miércoles, 16 de enero de 2019

EXULTET. ¿El origen? CLUNY (1ª parte)

Retorno a Frómista.

A lo largo del mes de Marzo de 2017 habíamos presentado en este blog una propuesta  en torno a la iconografía de San Martín de Frómista, que ya veníamos desarrollando inicialmente sobre las ordalías que creemos allí esculpidas.
También hicimos una interpretación del capitel llamado “de la Orestiada” en relación a la posible intención programática de la iconografía del templo. Aunque “documentalmente” fundado por doña Mayor en 1066, pensamos, tras leer a prestigiosos investigadores, que no es ese el edificio que hoy contemplamos, sino uno posterior, de mucho mayor porte y con claras influencias cluniacenses, que pudiera haber sido levantado, como propone el Dr. Prado-Vilar, en torno a 1090, es decir, poco después del concilio de Husillos (1088). Otros investigadores proponen fechas posteriores, como 1120-1130 quizás para encajar sus interpretaciones iconográficas con sucesos memorables, que dudamos se representen allí. No eran partidarios los monjes de aludir a hechos temporales en los capiteles. Bien es cierto que en las abundantes donaciones de templos castellanos a Cluny en esos tiempos, nunca aparece citado San Martín, que quizás pudiera estar siendo construido (demasiados años) o bien estaba fuera del “mercadeo” de templos por tener especial protección real.
Sasrcófago de Husillos que inspira Frómista, hoy en el MAN. (foto de la web de Omedes romanicoaragones.com)

La iconografía que contiene San Martín, un mensaje de los monjes cluniacenses apoyando la reforma gregoriana, y apostando por eliminar las disposiciones judiciales y sociales anteriores, promoviendo la caridad y la concordia contra las viejas leyes de la venganza y la justicia consuetudinaria, sólo pudo ser concebida bajo los auspicios de una monarquía dispuesta a apostar claramente por la implantación de la reforma gregoriana, que tanto en lo judicial como en lo eclesiástico, encontró fuerte resistencia en Castilla y León.


Moderna visión del capitel destruido que aparece hoy en San Martín con figuraciones imaginadas

De ahí que viéramos en el famoso capitel una imagen impactante del dolor que producía la inevitable justicia vengativa del ojo por ojo, con testigos aterrados pero impotentes. El sarcófago de Husillos inspiró la escena que –pensamos- no necesita leerse como evocación o alusión a episodios bíblicos, ni con personajes oníricos como conciencia del crimen, sino tomando literalmente la tragedia mitológica, que no representa otra cosa sino una venganza “legítima” contra los asesinos de Agamenón, padre de Orestes, ante personajes (familiares y testigos) que nada pueden hacer contra la “legitimidad” del crimen vengativo. 
Pero los no ilustrados, aún sin conocer la mitología, verían que la lectura literal transmite también la condena de esas conductas “legales”, honorables y hasta legítimas aunque brutales: un hombre acuchilla a otro ante personas aterradas, mientras una mujer yace muerta en el suelo. Los nuevos modos que ahora se impulsan desde la reforma introducen la caridad, el perdón y en todo caso la justicia sin venganza como alternativa a viejos códigos y basado en las enseñanzas del Evangelio. En otros capiteles se refuerza esa doctrina con el mandato de la Caridad. Ese era el sentido general que le da el citado estudioso, centering on the themes of family crime and sacrifice “, que  personaliza en la muerte de Caín por Abel. Como habíamos apuntado, el profesor Prado-Vilar propone que “Frómista presenta modelos bíblicos y morales que condenan la violencia fratricida y presentan a la Iglesia como el agente encargado de convertir la disensión en concordia”.

Aún hoy está pendiente de implantar esa enseñanza en la vida cotidiana de los cristianos: no hay más que ir a la misa del domingo en cualquier pueblo para comprobar que no se aprovecha el mandato de “darse la paz” para la reconciliación, y los vecinos que “no se llevan” se colocan separados;  cumplir el mandamiento de ir a misa no significa llevar a la práctica el mandato evangélico del perdón y la reconciliación. Hasta ahí podíamos llegar…Eso de poner la otra mejilla se queda en la pura teoría… Al menos hemos desterrado la violencia.
Capitel original destruido. Hoy en el Museo Arq.de Palencia

