieran no ser leones) devoran el brazo de un pecador cuya cabeza aparece abajo

Pero en ésta que tratamos, de datación tan discutida, los leones parecen, además de por su actitud pacífica, responder a una oración propia de la liturgia bautismal. La conocida frase “VICIT LEO DE TRIBU IUDA RADIS DAVID ALLELVIA” , (VENCIO EL LEON DE LA TRIBU DE JUDA, ALELUYA) se invoca entre los exorcismos propios de la ceremonia como veremos enseguida. Esa misma expresión domina la portada de Moradillo de Sedano, donde la inclusión de inconexas escenas de la Matanza de los Inocentes, a la manera de un “bajo continuo” en acertada definición de Gerardo Boto, y la presencia de profetas dominando a demonios, nos hace pensar que ante aquella puerta se celebrara también la ceremonia del Bautismo. También la frase era pronunciada a diario en la antífona de comunión durante el rito de la fractio panis en la liturgia visigótico-mozárabe, de manera que era muy conocida por los fieles.
Adelanto que, a mi modesto entender, las inscripciones que tiene la pila y que suponen un quebradero de cabeza para lograr encajarlas con las imágenes esculpidas (citas a Zacarias, José, Egipto,etc.), son sólo oraciones litúrgicas propias del bautismo a las que no hay que encontrar acomodo con lo representado, a pesar de la presencia de María, el Niño, San Juan, etc.  Lo esculpido relata, según pensamos, tres momentos en tres lugares distintos de una solemne ceremonia bautismal en la liturgia mozárabe, seguramente evocada en la pila ante el cambio de ceremonia tras la reforma gregoriana, hacia la mitad del siglo XI.
Detalle del leoncillo bajo las garras que se aproximan. No tienen nada en medio

Pero antes quiero mostrar alguna de las fotos del motivo, que me impresionó nada más iluminarlo porque, contra lo que tenemos leído (y visto en mis fotos anteriores) no parece que sea un arbolito, ni guirnalda ni vasija lo que aparece bajo las garras de los leones. Estimamos que se trata de una cría de león, un recién nacido leoncillo que parece posado (quizás colgara de las garras en su origen) quedando sus patas colgando a la manera que hacen los felinos al trasladar a sus crías, aunque más frecuentemente lo hacen con la boca. El tallista conocía los felinos pero no tanto un león con su cría.
Silueta de garras y cría de león bajo ellas.

Si se acepta esta lectura, estaríamos quizás reforzando el sentido de protección, la alusión al carácter cristológico del león, que nace ciego y al tercer día su padre lo lame y le abre a la luz, tema que encaja perfectamente con el sentido del bautismo cristiano. Mejor que el árbol de la vida o cualquier otra alusión. Y por eso pido que no se haga cuestión de fe estimar mi propuesta, sino analizar lo que enseñan las fotos. Por otro lado, una detenida lectura del trabajo de Etelvina Fernández nos hace descubrir que ella –tántas veces habrá visitado la pila¡- sí ha visto esta figura que nosotros distinguimos como leoncillo, pero ella contextualiza su presencia no como animal sino como un demonio: “El mismo significado le otorgamos a los zancos sobre los que se eleva el asno que monta Cristo en la escena de su entrada en Jerusalén (se refiere a los zancos del león). El demonio sometido al que hace referencia el texto citado se plasma, en este relieve, mediante la pequeña figurilla esculpida bajo las garras delanteras de ambos leones.” Ya veremos más adelante que no compartimos esa lectura de los zancos y tampoco esa visión diabólica de la figura. Cristo y la Iglesia protegen la vida nueva al recién bautizado, pensamos que se pretende apuntar.
El problema del leoncillo es que ha perdido la cara, pero conserva el formato de la cabeza e incluso es visible el rabo en la parte inferior del animal. Se distingue claramente el muslo. También parece haber llevado algo al cuello, al menos donde desaparece la materia pétrea. Sobre lo que debería ser la cabeza del leoncillo no hay más que las garras de los leones .
Pila del rey Badis. Foto de la web del Patronato de la Alhambra en la que los ciervos a la derecha tienen zancos. Esta pila ha sido estudiada por Milagros Guardia ("A propos de la cuve de Xativa", Les Cahiers de Saint Michel de Cuxa 2004) en relación a la que aquí estudiamos y propone el origen de sus imágenes en tejidos sasánidas.

