miércoles, 27 de febrero de 2019

EXULTET; ¿el origen? CLUNY (4ª parte y final)

A vueltas con las abejas


Hemos fijado nuestra humilde postura en torno a los apicultores de Cluny repetidos en Vezelay, por una directa mención (más que alusión) en el texto del Exultet que proponemos ha inspirado los capiteles de Adán y Eva tanto en Frómista como en Cluny, en contra de lo publicado por muchos historiadores, empeñados una y otra vez en acercarse a Cluny en busca de alegorías pues sólo con ellas parece entenderse el oculto programa de la girola de Cluny.
Sin embargo, lo que vamos viendo no nos aparta de nuestra idea. Hemos logrado ahora encontrar por fin publicada una relación entre el Exultet y el capitel de los vientos ( apicultores en nuestra opinión), ya que seguimos viendo desmentidos que concluyen una vez más que si no se trata de los vientos, ha de ser alguna forma alegórica de una cuaternidad pero siempre descartando los apicultores. Ahora bien, veamos los argumentos que deberían hacernos desistir:
En un valioso artículo  titulado What does Prudentia Advise? On the subject of the Cluny Choir Capitals, de Peter Diemer, en Gesta XXVII 1988, relata la vicisitudes de lectura del capitel de “los vientos” dada por Porter, que mantuvo mucho tiempo su interpretación como apicultores. “Como Panofsky determinó en 1939 estos fuelles representan un tipo antiguo, documentado en otras descripciones, que fueron suplantados en el curso de la Edad Media por la forma hoy en uso. El número de hombres y sus ropajes en todo caso justifica su identificación como los cuatro vientos, un tema universal de cosmología tanto como los ríos del paraíso.”
El autor va repasando las teorías sobre esas lecturas, del Trivium y el Quadrivium, virtudes, Estaciones, etc. incluso combinados unos y otras. En la pag.166 dice “Otro estudioso, partiendo de la obsoleta interpretación como apicultores en el capitel de los cuatro vientos (E.Fernie Art History, V.1982.130-31) elaboró la siguiente cadena de razonamientos: de las abejas al cirio pascual y a los rollos del Exultet, donde la oración de los abejas es la referencia a su actividad conectada con la virginal concepción de Cristo por María. Conclusión: “la escena de apicultores del capitel de Cluny era probablemente entendida como representación de la Virgen”. Pero -prosigue- dejando a un lado el hecho de que los Rollos del Exultet son productos de una liturgia practicada en el sur de Italia y desconocida en Burgundia, cómo puede un capitel donde no es visible ni una simple abeja se puede entender como portador de un mensaje mariológico de ese modo? Se estaría inclinado a desear ese tipo de mensaje, quizás para ser encontrado allí, y no habría sido más apropiado una Anunciación?”

Apicultores del códice Barberini de la Biblioteca Vaticana de la web www.researchgate.net

Opinamos que el autor no se ha molestado en leer los textos del Exultet donde habría podido ver la insistente y reiterada mención a la obra de las abejas relacionada con la virginidad de María. Y encontramos realmente pueril pretender que se debieran haber esculpido abejitas volando en el capitel para dar verosimilitud a su sentido, cuando todos se empeñan en buscar alegorías y no literalidad, y más en figuras colocadas a casi diez metros del observador-cantor. Si unos hombres manipulan colmenas, ¿necesita ver volando las abejas? ¿Debería echar humo el fuelle que maneja el de Vezelay? Lo remata pretendiendo proponer  -tras cambiar los letreros de otros capiteles para amoldarlo a su lectura- la figura más adecuada: una Anunciación. 
De cualquier modo, ni siquiera el capitel debe ser tomado en el sentido mariológico, sino como representación visual del texto que era cantado en el Exultet, error en el que creo caen muchos al intentar ver alegoría donde hay literalidad. El Exultet ensalza la vida de las abejas, como modelo inspirador de la concepción inmaculada de María pero lo esculpido son literalmente personajes manejando colmenas. Es el texto lo que activa la alegoría.
Apicultor de Cluny de la web latribunedelart.com

El autor utiliza dos referencias a los rollos del Exultet como base de la idea,  que son el de Eric Fernie, en Art History V 1982 que acabamos de ver criticado y que no logramos localizar y el Romanesque Sculpture 112 de Hearn, pag. 113, con “la conclusión  de que el programa es mariológico”. Este punto lo encontramos en internet y tras debatir una vez más si hay letreros mal ubicados, si son las virtudes teologales, etc., Hearn señala: “El motivo del capitel con figuras dañadas que muestra aparentemente un apicultor ha sido identificado en base a la comparación con el similar capitel de Vezelay. Y ha sido señalado que las abejas estaban dibujadas en una especial clase de manuscrito, el rollo del Exultet, que era venerado en el poema litúrgico del Sábado Santo. Era adecuado –sigue-  porque producen la cera de la que se hace el cirio pascual. (Y cita a Banchereau “Travaux d’apiculture sur un chapiteau de Cluny”, Bulletin monumental LXXVII (1913, 403-411; Evans Cluniac Art,115. Cita la otra literatura en esta identificacion como buena en conexión con los rollos del Exultet. Aunque un rollo italiano del Exultet bien puede haber estado en Cluny, este simbolismo era bastante bien conocido sin que necesitaran ningún modelo visual.)

Y sigue el texto: “Pero las escenas del apicultor del capital de Cluny intentaba probablemente representar a la Virgen. La asociación es completa porque la creencia medieval adscribe la reproducción de las abejas a la partogénesis, por tanto similar a la virginidad de Maria. Tal interpretación del significado de la apicultura se armoniza con el probable significado del capitel de los cuatro ríos del Paraiso. Curiosamente, ninguno de los ocupados en discernir el programa iconográfico  ha incluido la observación de que los cuatro ríos tradicionalmente representan los evangelistas.” (ésto lo escribe en 1985 y hoy ya ha sido muy relacionado)…continúa haciendo otras reflexiones, para apuntar al final “los capiteles con alusiones alegóricas a la Virgen y los cuatro Evangelios, la apicultura y los cuatro ríos, pudieran formar una doble representación del significado del acceso a Dios por intercesión del conocimiento de la Escritura,” una más de las muchas teorías sobre estos capiteles. El autor comenta que los dos capiteles historiados del museo Ochier que deberían estar –a nuestro juicio- junto con los otros ocho, se deben a otra mano distinta del autor de los estudiados. Para nosotros es evidente que además de mano distinta, son de factura anterior a éstos, probablemente originarios de Cluny II y como hemos dicho, posibles inspiradores del ciclo derivado del canto del Exultet, con o sin rollo.
En resumen, las reticencias de Diemer apoyado en los trabajos de Fernie y Hearn tratando de negar la presencia de apicultores se debe probablemente a que no ha conocido el texto del Exultet, en el que casi la mitad del Himno incide en las abejas como modelo de vida virtuosa. Cierto es que salvo los dos capiteles con los tonos de la música claramente relacionados con el canto del Exultet, los otros sugieren figuras polivalentes, sin que veamos cita directa en el texto, aunque la vida virtuosa, la mención a la feracidad de la tierra, los cambios de estaciones, etc. pueden servir de guión del recorrido litúrgico en la ceremonia del Praeconium, quizás deliberadamente imprecisas porque se describen los textos de Exultets con partes modificables en cada ocasión solemne, adaptadas al año religioso; lógico porque la mención a las autoridades religiosas y civiles (como un memento) se debían adaptar a las del momento.
Pero antes de transcribir los párrafos del Exultet que tenemos pendientes hace tiempo, veamos algunos detalles de la web latribunedelart.com de Dominique Bonnet, que tan amablemente nos permite usar sus fotos.
Y de la misma forma que hemos estudiado de su mano el capitel de Adán y Eva de Cluny, vamos a ver el que pensamos cierra el ciclo: el sacrificio de Isaac, figuras de la septuagésima el primero y la quinquagésima el segundo.

