jueves, 7 de febrero de 2019

EXULTET, ¿El origen? CLUNY (3ª parte)


MIEL Y CERA VIRGENES

Nuevos artículos y libros han venido a ampliar el punto de vista que defendemos en torno al significado de los capiteles bíblicos de Cluny. La variedad y multiplicidad de lecturas, versiones e interpretaciones de los ocho capiteles de la girola provocan una especie de “alegoritis” porque aparte de su innegable belleza, variedad y original ejecución, estos capiteles – algunos muy dañados- permiten toda clase de propuestas, como se pueden ver en la tesis de Biay. Desde Prudencias duplicadas en el mismo capitel, hasta dobles y triples lecturas: la que vale para virtud, vale también para punto cardinal, para río, para viento, para estación… casi siempre algo que tenga “cuaternidad” pero ni siquiera eso es requisito para encontrar alegorías.

Nuestra mirada campesina, de “idiotae” que aspira a sentir, más que a ver lo que quiso transmitir el comitente sin duda con ánimo instructivo, nos hace percibir cosas elementales que, sin embargo, no se han tenido en cuenta, así que deducimos que estamos equivocados, lo que no nos impide manifestar lo que vemos con todo respeto, sin pretender cuestionar los grandes estudios con nuestra simpleza.
Tomemos un ejemplo: las abejas. Ya venimos comentando desde la entrada anterior la reiterada alusión a las virtuosas abejas en el texto del Exultet. Precisamente los estudiosos cuentan cómo esa parte del canto fue posteriormente eliminada en las sucesivas transcripciones y pensamos que se debió a que contenía un error que alguien tan “básico” como nosotros se atrevió a manifestar quizás a San Hugo, primitivo defensor del texto ambrosiano (otros dicen que agustiniano) y una vez “defraudado” ante el error, se desechó en el himno, aunque quedara recogido en la escultura cluniacense.
Ejemplar de rollo de Exultet, de la web missiongallicanedalsace

Veamos: el texto del Exultet común para las diferentes versiones:
Comienza alabando la Resurrección de Cristo, la aparición de la Luz sobre la oscuridad de la muerte, su nacimiento del vientre de una Virgen…igual que las abejas, que conciben por la boca y dan a luz por la boca, es un cuerpo casto, libre del loco deseo copulador, finalmente preservando su virginidad, generan descendencia, se alegran con la progenie, son llamadas madres, permanecen inmaculadas, generan hijos y sin conocer maridos; usan las flores como maridos, con las flores generan descendencia, con las flores contruyen sus casas, con las flores acumulan riqueza, con las flores modelan cera. Oh, admirable ardor de las abejas…espléndidos ejemplos de virginidad, sin pecado…(el texto lo veremos luego al intentar relacionar estas descripciones de la liturgia con lo finalmente esculpido en los capiteles de la rotonda de Cluny).
Es evidente que en algún momento alguien, mejor conocedor de la realidad apícola, ha advertido que la belleza de ese canto a la virginidad no puede basarse en las abejas, que se reproducen como los demás insectos, nada que ver con la boca, y sus crías se alimentan de la propia miel,  etc. La realidad de la naturaleza “estropeó” la lírica belleza del canto, quizás de un santo escritor que desconocía el ciclo apícola. Utilizar la supuesta virginidad de las abejas para la concepción de María fue un intento fallido, descubierto tiempo después. Su origen estaba en las Geórgicas de Virgilio.
Rollo de Exultet  de Montecasino elogiando las abejas comparadas con la Virginidad de María
(de la web. www.encyclopedie-universelle.net)