Cara 3 de la pila con la procesión de catecúmenos tras la imagen de un Cristo epifánico
Aunque sólo el león a nuestra derecha es el que muestra suplementos de apoyo en las patas, como el modelo de la pila del rey Badis de origen fatimí, si analizamos las demás figuras de la pila que también tienen esa misma característica: la imagen de la Virgen y el Niño con la silla inclinada y el burro que cabalga Cristo (todas ellas con nimbo) nos induce a proponer, como ya dijimos en su día, que estamos ante la intención del tallista de mostrarnos figuras que no son reales, sino imágenes; en el caso de las escenas litúrgicas, son imágenes transportables, se montan sobre esos soportes para la ceremonia, pero ni están presentes en persona ni son fijas del escenario donde se reproducen. El comitente ha pedido que se haga ver que son imágenes y no realidades. 
Una imagen transportable de la Virgen
con el Niño preside en el baptisterio

Es decir, que la pila no tiene tallados unos leones, sino un dibujo, un paño o una imagen que muestra a unos leones. A la manera que veíamos en Silos que el primer maestro no está tallando aves ni animales sino reproduciendo telas o tallas lígneas, por lo que no tienen relieve, son casi filigranas como si se tallara un marfil. El hecho de que solo uno de los leones tenga esos suplementos, se nos escapa; quizás han decidido que con que uno de los leones muestre que es una figura y no una realidad, sea suficiente. Luego veremos cómo –siempre a nuestro modesto entender- el Cristo que cabalga el asno a la manera del Domingo de Ramos (aunque la procesión no es la de las palmas, sino el desfile de los catecúmenos con su Credo en la mano y una vela en la otra) no es una figura real, sino una imagen, un paso, una “majestad” procesional que guiaba a los catecúmenos desde una iglesia (catedral) a otra para comulgar.
Pero volvamos a la cara cuatro. La consulta de un interesante estudio “Temas eucarísticos y bautismales en el arte de la época visigótica” de Rafael Barroso Cabrera y Jorge Morin de Pablos, en el Boletin Arqueologico Medieval nº 11 de 1997, aunque referido a una época anterior a la pila, aporta mucha información ya que, por otro lado, creemos que lo esculpido pudiera relatar una liturgia que se perdía con la reforma gregoriana y pretendía fijar una ceremonia memorable anterior y que, como sugerimos, hubiera servido para dotar de un mueble adecuado a las solemnidades vividas en esta iglesia desde su fundación como iglesia de San Juan, como el traslado de las reliquias de San Pelayo hasta ceremonias regias (por ejemplo, el bautizo de algún heredero; quizás sea demasiado imaginar que la infante Urraca tuviera especial cariño a una pila en la que habría sido bautizada).
Leona transportando su cría (Pinterest)

El estudio hace un análisis comparativo de la relación entre bautismo y muerte (el mismo Cristo considera su pasión y muerte como un Bautismo –Lc.XII, 50. Mc.X.38-) que permite enlazar la finalidad del espacio del Panteón para ambas. La vinculación de la muerte de Cristo con el Bautismo se ve reflejada en la ceremonia que estudiamos, ya que este sacramento se administraba a continuación del Jueves Santo.
También menciona un trabajo de Yarza sobre un himno segoviano del siglo XII pero cuyo origen puede remontarse al X en el que “se hace una trasposición entre la caída de los protoparentes y el pasaje de la Crucifixión” que pensamos es lo que se esculpe claramente en el capitel de Frómista de la falsa reprensión, que hemos analizado en la entrada titulada “Exultet” de este blog.
La postura y expresión de los leones es de protección, no parece tener sentido negativo. La cría refuerza ese sentido. Su gesto no parece "aplastar al diablo" como dice la dra.Fernández, sino proteger al neonato.

“Los leones –dice los autores más adelante- son, evidentemente, imagen de los neófitos (o mejor, de sus almas) que se acercan a la salvación a través de las aguas del bautismo…A este respecto señalan que los leones que escoltan a Daniel en el visigótico capitel de San Pedro de la Nave, no le lamen los pies, sino que están lamiendo el agua del lago en el que se encuentran, como un alusión bautismal, al igual que las aves que beben de una crátera en otros casos.
Capitel de Daniel en S.Pedro de la Nave, foto de Borjaanimal en la wiki. 