 Sacrificio de Isaac.

En el capitel 9, dedicado al sacrificio de Isaac, comenta cómo Conant entendió que era el epílogo del recorrido por la girola, que habría comenzado con el Pecado Original. Pero su presencia no la relacionan con ninguna liturgia, intentando una complicada lectura en relación con los capiteles “modernos”, cuando nosotros proponemos que ambos capiteles aluden al ciclo de la precuaresma, al representar la septuagésima (Adán y Eva) y la quinquagésima (Isaac). Faltaría el Diluvio, salvo que se usara una variante de las muchas que sufrió esa liturgia, eliminando el Diluvio con la sexagésima.
Angel del sacrificio de Isaac (Cluny)
(www.latribunedelart.com)


Tras una detallada descripción del capitel, con un espléndido ángel, comenta cómo Verónika v.Büren mostró la importancia dada a la obra de San Ambrosio en la biblioteca de Cluny, en el momento de la construcción de la gran iglesia de San Hugo y el estudio de los capiteles del coro ha destacado su influencia en la iconografía cluniacense”, siendo precisamente San Ambrosio quien escribió tratados sobre estos personajes bíblicos. Y no olvidemos que a este santo se le atribuye la creación del Exultet, aludiendo a las tres historias bíblicas. Pero además menciona Bonnet la existencia de otro texto de San Ambrosio “De paradiso” que “parece haber jugado un papel vital en las elecciones iconográficas de la decoración de la iglesia”.
Bonnet, siguiendo el estudio comparativo de San Ambrosio para enseñanza de sus monjes, contrapone las figuras de ambos capiteles: Adán y Eva como ejemplo de desobediencia y el de Abraham, todo lo contrario, modelo para la vida monástica, abandonando la vida secular anterior y aceptando la obediencia y la humildad.
El posterior intento de Bonnet de vincular estas escenas veterotestamentarias con los capiteles de la girola, como “el movimiento vital” por el impulso del Espíritu, se queda por encima de nuestro burdo entendimiento. A todo atribuye explicación y sentido en su lectura, hasta la inclinación de los árboles, de las hojas, sus formas, frutos, etc. Se puede leer pausadamente en la citada web. Como se hacen repetidas referencias a Juan Escoto y otros intelectuales a los que no vemos relación con su significado, lo dejamos a criterio del lector o lectora.

https://www.latribunedelart.com/proposition-de-lecture-des-chapiteaux-de-cluny-9-abraham
El ángel lleva un libro y señala al Cordero
(la tribune de l'art)

Destaca el libro que porta el ángel en la mano que, aunque evidentemente refleja su vinculación bíblica, consideramos es un elemento innecesario e incluso ajeno al texto sagrado, por lo que intuimos pudiera servir de indicación a la parte de la liturgia prepascual que debían entonar los monjes de la abadía al llegar a su altura. Al señalar con su mano derecha hacia el cordero pudiera estar marcando la parte del texto a cantar. Sí que es notable la posición del cordero –como destaca el autor- en un lugar inusitado, el que corresponde a la Dextera, por lo que se entiende claramente la alusión al Cordero Místico como alternativa al sacrificado Isaac, en un original juego de sustituciones.






Cáliz bajo Isaac (la tribune de l'art.com)

También es una clara alusión eucarística el cáliz que aparece junto a Isaac, que nos transmite –a nosotros al menos- que los comitentes tenían más interés en dar sentido alegórico a las esculturas que seguir con fidelidad  los textos en que se inspiran, con la manifiesta intención de que los monjes entendieran el significado. En ese sentido nos encanta sentirnos como unos legos más, recién llegados a la grandiosa abadía y asimilando sus enseñanzas.
Resto del Cordero místico en el sacrificio de Isaac (La tribune de l'art)


(Asumimos tener una cierta alergia a toda cita a Escoto Eriúgena, el neoplatonismo y la metafísica o el origen irlandés del románico para entender un capitel, por empacho sobrevenido tiempo ha en esos foros del Señor, aunque, por supuesto, respetamos los serios estudios del autor de la web que citamos.)

El pecado original. Capitel 1.

Del conjunto de diez capiteles en estudio de la girola de Cluny, aparece uno con iconografía clásica, hojas de acanto, quizás inspirado en uno romano, que no sigue “el guión” de los otros siete y mucho menos la temática veterotestamentaria de la pareja que finalmente se propone abrían y cerraban el ciclo, tanto por su contenido como por su tallaje solo en tres caras, lo que indica que estaban adosados a una puerta o muro, probablemente el arco de acceso al interior del altar desde la girola. Solo los otros ocho estaban exentos y de ellos, el que citamos parece un “comodín” como si hubiera servido para marcar una pausa en un recorrido litúrgico. Hoy, por su carácter anormal, aparece colocado en el arranque de los ocho “no bíblicos” aunque creemos que sin más razón que no saber dónde le toca estar.
Vamos a tratar de seguir el detallado estudio de Dominique Bonnet Saint-Georges en la web de la que tomamos su valiosa colección de fotos, para disfrutar de su contemplación.
Señala en su estudio que la investigadora Veronika von Büren inventarió la biblioteca de Cluny, en la que había textos de San Ambrosio (posible autor de los himnos del Exultet) incluso con varios ejemplares repetidos. Uno de esos libros era “De paradiso”, ya que el santo escritor utilizó la Creación y la imagen del Paraiso en el Génesis para sus estudios. Precisamente veremos que el Exultet es un canto a la creación de Dios al “exultarse” ante la apoteosis de la Resurrección de Cristo, llegando –como ya hemos visto- a bendecir hasta el Pecado Original, sin el cual no se habría realizado la Redención.
Cristo en Cluny (www.latribunedelart.com)