Ese es uno de los puntos –muy extenso- que se eliminó del canto. El otro punto es la parte que más nos ha sorprendido: la “alabanza” al Pecado Original, que también –como creemos- inspira las iconografías de Cluny y Frómista. Está registrada la decisión final de Hugo de no usar ese pasaje que seguramente despertó preguntas de los jóvenes cantores extrañados de la liturgia bendiciendo la acción del diablo. Sin embargo, ninguna de esas decisiones afectó a un programa iconográfico que ya estaba a la vista. Varios siglos más tarde, el uso del Exultet como rollo permaneció más como exhibición de riqueza y arte eclesiástico, como objeto sagrado, que como ceremonial. Lo veremos al analizar un artículo de Ernest Langlois.
La plasmación iconográfica de la alabanza a las abejas en base al Exultet la hemos visto en una lámina en la entrada anterior, pero no en una talla (hasta ahora), probablemente porque no hay registro en la bibloteca de Cluny de dicho himno, pese a que se han hallado ejemplares en el Vaticano, en Bari y otros muchos puntos y que conste la existencia, como hemos dicho, de abundantes obras de San Ambrosio en dicha biblioteca. Quede a criterio del lector aceptar que el hecho de no encontrar una obra escrita en la biblioteca de un monasterio, implique que no ocurría allí la liturgia tan extendida y tan celebrada en las casas cluniacenses. Incluso respecto a España, se cita, como luego veremos, el Antifonario de León.
Sin embargo, vamos a proponer que el capitel de Cluny que muestra a un catador de miel sí tiene relación con la liturgia del Exultet, y por tanto, pudiera ser –como se señaló en un principio- un apicultor y no una alegoría de los vientos.
Capitel de Cluny con el apicultor (hoy atribuido a los vientos por influencia de Vézelay)
(foto cortesía de la web www.latribunedelart.com)

Como hemos comentado, uno de los capiteles de la rotonda de Cluny muestra personajes sosteniendo un objeto identificado primero como colmena y luego, en base a una propuesta de Porter, como vientos. En otras figuras de esos capiteles aparecen personajes con una especie de manoplas o guantes en las manos, como vemos en las fotos siguientes..
Personaje con un brazo protegido (www.latribunedelart.com)

Detalle del  anterior (www.latribunedelart.com)
















Pero volvamos al más aparatoso: el “viento” de Cluny fue identificado por Porter porque en su copia reproducida en Vezelay aparece al lado de un personaje que claramente sostiene en la mano un fuelle. Si es un fuelle, eso da viento, y por tanto, ambos son vientos, que casualmente, son cuatro. Ergo, la “colmena” de Cluny era un viento. Todo encaja.
Algo tan rústico nos sugiere una lectura que, por evidente, hemos de pensar que estamos equivocados. Cuando un apicultor cata su colmena tiene que ahuyentar a las abejas (no tan vírgenes ni tan puras) para que no le piquen y que dejen el panal limpio de inquilinos. Para ello utilizan un fuelle con el que inyectan humo en la colmena, que aturde a las abejas lo suficiente como para poder operar en ella. Eso es lo que hay esculpido en el capitel de Vezelay y con tres apicultores más . Probablemente en Vezelay se ha reforzado la imagen del apicultor de Cluny añadiendo al ahumador, que por otro lado pudiera haber figurado en Cluny, pero se ha perdido. Allí, en Vézelay no hay duda, un apicultor sujeta el panal mientras otro maneja el fuelle. Sin embargo, estudiosos como Porter o Salet, lo ven al revés: si en Vézelay un fuelle representa al viento, el “colmenero” ha de portar otro aparato de soplar, luego no es colmena sino fuelle. Y en consecuencia, en Cluny es lo mismo.
Detalle del capitel de Cluny con el apicultor (www.latribunedelart.com)
Nosotros lo vemos con mirada campesina: en el original (Cluny) el apicultor no sopla ni tampoco en Vézelay. El formato es claramente de panal de abejas y también en su copia, Vézelay, donde aparece junto al hombre encargado de echar el humo con un fuelle, como se hace aún hoy. Salet alega que a nadie se le ocurriría catar la miel desnudo, como parece estar el personaje de Vézelay, cosa que aclaramos más abajo.
Soplador de humo actual con su fuelle
Veamos ahora el capitel de Vézelay que ha inspirado erróneamente a los estudiosos que se trate de los vientos por el fuelle que maneja unos de sus personajes, precisamente el próximo al catador de la colmena.
Capitel de Vézelay de los apicultores.A la derecha un hombre maneja un fuelle para echar humo a la colmena
(foto de flirck de Jaufré Rudel)
El frente del capitel lo vemos en la foto siguiente
Apicultores de Vézelay. El personaje de la derecha, que lleva un casquete muy parecido al que lucen los eones en Frómista en muchos capiteles, aparece desnudo porque es un personaje no humano y así muestra que no le afectan las abejas.
(foto de flirck de Patrick)
Citábamos el comentario de Salet sobre lo ridículo que resulta catar colmenas desnudo, pero ahí tendríamos que entrar en otro terreno: quiénes son los que aparecen en todos estos capiteles, especialmente los de Cluny, que, a nuestro entender, como pasa en muchos personajes de los capiteles de Frómista no son hombres de carne y hueso sino entes, eones o seres superiores, no ángeles porque no tienen alas y de ahí que el único capitel con ángel de Cluny sea el del Sacrificio de Isaac porque lleva alas. A nuestro juicio, en la iconografía cluniacense quienes manejan las alegorías son seres celestiales, pero no ángeles. En muchos casos, como ocurre en Frómista, visten clámides. También en Cluny. En Frómista ya hemos señalado que los únicos seres con alas son los diablos que entronizan al avaro nada más entrar a la nave por la puerta norte. Sin embargo, todo el exterior está plagado de capiteles donde los eones interactuán con humanos y animales. Muchos llevan clámides y ninguno alas.
Cara izqda.de Vézelay con mas apicultores.(foto de flirck de Roger Joseph) 