Más adelante, repiten: “el león de Judá es el vencedor del demonio y el que defiende a los fieles del poder del maligno. Sin duda, este carácter apotropaico del león explica la aparición del símbolo davídico junto a la cruz en una famosa bulla encontrada en la necrópolis del Carpio de Tajo (Toledo)…De esta forma se vienen a unir las ideas de muerte y regeneración contenidas en ambos sacramentos, lo que queda manifiesto en la larga serie de relatos evangélicos que apoyan esta relación de carácter místico y sobre todo, en la práctica de celebrar el bautismo en fechas tan señaladas del calendario litúrgico como en Sabado Santo previo al Domingo de Resurrección y en Pascua de Pentecostés, retomando la razón expuesta por San Pablo (Rom.VI, 3ss)”.
Las abundantes citas de los investigadores Barroso y Morín nos conducen a un texto que ya habíamos utilizado. “La liturgia bautismal en la España Romano-Visigótica” de José Pijoan, que  aporta muchos datos para situar las escenas de esta pila.
Como aquí estamos solamente ocupados en enmarcar los leones esculpidos en la cara cuatro, veremos esos datos cuando analicemos las otras caras.
El estudio de Pijuan utiliza profusamente el Antifonario visigótico mozárabe de la catedral de León y el “De cognitione baptismi” de Ildefonso de Toledo. Comenta algo que pudiera explicar la cara tres de la pila: la obsesión repetitiva que se percibe en el Antifonario con el número tres, probablemente por la polémica en tiempo anterior sobre el arrianismo. Precisamente son tres los catecúmenos que aparecen procesionando con una vela y un libro (el Credo) en esa cara de la pila. Siguen a una imagen de Cristo entrando en Jerusalén el Domingo de Ramos porque era ese día cuando se realizaba todo el rito bautismal.  Coincidencia.
“El N.T. menciona solo dos ritos para la admisión en la comunidad cristiana: el bautismo con la invocación de la Trinidad, al que precede una breve instrucción y exhortación y la comunicación del Espíritu Santo, con la imposición de las manos.
Los exorcismos (increpar al diablo) que se hacían en la preparación del bautismo y en la propia ceremonia, debían ser , según San Ildefonso, con palabras “sin rodeos, ni de difícil inteligencia, sino sencillas, ordenadas y ardientes, por eso son tomadas las tres de las propias Escrituras : “ te conjure el Señor, Satanás” (Zac.3,2) “Se te intima, Satanás, sal fuera” (Mat.4,10) “Venció el león de la tribu de Judá (apc.5,5).
“En el bautismo sencillo o privado, los exorcismos los hacía el presbítero, pero en el bautismo solemne los empezaba el obispo de manera general sobre los bautizandos y los proseguían después sobre cada uno de ellos los exorcistas, quienes tras una preparación específica, recibían de manos del obispo el libro en el que están escritos los exorcismos confiriéndoles a la vez la potestad de imponer las manos sobre los energúmenos, tanto si son  bautizados como catecúmenos”. Estos exorcismos u oraciones imprecatorias iban acompañados de los ritos simbólicos de la inhalación en la cara, de la señal de la cruz en la frente y de la imposición de las manos sobre la cabeza, que es lo que vemos en una de las escenas de la pila.
El liber ordinum, prosigue Pijuan, trae la imposición de manos, separada de los exorcismos como ceremonia especial con su propia oración, después de la unción de la boca y oídos, cual se tratara de la conclusión del catecumenado propiamente dicho.
Parece que sólo en Sevilla y por extensión, el sur, se daba a gustar la sal a los bautizandos, como signo de sabiduría espiritual.
Después de la increpación de los exorcismos –prosigue Ildefonso- se pasa a la unción del óleo: las orejas y la boca, como hizo Cristo curando al sordomudo (Mr. 7-32,34) metiendo sus dedos en las orejas y escupiendo en los dedos para tocar su lengua, lo que supone la ceremonia de la efetación, ya que exclamó: Efeta¡¡ (ábrete).
Por anticipar lo que luego veremos con las caras narrativas de la pila, Ildefonso cuenta como el día de la unción se entregaba el símbolo (el Credo) que se hacía el Domingo de Ramos, escena que vemos en la procesión de la cara tres. También existía la costumbre, que no rito, de lavar a los niños la cabeza para tenerla limpia al recibir la unción, lo que se llamaba capitilavio.
Según detalla el libro de Pijuan, citando las dos fuentes religiosas que citamos, durante la ceremonia del bautismo solemne se celebraban simultáneamente dos asambleas: una en el baptisterio presidida por el obispo y otra en la catedral, presidida por algún presbítero o cuando menos por un lector que proseguía las lecturas, que se alargaban según la ceremonia bautismal, lo que pensamos pudiera estar explicando la presencia de dos ceremonias de bautismo similares pero no idénticas en la pila que estudiamos. Pero es lo veremos más tarde.
La descripción de esta cara cuatro realizada por Etelvina Fernández en su trabajo “Hacia la renovación escultórica de la segunda mitad del siglo XI. Los ejemplos del sarcófago de San Martín de Dumio y de la pila bautismal de San Isidoro de León” señala que son “dos leones afrontados con la cabeza vuelta y dos de sus patas delanteras enlazadas” y dice que “con frecuencia puede el león simbolizar a Cristo”. Menciona el exorcismo que estamos usando “Venció el león de la tribu de Judá, el retoño de David” usado en el Antifonario leonés. Identifica como “mensaje cristológico relevante” los zancos del león derecho. “Evidentemente, no se trata de un capricho o licencia plástica de su artífice”. Y lo relaciona con los textos del Fisiólogo que consideran el movimiento de la cola del león al caminar, que parece que tratan de borrar sus propias huellas. (Los docus de la 2 nos demuestran que no es así, que los leones no son tontos y no quieren quedarse sin rabo; se queda a pocos centímetros sin tocar el suelo. Eso de borrar las huellas era un fake medieval).  “El rastro del león representa la Encarnación que Dios quiso tomar en la tierra para conquistas nuestras almas, sigue la investigadora. "Y ciertamente lo hizo en secreto; se situó en los peldaños en que se hallaba cada orden –profetas, apóstoles- hasta que llegó al nuestro, se convirtió en hombre de carne y hueso, se hizo mortal por nosotros y así, según un orden aceptable venció al demonio….Así se ocultó Dios de nuestro enemigo…Y así entendemos por las huellas del león que Dios quiso ocultarse para engañar al demonio” la cita es de Malaxecheverría y sus bestiarios.
“El mismo significado le otorgamos a los zancos sobre los que se eleva el asno que monta Cristo en la escena de su entrada en Jeerusalén. El demonio sometido al que hace referencia el texto citado se plasma, en este relieve, mediante la pequeña figurilla esculpida bajo las garras delanteras de ambos leones. (De manera que Etelvina Fernández sí que ha identificado esta figurilla, pero no como un leoncillo sino como un diablo sometido. Cita la pila del rey Badis, que volvemos a mostrar, de mediados del XI, hoy en el museo de Xátiva. Sería la misma época de la pila que estudiamos.
Editamos este artículo el 17.11 para añadir esta imagen de un friso al que aluden Barroso-Morin, del museo del Carmo portugués llamado Friso de los Leones, no por los leones "normales" que muestra, sino por el texto que los describe:"La iconografia de este friso se relaciona con un espacio paradisíaco en el que los leones, protectores del Arbol de la Vida, alejan las fuerzas demoníacas de la fuente de eternidad a que aspira el hombre. Su concepción estaría ligada probablemente a la deposición de las reliquias de San Adrián en el monasterio de Chelas, a finales del siglo IX. Es la copia en piedra de decoraciones procedentes de tejidos bizantinos de los siglos IX y X". 