El trabajo de Bonnet interpreta la presencia de quien creemos es Cristo : ”en la cara principal está el “paseo” de Dios al atardecer. Dios, en la persona de Cristo, parado en el centro…” que es la lectura que en el mejor de los casos también encontramos para Frómista, pero ninguna como proponemos. No estamos de acuerdo en ese casi sacrílego travestismo. No hay razón para que Dios “se vista” de Cristo para expulsar o reconvenir a Adán y Eva. Sin embargo, siguiendo el momento cumbre del canto del Exultet, ha de ser Cristo quien se muestre como nuevo Adán tras el pecado original, siguiendo el texto citado: Oh¡ felix culpa….,como volveremos a ver al tratar el himno del Exultet.
El autor analiza los conceptos del Eriugena sobre la naturaleza masculina y femenina que eludimos para no provocar un incendio “de género”. Ayuda al filósofo la ya conocida misoginia de San Pablo: la cabeza de la mujer es el hombre y Cristo la de éste. La mujer no alcanza ni a cefalófora.
Sí que identifica el estudioso la secuencialidad de las escenas, ya que tanto Eva como la serpiente (y puede que Adán) están mordiendo la fruta, en una representación tan del gusto románico de enlazar varias escenas consecutivas.
A pesar del gesto de Cristo dirigido a los protoplastas con el dedo levantado, no está expulsando ni interrogando ni reprendiendo, a nuestro juicio. Se presenta como alternativa a los pecadores, porque es el Cristo resucitado al que alude el canto central del Exultet. Ni siquiera puede ser relacionado con el Descenso a los infiernos del Cristo resucitado para recuperar a Adán. En Frómista quizás se refuerza la alusión a la parte del canto poniendo en manos de Cristo un libro “fuera de guión” del mismo modo que en Cluny el ángel del Sacrificio de Isaac porta otro extemporáneo libro, quizás marcando en ambos a los monjes el momento de la lectura del texto litúrgico. En Frómista es tan fuerte el interés de crear un paralelismo entre Cristo y Adán, que ambos figuran, sin aparente necesidad compositiva, con las piernas flexionadas a uno y otro lado del árbol.
De nuevo creemos poco acertado apelar a los textos de Escoto, que puede ser referencia por sus conocimientos filosóficos y teológicos pero no para ilustrar la iconografía románica. Así menciona el artículo que “La elección de Cristo en lugar del Dios Creador está de acuerdo con las tradiciones iconográficas: Dios Padre no puede ser representado, porque la esencia divina nunca se puede conocer en sí misma” (dice el Eriúgena en el Periphyseon). No hay más que ver cualquier Biblia o un Beato para ver representado a Dios, precisamente el el Paraíso, vistiendo a ambos, en la creación de Eva, etc.
Es de destacar que en Vézelay, que copia modelos de Cluny, los capiteles de Adán y Eva y del sacrificio de Isaac hacen pendant en un arco de la nave.

El capitel vegetal y el del paraíso. Número 3.

Actualmente en sexta posición. El autor propone que fuera en séptima por su relación con el de la música, intercambiándose, de modo que los cuatro primeros tonos se situarían antes y no después del Paraiso, mientras que los cuatro últimos tonos irían al final, en la octava. La explicación vendrá tras estudiar el único “clásico”, el capitel corintio.
La falta de figuras humanas y abundancia vegetal es terreno abonado para hacer muchas especulaciones teológicas y filosóficas. Tomemos simplemente un pie de foto que dice “El capitel vegetal, imagen de la humanidad comprometida con la materia, en la multiplicidad y en la temporalidad”, tan alejado de nuestra visión.
Capitel vegetal de Cluny
 (www.latribunedelart.com)

Esto nos pone en relación con los dos capiteles vegetales también diferentes del Panteón de los Reyes de San Isidoro de León y sus múltiples lecturas. Se puede llegar a hacer literatura sublime. No es lo nuestro. Tampoco el uso de la numerología para tratar de ilustrar su entendimiento.
Finalmente observa el autor que Conant había situado en su esquema este capitel como inicio antes de la inclusión de los dos bíblicos. Podía haberlo puesto al final. El caso es que no casa con el significado posible de los otros, pero no se puede descartar su colocación, como decimos, para hacer una pausa en el recorrido litúrgico, no sabemos dónde, por su falta de significado. No encajaría con ningún texto a cantar.
Bonnet, como decimos, propone ubicarlo entre los dos capiteles de los tonos de la música: los cuatro primeros enmarcados en mandorlas con inscripciones y los otros cuatro rodeados al centro por una tira a modo de mantel, también con inscripciones. Esta diferencia de formato sugiere al autor separarlos mediante el capitel  vegetal, un “paraíso cluniacense”. La explicación, basada en principio en San Ambrosio y poco terrenal, podría funcionar, pero como ya hemos dicho, precisamente los capiteles de la música son los que mayor utilidad tienen en una liturgia cantada como el Exultet, también obra de San Ambrosio, pero mucho más “visible”.

Los cuatro ríos

Nos interesa resaltar el comentario de Bonnet “los ríos del Paraiso…estaban y aun están hoy, presentes en la liturgia, y la bendición del agua durante la Vigilia Pascual siempre está acompañada por un rocío cuádruple hacia los cuatro puntos cardinales, un gesto simbólico que reproduce su imagen”.
Rios del Paraiso (www.latribunedelart.com)

Como bien señala, enmarcando las figuras de los ríos, el  capitel está poblado de árboles distintos: la higuera, la vid, el manzano, y sus frutos. A todo ello hace alusión directa el contenido del Exultet. El cuarto puede ser un olivo o un almendro. Descubrimos aquí que la posible mención a Noé que buscábamos, sólo se refiere al olivo como símbolo del Diluvio, así que no nos sirve como elemento de la sexagésima.

El segundo capitel de la música. El nº 4.

Bonnet considera que el capitel primero de la música describe la creación hasta la muerte física y la resurrección de Cristo y por tanto el capitel vegetal haría de separación con éste segundo capitel de la música. Como hemos señalado, éste se distingue por la banda central que entorna el capitel “redondo” con inscripciones. Como nosotros pretendemos que su narración tiene que ver con la liturgia del Exultet, intentaremos encontrar en ese texto una explicación, ya que los textos propuestos del Eriúgena no nos aclaran su iconografía. El fuerte deterioro de sus figuras solo ha permitido conservar las partes más protegidas, como los pies de los personajes. Las inscripciones, como ya hemos descrito, relacionan los cuatro últimos tonos con la humillación de los soberbios y la ayuda de los dones espirituales para lograr la beatitud. Pretender relacionar esos mensajes con el resultado del Pecado Original  no deja de ser una fácil tentación, pero no encontramos en el texto del Exultet nada relacionado con ello, aunque alguna figura de los famosos capiteles puedan aludir a ello.
 Uno se pregunta cómo habrían de leer los monjes esos textos (las mandorlas y esta banda) colocados a nueve metros de altura e iluminados con velas y tiene que apelar a esa idea genérica de que “sabían” que aquello estaba allí escrito porque los textos que portaban en la liturgia decía lo mismo, aunque no pudieran leer el capitel. Ocurre como las caras esculpidas pero no visibles en los capiteles: el tallista había cumplido el encargo del programa iconográfico y aunque finalmente no se viera alguna cara, “sabía” el comitente que allí se contaba “lo que había que contar” para dar sentido y realidad al capitel, aunque quedara no visible una parte del relato. Eso ocurre, por ejemplo, en Jaca, donde la imposibilidad de ver alguna cara no deja incompleta la narración de la historia esculpida en el capitel.
Tonos de la música (2º capitel musical) Cluny,con la banda
(www.latribunedelart. com)