 Porque, pese a nuestro empeño en “aterrizar” tanta sofisticada alusión en Cluny, es evidente que los seres superiores que manejan la miel están representando la alegoría del texto del Exultet. Hay alegoría (visión materializada) de un texto, que se activa al cantarlo en la liturgia del Exultet. Una performance. Además de esto, en Cluny también aparecen personajes que se protegen con guantes y calzados, lo que pudiera mostrar una mezcla, una cooperación de seres superiores ayudando a los mortales (cubiertos) en un trabajo casi sagrado: la recogida de la miel y de la cera.
Esto en apariencia tan simple, ha de tener explicación, pero no encontramos en casi treinta trabajos ninguna aclaración. Así que estamos equivocados, pero no sabemos en qué. Quizás si nos olvidamos del Exultet, todo vuelva a encajar.
Detalle de los eones actuando en un capitel de Frómista
Otro eón de Frómista con clámide y casquete

Otro eón actuando en Frómista quizás socorriendo a un difunto




































Veamos la descripción de Francis Salet en un libro que nos gusta, de los muchos que manejamos, titulado “Cluny et Vézelay. L’oeuvre des esculpteurs”, en el que sigue la pista cluniacense en La Magadalena de Vézelay.
El capitel “de los vientos” de Cluny está parcialmente dañado, pero identifica entre sus figuras humanas profusamente rodeadas de vegetación “un hombre cuya desnudez muy aparente no está cubierta más que por una clámide amarrada a su espalda…aprieta contra su muslo lo que parece un canasto de mimbre si la forma no fuera cónica y la extremidad atravesada de agujeros; de la mano derecha hace el gesto no de buscar para retirar el contenido, sino de cerrar la parte alta entre el pulgar, muy visible, y el índice. No es, como se ha pretendido, un apicultor que saca la miel de una de sus colmenas; primero la gente del oficio sonreiría sin duda ante la idea que sus predecesores del siglo XII se pusieran casi semidesnudos a afrontar las abejas. En cuanto a invocar a Pedro Damian que habla de leche y miel y ofrece al abad de Cluny como un jardín melifluas aromatum…fragantias suaviter redolentem, no sería cuestión seria. Tampoco se puede seguir al abad Terret cuando habla de un campesino que saca frutos o ramos de una cesta de mimbre que representaría al Otoño”.
“Me parece evidente –sigue Salet- que este hombre con clámide es un personaje a la antigua y que solo la imitación de una obra de la Antigüedad puede explicar su apariencia y sus gestos. Se destacará primero que la superficie de la “colmena” es tratada como los pantalones o la cadena que aparecen en los tobillos o antebrazos de los otros personajes; esta factura en “nido de abejas” no es más que quizás detalle del taller y no hay lugar a dar demasiada importancia al aspecto de mimbre trenzado impuesto a este accesorio.”
Otro apicultor de Cluny (www.latribunedelart.com)