 Por parte de Harriet M.Sonne, quien atribuye la pila a una época más reciente, más dentro del siglo XII, e incluso sugiere su origen fuera de la ciudad de León, señala que en esta cara “aparecen dos leones regios, ambos con una pata elevada y junta, sujetando una corona circular o guirnalda”. Tras apuntar que está “mal llevada”, se trataría de una corona para los nuevos iniciados, símbolo de la victoria y la vida eterna. Sin embargo, en el ejemplo que aporta son dos ángeles quienes portan la corona en una pila francesa, y, como ahora proponemos, tampoco hay guirnalda o corona en la pila de León. Completa su lectura señalando que “debajo de la corona circular o guirnalda hay un recipiente en forma de cáliz”, que nosotros entendemos como el cuerpo de un leoncillo. La explicación de los soportes a los pies del león de la derecha lo achaca a un error del escultor. Observamos que en los estudios sobre esta pila se apela con frecuencia al error; también Etelvina Fernández propone que las inscripciones o los nimbos habría que entenderlos colocados en la cara equivocada. En el estudio que estamos manejando de Barroso y Morín “Temas eucarísticos y bautismales…” se apunta –referido también a considerar error la inversión del alfa y omega en algunos crismones- que “en general, hay una tendencia a cubrir nuestra ignorancia con pretendidos errores de realización. Como intentamos demostrar a lo largo de estas líneas, no hay nada que haya sido dejado al azar, y más bien al contrario, todo el arte cristiano de esta centuria –hablan del visigodo- apunta hacia una concienzuda reflexión sobre la base de los textos sagrados y la patrística.” No encaja bien esa opinión en nuestro caso, pues las historiadoras que estudiamos son verdaderas sabias en el tema, y sería en todo caso “incomprensión” ante lo que se enfrentaban pero nunca ignorancia.
“Por tanto, los dos leones de la pila de San Isidoro pudieran haber sido entendidos como referencias a la autoridad eclesiástica, la lucha espiritual del alma y, quizás, afianzó las raíces familiares de Castilla-León, precisamente cuando los Plantagenets ingleses usaban el león como símbolo”, concluye la historiadora danesa.
Esquina de la pila con las caras 4 y 1 en las que se pueden ver las patas suplementadas (de la silla y del león)