La ubicación de los  músicos en torno a ese “mantel” que recorre el capitel, como si estuvieran tocando su música en un banquete místico evoca el posterior capitel auvernés de la Ultima Cena con el apostolado entornando otro famoso capitel circular de Saint Austremoine.
Ultima Cena de St.Austremoine en Issoire (Auvernie)

El estudioso analiza profundamente tanto la postura como la orientación de los personajes del capitel, como el quinto tono que aparece caminando hacia el octavo, dando la espalda al sexto, que está sentado con un instrumento musical de cuerda sobre la cinta. Hay que recordar que el tercer tono, el que alude a la resurrección de Cristo en el capitel anterior porta una lira de seis cuerdas en la mandorla.
Que el séptimo tono sea el del Espíritu Santo y sus dones, que son siete, permite hacer una sencilla relación, quizás porque el Exultet eleva su alabanza desde la naturaleza hasta la gracia de Dios en el intelecto humano. La figura que lo encarna –como todas, sin cabeza-  sentada, parece tener un instrumento pequeño, quizás una flauta, cuyo viento evoca el soplo del Espíritu Santo, aunque otros ven un arpa, instrumento con más sentido litúrgico que la flauta.
El octavo y final también aparece sentado, pero no conserva nada de la parte superior a la leyenda, que permite hipotetizar que no porta nada, es contemplativo, tal como es el estado de beatitud de los bienaventurados.

Capitel 6. Pimavera

También en mandorlas con inscripciones, como el primero de la música. El texto habla de flores y olores, pero también de virtudes (prudencia). Muy debatidas, hay conformidad en ver la Primavera y el Verano entre las cuatro figuras. Las otras dos serían la prudencia duplicada, lo que lleva a confusión. Nuevamente la figura de la Primavera lleva un gran libro o pizarra, quizás señalando la referencia al texto a leer. Texto y figura aquí si coinciden.
Para el verano, el lema “El falso corte de las espigas que secó el caluroso verano” y es otra posible joven que da la espalda a la primavera, envuelta en una ceñida y plisada túnica. La pérdida de lo que llevaba nos induce a pensar en espigas cortadas con una hoz.
Las estaciones en mandorlas "clásicas"
(www.latribunedelart.com)

La cara de “una de las Prudencias” muestra un personaje con un pequeño látigo. “La Prudencia nos enseña qué hacer” y un resto sugiera que azotara a un niño al pie. La otra Prudencia lleva un vestido de cota de malla y pudiera haber llevado algún objeto, además de una capa. Lo razonable es pensar que no hay dos Prudencias. La proximidad de las estaciones a estas dobles Prudencia debería hacerse replantear su significado, más cuando, como señala Bonnet, Primavera y una Prudencia parecen llevar una extraña manga en un brazo que sugiere de nuevo a los apicultores que se mencionan en el texto del Exultet tan repetidamente. Ayuda en la idea el hecho de proteger sus pies con botas.
La inscripción pintada y no inscrita que tiene una de las Prudencias, que parece indicar una posterior identificación, añade más confusión a su lectura, que no pretendemos realizar, sino que nuestro interés se centra en intentar relacionar la iconografía con el canto del Exultet, que esperamos afrontar en breve. Como hemos señalado, Biay las relaciona con las artes que se enseñaban en el monasterio: Filosofía, Gramática, Retórica y Dialéctica.
Tercer tono musical del primer capitel de los tonos
(www.latribunedelart.com)

No encontramos adecuado intentar identificar al músico del tercer tono del primer capitel de la música, rodeado por la leyenda alusiva a la Resurrección de Cristo, como el mismo Cristo, puesto que todas estas alegorías no encarnan a ningún personaje concreto, a pesar de que la leyenda mencione tal resurrección.

El Exultet

Hemos de entrar en materia en torno al Exultet, basándonos en el extraordinario estudio de Forrest Kelly de 1995. Un Exultet es un texto que contiene liturgia, ceremonia, oraciones, música y procesión. Es un texto representado con música en un específico momento de la liturgia, se cante o no exhibiendo un rollo, que no es elemento esencial pero con gran valor iconográfico por sus ilustraciones. (Entre los estudiosos que se han ocupado del tema aparece Dorothy Glass, tan presente en los estudios del arte románico).
Básicamente usados en las ceremonias de la vigilia de Pascua, “su función era proveer el texto usado por el diácono para la bendición del cirio Pascual en dicha vigilia. La parte del rollo indispensable para la ceremonias no es la imagen; son las palabras y la música usadas por el diácono para recitar su intervención”. La procesión Lumen Christi seguía a la ceremonia.
La inclusión de figuras a veces ajenas al relato, como reyes y antepasados, se justifica por el mismo texto del Exultet y sus invocaciones. No hace tantos años en el memento de la Misa se invocaba no sólo al obispo sino a autoridades civiles. En los rollos era más importante la palabra que la escritura, quizás porque iba acompañada de música.  Consagración de nuevos clérigos, exorcismos y ceremonias de coronación eran temas –quizás por la extensión y solemnidad de esos “espectáculos”- motivos de uso de los rollos, como se puede ver en algunos procedentes de fuera de Italia. “Un rollo es también usado para el Exultet en la vigilia de Pascua: et unus subdiaconus ebdomadarius debet portare rotulum similiter indutus alba, et debet tenere ipsum rotulum ante diaconum, donec legerit, et benedixerit ceram et ignem dicendo sic: Exultet iam…” (Beroldus ordinal).Codex Metropolitanus Liturgia milanesa..(pg.27 Forrest Kelly).
El autor reitera la supervivencia de la liturgia ambrosiana. “En el curso del siglo XI, los más viejos rollos son reemplazados por nuevos o reescritos, con el texto del Exultet en Franco-Romano, una importación del norte; este texto representa el esfuerzo de la reforma carolingia corrompida por la obstinación gálica y su adopción como parte de una creciente tendencia hacia la unificación en la iglesia, reconociendo al tiempo la primacía de la liturgia de Roma”.
Exultet de la B.L. MS 30.337 de 1075/1080
con el texto invertido y marcado para cantar
con imágenes del Noli me Tangere y Adán y Eva

Sacamos algunas frases del Exultet :
Prólogo (común a las tres liturgias: Beneventina, Milanesa y franco romana):
Exultet iam angelica turba celorum (alegrémonos ahora, angelical coro de los cielos)…luz radiante…sonidos de la trompeta de salvación…esplendor de la luz…fin de la oscuridad…esplendor maravilloso de esta luz…elegido entre los sacerdotes para encender esta vela…