Concluye : “Me parece que no se puede despreciar la opinión que ve aquí la representación de uno de los cuatro vientos de la antigüedad. Todavía se enfrenta a algunas dificultades. Este hombre manipula un fuelle cuya forma mal comprendida, habría sido desgraciadamente mal interpretada al punto de ser confundida con una colmena de mimbre. Se sabe que un célebre capitel de Vezelay muestra tres hombres, uno de ellos enteramente desnudo, que lleva como aquí, “colmenas” mientras que un cuarto maneja un fuelle figurado de la manera más realista. Quizás se veía también en las manos de tal personaje, hoy desaparecido de Cluny, puesto que es admitido que el escultor de Vézelay se ha inspirado en el capitel cluniacense. Pero esta hipótesis apoya contra la identificación de los vientos: si el fuelle figuraba en el modelo tal como se ve en la copia, se comprende mal que haya sido también interpretado como un “panal”; la coexistencia en Vezelay de esos dos accesorios tan netamente diferenciados concluye indudablemente que se les haya confundido en Cluny. Desde la Antigüedad y la Edad Media se tenia costumbre de representar los vientos bajo la apariencia de personajes de mejillas hinchadas, soplando con fuerza.”
Sigue argumentando Salet y cita los vientos del Tapiz de Gerona, matizando luego: “No pretendo que esta explicación sea segura: en la ausencia de las tres otras figuras no se puede afirmar esto. En el sentido de las mismas observaciónes  se podría reconocer también que en el único personaje conservado del capitel de Cluny es una alegoría del aire, que estaría relacionado en la serie de los cuatro elementos. “ Termina proponiendo esperar encontrar un texto de apoyo, no sin reiterar que es “una explicación manifestamente errónea la alusión a los trabajos de apicultura”.
Más adelante resumirá que pudiera tratarse no de los vientos, sino de los cuatro elementos.
En la segunda parte del libro estudia Vézelay, en donde propone sea el mismo escultor de su fachada el de los capiteles de la girola de Cluny. Comparando figuras, reitera que no hay duda de los genios de los vientos, “El sujeto es hasta tal punto excepcional que no hay duda en aplicar a uno y otro capitel la misma explicación de los trabajos de apicultura (¿), evidentemente tomado del modelo de Cluny”.
Capitel Sos del Rey Católico con diablo manejando fuelle
(www.romanicoaragonés.com) de Omedes

“En Cluny, Rios del Paraiso, Genios de los vientos, Tonos de la música gregoriana se integraban en un programa alegórico coherente; en Vezelay no son más que reflejos de un pensamiento que no ha sido entendido”. Fin de la cita.
 La aparición de un fuelle en el románico suele estar en manos de los diablos, que lo utilizan para avivar el fuego de la caldera de Pedro Botero, como un capitel de Sos del Rey Católico y luego más extendido en el gótico. Pero al lado de una colmena tiene que tener una lectura mucho más concreta que una alusión a los vientos, que se representan con caras angelicales con los carrillos hinchados o tocando cuernos, como la metopa de Piasca.
Parece lo más razonable, pese a las descalificaciones de los expertos, conservar la primera lectura de Conant identificando las figuras de Cluny como directas alusiones a las abejas y su dedicación a los humanos, a los que facilitan miel y cera como obra divina en la Naturaleza, reproducido luego más claramente en Vézelay (o mejor conservado) y todo ello en base a la liturgia del Exultet, en la que se dedica gran parte a la alabanza de la vida virtuosa de las abejas comparables a la de la Virgen María. El fuelle de Vézelay debería haber sido entendido como un accesorio imprescindible del cosechador de miel y no un instrumento que confirmara la idea de los estudiosos de que algo tan simple como la cosecha de miel y cera estaría menos indicado para un entorno en el que se quieren leer alusiones místicas hasta en la forma de las hojas y una alusión a los vientos significaría mayor valor alegórico. Pues, no; simples abejas.
Metopa de los vientos (en medio la rosa) de Piasca (Cantabria)

Hay un capitel en Frómista que hemos contemplado muchas veces sin acabar de entender su significado, como tantos otros. Lo vamos a mostrar de nuevo porque incluso le habíamos encontrado alusión sexual y aunque la aparente membrana que muestran ostensiblemente los personajes no representa lo que debería ser una colmena, sí que los citados personajes aparecen cubiertos con hojas, algunos con forma cuadricular, los que parecen alabar a la figura central (¿Madre Naturaleza?)  tienen el pelo en forma de panal…en fin, no es muy clara la alusión, si la hay, pero el original alusivo a colmenas y miel permite alguna hipótesis.
Capitel de la nave en Frómista con personajes y detalles que pudieran sugerir el cultivo de la miel
Detalle de la cara central con las hojas sobre las espaldas. Arriba los sujetos llevan pelo distinto
Detalle del lateral derecho con hojas en forma de rombo sobre la espalda.El de arriba parece abrir la boca de un humano
Lateral izquierdo con más hojas cuadriculadas sobre las espaldas de los que abren ¿una colmena?

Terminemos pidiendo perdón por este desvío “o desvarío”, que aún tenemos que tratar de revisar el texto del Exultet y sus descripciones y vamos tarde.