A MANERA DE RESUMEN
Llegados a este punto de la cara cuatro con la opinión de las dos investigadoras que mejor lo han tratado, y pendientes de continuar las otras caras que ya habíamos visto pero que repetiremos con más afinadas fotos, podemos incorporar la opinión del Dr.Morais Morán publicada en 2014 en la revista De Arte “El ornato esculpido en el templo de Fernando I (San Juan Bautista/San Isidoro de León)” quien razona en su trabajo la plausible presencia de escultura procedente del primitivo templo, de la que formara parte esta pila que tratamos. Esto lo hace frente a una postura habitual de los historiadores que niegan tal decoración y tan sólo un canecillo muy socorrido, hoy en el pasillo de la hospedería al templo puede figurar como muestra. Incluso este es cuestionado por considerarlo no del templo de Fernando I sino de lo ampliado por Urraca (Boto).
Canecillo atribuido a la primera iglesia

 Por nuestra parte y con toda humildad aportamos los canecillos que precisamente vigilan por encima de la pila en un lugar que hoy no tienen sentido –como el del pasillo- pero que sugieren que aquello fuera la puerta del templo cuando allí estaba la pila, luego sustituida por los sarcófagos reales. Si no, ¿qué otra finalidad tendrían allí los canes, si no era el muro que limitaba la puerta? Pero nosotros solo somos curiosos que miran y tratan de entender y el propio hecho de que los canes son idénticos entre sí, algo poco normal, puede sugerir que se hayan colocado a posteriori en alguna reforma. Ahí lo dejamos.
Canecillos en la primitiva entrada (hoy Panteón) sobre la pila bautismal

El artículo del dr.Morais lo que hace finalmente es estudiar un relieve hoy perdido y del que realiza un meritorio estudio a partir de una foto, y que en algunos aspectos recuerda detalles de la pila (columnas entorchadas) y que le hace apoyar la propuesta de su profesora Dña.Etelvina en el estudio que manejamos datando la pila a mediados del siglo XI. Se trata de la tapa de un posible relicario con el Cordero Místico, Tetramorfos y arcángeles que estaba justamente en San Isidoro. Morais publicó en 2013 un avance de su estudio en la revista “Románico”.
Más canecillo sobre el recinto de la pila bautismal, primitiva entrada a la iglesia

Por otro lado, como luego veremos, la dra.Sonne se llena de argumentos para rechazar la datación tan temprana y la sitúa al menos un siglo posterior.
A nosotros nos ha chocado las referencias encontradas en los textos citados, en los que se citan oraciones bautismales evocando las figuras de Moisés en el Mar Rojo, del sacrificio de Isaac, de Daniel entre los leones, etc. que, como hemos comentado, nos hacen ubicar oraciones, capiteles y pila en un lugar concreto del que hoy es Panteón Real. Como estas imágenes también son válidas en un contexto funerario (de hecho, estamos haciéndonos eco de los estudiosos que relacionan muerte y bautismo) hasta ahora se han analizado relacionadas con la presencia de los sepulcros reales, como alusiones funerarias, al igual que la Resurrección de Lázaro y la Curación del leproso en los capiteles de la cabecera, pero quizás habría que plantearse su ambivalencia.  Lo contaremos luego, porque hay un capitel  en el Panteón que no ha sido estudiado por Morais en su magnífico estudio "La recuperación de la Ecclesiae primitivae forma en la escultura del Panteón Real de San Isidoro de León" en el que analiza de manera exhaustiva su iconografía y precisamente ese capitel, mejor esa cara, ya que es la trasera del Sacrificio de Isaac muestra a dos presuntos sacerdotes portando libros, que supongo se han vinculado a la del Sacrificio, aunque no nos consta que tenga relación alguna pero muestra precisamente lo que pudiera asociarse con una escena de bautismo. Pero eso lo veremos otro día.
Escena trasera del Sacrificio de Isaac (se ve el ala del ángel) pero no hay nada
que lo vincule con una pareja de sacerdotes con libro, como aparecen en todas
las escenas de la pila.¿Pudiera estar la pila a sus pies?