Prefacio (con algunas diferencias, tomamos la Franco-romana):
(agradecen su obra a Dios)…Realmente eres el creador de todas las cosas, completo en ti mismo, que mientras duermes en el mundo a través del vientre de una virgen igual que las abejas que conciben y dan a luz por la boca, con un casto cuerpo, no por el loco deseo de copular, preservan su virginidad, se alegran con la progenie, son madres intocadas generando hijos sin conocer esposos.
 Usan las flores como esposos, generan por las flores y con las flores construyen sus hogares, alcanzan riquezas, con las flores fabrican cera, Oh admirable ardor de las abejas, por su trabajo común logran un enjambre pacífico mientras trabajan creando una sustancia única. Oh invisible destreza, primero construyen sus cimientos para luego llenar las celdas con la miel, Oh espléndido ejemplo de virginidad, que no daña el dueño para enriquecerse, ellas obtienen el premio y lo logran sin pecado, roban la superficie de las flores sin daño…
 Pero entre las cosas que creemos, déjanos proclamar el favor de esta vela, cuyo olor es dulce, y encanta su llama, su finura no exuda mal olor, sino la más feliz dulzura que no es tintada por extraños colores, sino iluminada por el Espiritu Santo…y si alguien levanta esta vela contra la ráfaga de viento, contra el soplo del huracán, danos, Señor, especial refugio, sé un muro de fé contra el enemigo…(invocan a Cristo ) con todo el esfuerzo de corazón y mente y con la ayuda de la voz…que por nosotros reparaste la deuda de Adán contigo, Padre eterno, y con tu sagrada sangre lavaste la deuda del pecado original….esta fiesta pascual con la muerte del verdadero cordero y cuya sangre …(se recuerda luego la noche en que los hijos de Israel  fueron conducidos al Mar Rojo guiados por la columna de luz)…Esta noche en que Cristo destruye el vínculo con la muerte y asciende desde el infierno…te has dignado tener piedad de nosotros, inestimable favor de caridad que nos redimes con el sacrificio de tu Hijo…(se habla de ternura y caridad)
O certe necessarium Adae peccatum quod Christi norte deletum est, O felix culpa que talem ac tantum meruit habere redemtorem…(Oh, verdaderamente necesario pecado de Adán, que es cancelado por la muerte de Cristo, Oh, feliz culpa que mereció tanto tener redención). Repetimos este texto porque creemos es fundamental para apoyar la iconografía de ambas iglesias cluniacenses: Cluny y Frómista.
(siguen bendiciones a esta santa noche en que Cristo resucitó : y la noche brillará como el día y será luz en mi ceguera).
Y repite de nuevo la mención a las abejas, ofrecen las velas que portan los sacerdotes…producto del trabajo de las abejas…llama que se divide en partes compuestas por la cera fabricada por las abejas, que es la sustancia de esta preciosa lámpara….La abeja supera las otras cosas de los hombres, y a pesar de la pequeñez de su cuerpo, destila prodigioso conocimiento de su pequeño cuerpo, delgado de fuerza pero lleno de fuerza en su habilidad…explora los cambios de las estaciones, en invierno deposita el fruto helado…(sigue una larga y minuciosa descripción del proceso apícola vinculando el trabajo (celdas, panales, etc.,  y las estaciones, a lo que pueden aludir los capiteles), convertir flores en cera, el néctar de las flores en miel, moldean a los recién nacidos con la boca…Oh, verdaderamente maravillosa abeja, cuyo sexo no es violado por el macho, ni destrozado por el alumbramiento,ni sus hijos destruyen su castidad…(y sigue, como es de esperar, la comparación con la virginidad de María con recurso de nuevo a olores y dulzura).
Se pide protección para los clérigos, devotos, pueblo y cita el nombre de obispo,etc. Recuerda también al emperador, príncipe.etc.
Un apicultor recoge la cera de las colmenas. Del Exultet de la British Library MS 30337

Cita Forrest Kelly la procesión original en Jerusalén del siglo VII, con tres vueltas alrededor de la iglesia con un candelabro triple “La imitación de la costumbre de Jerusalén…es conocida en la mayoría de las liturgias latinas: Antigua de España, Milanesa y beneventina”. “En el siglo IV la práctica de bendición del cirio pascual era conocida en el norte de Italia, en España y presumiblemente en otros lugares, pero no en Roma, donde se introdujo más tarde.”
La referencia a las abejas se remonta a Virgilio y sus Geórgicas. En el año 633 el concilio de Toledo registró que el cirio pascual era usado en unas iglesias y en otras no, pero recomendaba su práctica.
Como parte de la ceremonia del Praecomium Paschale se verá luego en muchos documentos, con la constante referencia a flores, abejas, cera, etc.
Cuando el investigador se refiere a “Old Spanish liturgy” cita el antifonario de León, del siglo X, con la bendición de la “lucerne ante altare” y de las “cerei”, donde de nuevo se habla de la cera hecha por las abejas cuya virginidad se alaba. “El autor de los textos, que puede incluso haber sido San Isidoro, parece haberse inspirado tanto en el texto milanés como en el de Enodius” dice Kelly.
Al analizar origen y difusión del Exultet beneventino (que fue posteriormente adaptado al galo-romano) dice el estudioso: “El autor del Exultet beneventino debió adaptarlo de fuentes similares en un periodo en el que este prefacio aún estaba en uso y circulación: si viajó a España via sur de la Galia para ser recibido y adaptado en el siglo VI o VII, serviría para datarlo, copiado de la misma fuente romana.”…”La conexión es o directamente entre España y el sur de Italia (más probable Verona via Roma) o via de algún texto romano para el Sábado santo hoy perdido”.
Como hemos comentado, hay dos pasajes que en algunas versiones han sido omitidas: la referencia al pecado de Adán (que como hemos dicho escandalizó al abad Hugo, por su alabanza) y precisamente la insistente cita de la vida de las abejas (suponemos que la parte sexual) . Solo en el rollo de Bari aparece la rosa de los vientos, con Cristo en el centro.
Descenso de Cristo a los Infiernos y Paso del Mar Rojo
(Exultet de la B.Library MS 30337)
El texto está invertido para ser leído y cantado con sus marcas por el diácono mientras los asistentes ven las imágenes

La transición del texto del Exultet beneventino al franco romano es visto  como parte de la reforma gregoriana, de la que Desiderio y Montecasino eran ardientes defensores.
El Exultet no siempre se materializaba en rollos, antes al contrario, aparece en misales y evangeliarios, especialmente porque era un canto para el diácono. Esto es lo que pudiéramos entender en Frómista. El más antiguo Exultet es Vat.lat.9820 hecho para un monasterio y luego ampliamente reproducido. Era propiedad del obispo, como signo de status, aunque usado por diáconos y subdiáconos, ya que el obispo solo presidía pero no actuaba. En el Barberino aparece al lado del Papa. El propietario no tenía por qué ser el usuario. No eran para instruir sino para lucir e ilustrar la recitación de la liturgia con imágenes.
Kelly comenta (pag.202) que las imágenes del Exultet serían del tamaño de un monitor de TV, no podría ser visto a distancia, menos con la luz de las velas, sino sólo por los más cercanos, pero se hacía coincidir con el encendido de las velas en el Praecomium Paschale, lo que significa que en un momento dado se podría distinguir sobre la penumbra previa.
Origen: Guglielmo Cavallo gran especialista, situa el origen en la tradición bizantina, pero su uso en Occidente comienza en Milán (S.Ambrosio), a través de los sacramentarios. Los rollos han sido usados ampliamente en Milán y en Europa latina. En el sur de Italia cerca de sedes arzobispales. En ningún otro sitio en Europa era cantado regularmente con el rollo, excepto Milan y sur de Italia, es decir, la liturgia lombarda. Los beneventinos han sobrevivido por la belleza de sus ilustraciones. Los milaneses carecen de ilustraciones.
En “Le Rouleau d’Exultet de la bibliothèque Casanatense” de Ernest Langlois se analiza las láminas de este rollo, entre las que se cita la presencia de abejas en relación a la virginidad de María.
En un artículo titulado “The vetus ítala text of the Exultet” publicado en la revista The Journal of Theological Studies por H.M.Bannister se comenta las diferencias entre el texto Romano, como el Gregoriano, con la fórmula gelasiana, y el Exultet mozárabe y ambrosiano para la bendición del cirio pascual “in laude quadam cerei”, atribuyendo a S.Agustín su versificación luego pasada a métrica mozárabe.
(largo texto en latin con menciones constantes a abejas, cera, miel, etc.)
Capitel del Pecado Original de Cluny (www.bourgogneromane.com)

Resumen
No era nuestro propósito más que buscar una relación entre los dos capiteles de Frómista en los que vemos una representación gráfica de los monjes celebrando la liturgia del Exultet, con los protagonistas y los aludidos en el canto : Adán y Eva y Cristo, comparado con los capiteles de Cluny, quizás el origen de la representación iconográfica del Exultet, en donde aparece un capitel con la escena del Paraíso –aquí son monjes acompañando- y otra del sacrificio de Isaac, que pudiera tener relación con una fase del ciclo pascual. 
Sin embargo, al pretender desentrañar el ámbito iconográfico que ha quedado en Cluny, hemos de tener en cuenta los capiteles posteriores a estos dos, que formaron finalmente un conjunto en Cluny III pero creemos que aprovechando los dos de Cluny II, en fechas de muy posible contacto del abad Hugo con el rey Alfonso VI y sus viajes a España. Esto nos ha llevado a revisar la identificación del capitel “de los vientos” en donde encontramos que las figuras que manejan panales y soplillos tienen una manifiesta relación con el texto del Exultet que menciona doblemente la labor apícola buscando una relación con la virginidad de María que posiblemente se perdió más tarde, al haberse eliminado del texto del Exultet tanto la oración de las abejas como la cita al “bendito pecado original” tan escandaloso. 
La reflexión queda ahí, seguramente superándonos.


jueves, 7 de febrero de 2019

EXULTET, ¿El origen? CLUNY (3ª parte)


MIEL Y CERA VIRGENES

Nuevos artículos y libros han venido a ampliar el punto de vista que defendemos en torno al significado de los capiteles bíblicos de Cluny. La variedad y multiplicidad de lecturas, versiones e interpretaciones de los ocho capiteles de la girola provocan una especie de “alegoritis” porque aparte de su innegable belleza, variedad y original ejecución, estos capiteles – algunos muy dañados- permiten toda clase de propuestas, como se pueden ver en la tesis de Biay. Desde Prudencias duplicadas en el mismo capitel, hasta dobles y triples lecturas: la que vale para virtud, vale también para punto cardinal, para río, para viento, para estación… casi siempre algo que tenga “cuaternidad” pero ni siquiera eso es requisito para encontrar alegorías.

Nuestra mirada campesina, de “idiotae” que aspira a sentir, más que a ver lo que quiso transmitir el comitente sin duda con ánimo instructivo, nos hace percibir cosas elementales que, sin embargo, no se han tenido en cuenta, así que deducimos que estamos equivocados, lo que no nos impide manifestar lo que vemos con todo respeto, sin pretender cuestionar los grandes estudios con nuestra simpleza.
Tomemos un ejemplo: las abejas. Ya venimos comentando desde la entrada anterior la reiterada alusión a las virtuosas abejas en el texto del Exultet. Precisamente los estudiosos cuentan cómo esa parte del canto fue posteriormente eliminada en las sucesivas transcripciones y pensamos que se debió a que contenía un error que alguien tan “básico” como nosotros se atrevió a manifestar quizás a San Hugo, primitivo defensor del texto ambrosiano (otros dicen que agustiniano) y una vez “defraudado” ante el error, se desechó en el himno, aunque quedara recogido en la escultura cluniacense.
Ejemplar de rollo de Exultet, de la web missiongallicanedalsace

Veamos: el texto del Exultet común para las diferentes versiones:
Comienza alabando la Resurrección de Cristo, la aparición de la Luz sobre la oscuridad de la muerte, su nacimiento del vientre de una Virgen…igual que las abejas, que conciben por la boca y dan a luz por la boca, es un cuerpo casto, libre del loco deseo copulador, finalmente preservando su virginidad, generan descendencia, se alegran con la progenie, son llamadas madres, permanecen inmaculadas, generan hijos y sin conocer maridos; usan las flores como maridos, con las flores generan descendencia, con las flores construyen sus casas, con las flores acumulan riqueza, con las flores modelan cera. Oh, admirable ardor de las abejas…espléndidos ejemplos de virginidad, sin pecado…(el texto lo veremos luego al intentar relacionar estas descripciones de la liturgia con lo finalmente esculpido en los capiteles de la rotonda de Cluny).
Es evidente que en algún momento alguien, mejor conocedor de la realidad apícola, ha advertido que la belleza de ese canto a la virginidad no puede basarse en las abejas, que se reproducen como los demás insectos, nada que ver con la boca, y sus crías se alimentan de la propia miel,  etc. La realidad de la naturaleza “estropeó” la lírica belleza del canto, quizás de un santo escritor que desconocía el ciclo apícola. Utilizar la supuesta virginidad de las abejas para la concepción de María fue un intento fallido, descubierto tiempo después. Su origen estaba en las Geórgicas de Virgilio.
Rollo de Exultet  de Montecasino elogiando las abejas comparadas con la Virginidad de María
(de la web. www.encyclopedie-universelle.net)

Ese es uno de los puntos –muy extenso- que se eliminó del canto. El otro punto es la parte que más nos ha sorprendido: la “alabanza” al Pecado Original, que también –como creemos- inspira las iconografías de Cluny y Frómista. Está registrada la decisión final de Hugo de no usar ese pasaje que seguramente despertó preguntas de los jóvenes cantores extrañados de la liturgia bendiciendo la acción del diablo. Sin embargo, ninguna de esas decisiones afectó a un programa iconográfico que ya estaba a la vista. Varios siglos más tarde, el uso del Exultet como rollo permaneció más como exhibición de riqueza y arte eclesiástico, como objeto sagrado, que como ceremonial. Lo veremos al analizar un artículo de Ernest Langlois.
La plasmación iconográfica de la alabanza a las abejas en base al Exultet la hemos visto en una lámina en la entrada anterior, pero no en una talla (hasta ahora), probablemente porque no hay registro en la bibloteca de Cluny de dicho himno, pese a que se han hallado ejemplares en el Vaticano, en Bari y otros muchos puntos y que conste la existencia, como hemos dicho, de abundantes obras de San Ambrosio en dicha biblioteca. Quede a criterio del lector aceptar que el hecho de no encontrar una obra escrita en la biblioteca de un monasterio, implique que no ocurría allí la liturgia tan extendida y tan celebrada en las casas cluniacenses. Incluso respecto a España, se cita, como luego veremos, el Antifonario de León.
Sin embargo, vamos a proponer que el capitel de Cluny que muestra a un catador de miel sí tiene relación con la liturgia del Exultet, y por tanto, pudiera ser –como se señaló en un principio- un apicultor y no una alegoría de los vientos.
Capitel de Cluny con el apicultor (hoy atribuido a los vientos por influencia de Vézelay)
(foto cortesía de la web www.latribunedelart.com)

Como hemos comentado, uno de los capiteles de la rotonda de Cluny muestra personajes sosteniendo un objeto identificado primero como colmena y luego, en base a una propuesta de Porter, como vientos. En otras figuras de esos capiteles aparecen personajes con una especie de manoplas o guantes en las manos, como vemos en las fotos siguientes..
Personaje con un brazo protegido (www.latribunedelart.com)

Detalle del  anterior (www.latribunedelart.com)
















Pero volvamos al más aparatoso: el “viento” de Cluny fue identificado por Porter porque en su copia reproducida en Vezelay aparece al lado de un personaje que claramente sostiene en la mano un fuelle. Si es un fuelle, eso da viento, y por tanto, ambos son vientos, que casualmente, son cuatro. Ergo, la “colmena” de Cluny era un viento. Todo encaja.
Algo tan rústico nos sugiere una lectura que, por evidente, hemos de pensar que estamos equivocados. Cuando un apicultor cata su colmena tiene que ahuyentar a las abejas (no tan vírgenes ni tan puras) para que no le piquen y que dejen el panal limpio de inquilinos. Para ello utilizan un fuelle con el que inyectan humo en la colmena, que aturde a las abejas lo suficiente como para poder operar en ella. Eso es lo que hay esculpido en el capitel de Vezelay y con tres apicultores más . Probablemente en Vezelay se ha reforzado la imagen del apicultor de Cluny añadiendo al ahumador, que por otro lado pudiera haber figurado en Cluny, pero se ha perdido. Allí, en Vézelay no hay duda, un apicultor sujeta el panal mientras otro maneja el fuelle. Sin embargo, estudiosos como Porter o Salet, lo ven al revés: si en Vézelay un fuelle representa al viento, el “colmenero” ha de portar otro aparato de soplar, luego no es colmena sino fuelle. Y en consecuencia, en Cluny es lo mismo.
Detalle del capitel de Cluny con el apicultor (www.latribunedelart.com)
Nosotros lo vemos con mirada campesina: en el original (Cluny) el apicultor no sopla ni tampoco en Vézelay. El formato es claramente de panal de abejas y también en su copia, Vézelay, donde aparece junto al hombre encargado de echar el humo con un fuelle, como se hace aún hoy. Salet alega que a nadie se le ocurriría catar la miel desnudo, como parece estar el personaje de Vézelay, cosa que aclaramos más abajo.
Soplador de humo actual con su fuelle
Veamos ahora el capitel de Vézelay que ha inspirado erróneamente a los estudiosos que se trate de los vientos por el fuelle que maneja unos de sus personajes, precisamente el próximo al catador de la colmena.
Capitel de Vézelay de los apicultores.A la derecha un hombre maneja un fuelle para echar humo a la colmena
(foto de flirck de Jaufré Rudel)
El frente del capitel lo vemos en la foto siguiente
Apicultores de Vézelay. El personaje de la derecha, que lleva un casquete muy parecido al que lucen los eones en Frómista en muchos capiteles, aparece desnudo porque es un personaje no humano y así muestra que no le afectan las abejas.
(foto de flirck de Patrick)
Citábamos el comentario de Salet sobre lo ridículo que resulta catar colmenas desnudo, pero ahí tendríamos que entrar en otro terreno: quiénes son los que aparecen en todos estos capiteles, especialmente los de Cluny, que, a nuestro entender, como pasa en muchos personajes de los capiteles de Frómista no son hombres de carne y hueso sino entes, eones o seres superiores, no ángeles porque no tienen alas y de ahí que el único capitel con ángel de Cluny sea el del Sacrificio de Isaac porque lleva alas. A nuestro juicio, en la iconografía cluniacense quienes manejan las alegorías son seres celestiales, pero no ángeles. En muchos casos, como ocurre en Frómista, visten clámides. También en Cluny. En Frómista ya hemos señalado que los únicos seres con alas son los diablos que entronizan al avaro nada más entrar a la nave por la puerta norte. Sin embargo, todo el exterior está plagado de capiteles donde los eones interactuán con humanos y animales. Muchos llevan clámides y ninguno alas.
Cara izqda.de Vézelay con mas apicultores.(foto de flirck de Roger Joseph) 


 Porque, pese a nuestro empeño en “aterrizar” tanta sofisticada alusión en Cluny, es evidente que los seres superiores que manejan la miel están representando la alegoría del texto del Exultet. Hay alegoría (visión materializada) de un texto, que se activa al cantarlo en la liturgia del Exultet. Una performance. Además de esto, en Cluny también aparecen personajes que se protegen con guantes y calzados, lo que pudiera mostrar una mezcla, una cooperación de seres superiores ayudando a los mortales (cubiertos) en un trabajo casi sagrado: la recogida de la miel y de la cera.
Esto en apariencia tan simple, ha de tener explicación, pero no encontramos en casi treinta trabajos ninguna aclaración. Así que estamos equivocados, pero no sabemos en qué. Quizás si nos olvidamos del Exultet, todo vuelva a encajar.
Detalle de los eones actuando en un capitel de Frómista
Otro eón de Frómista con clámide y casquete

Otro eón actuando en Frómista quizás socorriendo a un difunto




































Veamos la descripción de Francis Salet en un libro que nos gusta, de los muchos que manejamos, titulado “Cluny et Vézelay. L’oeuvre des sculpteurs”, en el que sigue la pista cluniacense en La Magadalena de Vézelay.
El capitel “de los vientos” de Cluny está parcialmente dañado, pero identifica entre sus figuras humanas profusamente rodeadas de vegetación “un hombre cuya desnudez muy aparente no está cubierta más que por una clámide amarrada a su espalda…aprieta contra su muslo lo que parece un canasto de mimbre si la forma no fuera cónica y la extremidad atravesada de agujeros; de la mano derecha hace el gesto no de buscar para retirar el contenido, sino de cerrar la parte alta entre el pulgar, muy visible, y el índice. No es, como se ha pretendido, un apicultor que saca la miel de una de sus colmenas; primero la gente del oficio sonreiría sin duda ante la idea que sus predecesores del siglo XII se pusieran casi semidesnudos a afrontar las abejas. En cuanto a invocar a Pedro Damian que habla de leche y miel y ofrece al abad de Cluny como un jardín melifluas aromatum…fragantias suaviter redolentem, no sería cuestión seria. Tampoco se puede seguir al abad Terret cuando habla de un campesino que saca frutos o ramos de una cesta de mimbre que representaría al Otoño”.
“Me parece evidente –sigue Salet- que este hombre con clámide es un personaje a la antigua y que solo la imitación de una obra de la Antigüedad puede explicar su apariencia y sus gestos. Se destacará primero que la superficie de la “colmena” es tratada como los pantalones o la cadena que aparecen en los tobillos o antebrazos de los otros personajes; esta factura en “nido de abejas” no es más que quizás detalle del taller y no hay lugar a dar demasiada importancia al aspecto de mimbre trenzado impuesto a este accesorio.”
Otro apicultor de Cluny (www.latribunedelart.com)

Concluye : “Me parece que no se puede despreciar la opinión que ve aquí la representación de uno de los cuatro vientos de la antigüedad. Todavía se enfrenta a algunas dificultades. Este hombre manipula un fuelle cuya forma mal comprendida, habría sido desgraciadamente mal interpretada al punto de ser confundida con una colmena de mimbre. Se sabe que un célebre capitel de Vezelay muestra tres hombres, uno de ellos enteramente desnudo, que lleva como aquí, “colmenas” mientras que un cuarto maneja un fuelle figurado de la manera más realista. Quizás se veía también en las manos de tal personaje, hoy desaparecido de Cluny, puesto que es admitido que el escultor de Vézelay se ha inspirado en el capitel cluniacense. Pero esta hipótesis apoya contra la identificación de los vientos: si el fuelle figuraba en el modelo tal como se ve en la copia, se comprende mal que haya sido también interpretado como un “panal”; la coexistencia en Vezelay de esos dos accesorios tan netamente diferenciados concluye indudablemente que se les haya confundido en Cluny. Desde la Antigüedad y la Edad Media se tenia costumbre de representar los vientos bajo la apariencia de personajes de mejillas hinchadas, soplando con fuerza.”
Sigue argumentando Salet y cita los vientos del Tapiz de Gerona, matizando luego: “No pretendo que esta explicación sea segura: en la ausencia de las tres otras figuras no se puede afirmar esto. En el sentido de las mismas observaciónes  se podría reconocer también que en el único personaje conservado del capitel de Cluny es una alegoría del aire, que estaría relacionado en la serie de los cuatro elementos. “ Termina proponiendo esperar encontrar un texto de apoyo, no sin reiterar que es “una explicación manifestamente errónea la alusión a los trabajos de apicultura”.
Más adelante resumirá que pudiera tratarse no de los vientos, sino de los cuatro elementos.
En la segunda parte del libro estudia Vézelay, en donde propone sea el mismo escultor de su fachada el de los capiteles de la girola de Cluny. Comparando figuras, reitera que no hay duda de los genios de los vientos, “El sujeto es hasta tal punto excepcional que no hay duda en aplicar a uno y otro capitel la misma explicación de los trabajos de apicultura (¿), evidentemente tomado del modelo de Cluny”.
Capitel Sos del Rey Católico con diablo manejando fuelle
(www.romanicoaragonés.com) de Omedes

“En Cluny, Rios del Paraiso, Genios de los vientos, Tonos de la música gregoriana se integraban en un programa alegórico coherente; en Vezelay no son más que reflejos de un pensamiento que no ha sido entendido”. Fin de la cita.
 La aparición de un fuelle en el románico suele estar en manos de los diablos, que lo utilizan para avivar el fuego de la caldera de Pedro Botero, como un capitel de Sos del Rey Católico y luego más extendido en el gótico. Pero al lado de una colmena tiene que tener una lectura mucho más concreta que una alusión a los vientos, que se representan con caras angelicales con los carrillos hinchados o tocando cuernos, como la metopa de Piasca.
Parece lo más razonable, pese a las descalificaciones de los expertos, conservar la primera lectura de Conant identificando las figuras de Cluny como directas alusiones a las abejas y su dedicación a los humanos, a los que facilitan miel y cera como obra divina en la Naturaleza, reproducido luego más claramente en Vézelay (o mejor conservado) y todo ello en base a la liturgia del Exultet, en la que se dedica gran parte a la alabanza de la vida virtuosa de las abejas comparables a la de la Virgen María. El fuelle de Vézelay debería haber sido entendido como un accesorio imprescindible del cosechador de miel y no un instrumento que confirmara la idea de los estudiosos de que algo tan simple como la cosecha de miel y cera estaría menos indicado para un entorno en el que se quieren leer alusiones místicas hasta en la forma de las hojas y una alusión a los vientos significaría mayor valor alegórico. Pues, no; simples abejas.
Metopa de los vientos (en medio la rosa) de Piasca (Cantabria)

Hay un capitel en Frómista que hemos contemplado muchas veces sin acabar de entender su significado, como tantos otros. Lo vamos a mostrar de nuevo porque incluso le habíamos encontrado alusión sexual y aunque la aparente membrana que muestran ostensiblemente los personajes no representa lo que debería ser una colmena, sí que los citados personajes aparecen cubiertos con hojas, algunos con forma cuadricular, los que parecen alabar a la figura central (¿Madre Naturaleza?)  tienen el pelo en forma de panal…en fin, no es muy clara la alusión, si la hay, pero el original alusivo a colmenas y miel permite alguna hipótesis.
Capitel de la nave en Frómista con personajes y detalles que pudieran sugerir el cultivo de la miel
Detalle de la cara central con las hojas sobre las espaldas. Arriba los sujetos llevan pelo distinto
Detalle del lateral derecho con hojas en forma de rombo sobre la espalda.El de arriba parece abrir la boca de un humano
Lateral izquierdo con más hojas cuadriculadas sobre las espaldas de los que abren ¿una colmena?

Terminemos pidiendo perdón por este desvío “o desvarío”, que aún tenemos que tratar de revisar el texto del Exultet y sus descripciones y vamos tarde.