Y pedimos perdón por extendernos en este capitel, pero es que su enseñanza nos parece inagotable. Vemos que unos monjes reformadores llegan a un reino hispano invitados por un amigo íntimo de su abad Hugo de Semour para aplicar la reforma, una nueva manera de entender la vida (y no sólo la liturgia, como a veces nos cuentan). Se encuentran con leyes de tiempos visigodos, que suponen un sufrimiento para la población, incluso para los más nobles (venganzas de honor, desafíos,  rieptos, ordalías, etc). Al concilio de Husillos en 1088 asiste algún obispo francés. El arzobispo de Toledo es cluniacense. El Papa  Urbano II también, como lo fuera su antecesor Gregorio VII. Está documentada la presencia de obispos hispanos en Cluny y a la inversa. Y durante el  concilio ocurre el enfrentamiento con Diego Peláez que llega encadenado. Existe una gran tensión.
 Si poco después se decide reconstruir San Martín, se implementa un mensaje en esa nueva línea para superar el pasado turbulento. En la cabecera se esculpe un capitel extraordinario con figuras clásicas, copiadas del sarcófago. Los entendidos conocen la historia y el sarcófago les brinda el relato: una venganza dinástica, con adulterios, personajes despreciables (Egisto) una víctima que tampoco era trigo limpio (Agamenón), Electra que intriga con su hermano la venganza…pasiones humanas en personajes mitológicos. Venganzas por defender el honor familiar. Ese tema les viene bien. No necesitan interpretación. Lo que narran es lo que sucede en la vida real. Es con lo que hay que acabar. 
La representación de la tragedia permite una lectura literal, que nos conduce a la alegórica: un crimen tribal en el contexto de las relaciones familiares y ancestrales. De ahí se deduce la enseñanza moral: no se deben mantener las viejas leyes sanguinarias del ojo por ojo que trae gravísimas consecuencias para las familias, y se culmina con la lectura anagógica: la práctica del Evangelio nos debe hacer desterrar esas leyes para implantar las de la concordia y la justicia sin venganza.
Pudiera ser algo más que una coincidencia, como luego veremos, que en los famosos capiteles de la girola de Cluny se esculpen, entre otros temas,  las virtudes teologales, en donde además de destacar la Caridad sobre las otras, se añade una cuarta para completar las caras de la cesta y eligieron, precisamente, la Justicia. Probablemente inspirado por el santo abad Hugo de Semour.
Importante foto del capitel poco antes de ser picado. De apuntes.Santanderlasalle.es que lo tomó de la colección Fontaneda

Pero volviendo a Frómista y Husillos, nos podríamos preguntar por qué se había esculpido ese tema en la pieza original: un sarcófago. La explicación creo que viene por la vía de legitimidad de los ancestros. No sólo se trata de un relato mitológico, sino la expresión del respeto al linaje. Uno sabe poco o nada de estos temas, pero creo que Orestes no tiene dudas en matar a Egisto, aunque sí muy serias con su madre. Pero la venganza por el crimen de su padre puede más. Hay interpretaciones de esta historia en el sentido de que es el cambio del matriarcado al patriarcado. Electra da origen hasta a un complejo. Pero para no extendernos, la razón de elegir esa historia en un sarcófago que acabó siendo el sepulcro de un noble cristiano, habría de ser que en él se reclama el derecho a defender el linaje contra usurpadores. El valor de la estirpe. La legitimidad de derramar sangre por el honor de la saga. Decía nuestro maestro Juan Ramón Ugarte que los personajes con serpientes son los brazos ejecutores de la justicia divina. Evidentemente, en el relato mitológico son las Eríneas las que acosan la conciencia de Orestes tras su crimen. Zeus suele aparecer con el rayo justiciero en la mano, que puede entenderse como una serpiente.
Aún hoy hacemos bromas cuando expresamos que nuestras mujeres e hijos forman la familia “su” familia y los padres (varones) somos tan sólo “el elemento necesario”. El matriarcado todavía vincula como elemento de protección del núcleo familiar, madre e hijos,  ante la autoridad paterna.
Es manifiesta en el sarcófago la presencia  de un idolillo a la derecha, un manes sobre el que caen los cortinajes, de gran significado porque los manes eran los protectores de la familia, que aquí ha sido destrozada por sucesivos crímenes.
Pero me estoy metiendo en un terreno que lo menos que me puede deparar es hacer el ridículo, así que opinar sobre este tema no debemos hacerlo si no es siguiendo a los grandes profesores, que seguramente han estudiado cada detalle.
Perdón por la dispersión. Sigamos:

En un magnífico artículo de 2017 accesible en la web “románico aragonés” del amigo Omedes “The Superstes Resurrection, the Survival of Antiquity, and the Poetics of the body in romanesque Sculpture: Forms of change and Constancy of Antiquity in the Iberian Peninsula 500-1500 el profesor Prado-Vilar conecta sus estudios sobre los capiteles jaqueses del sátiro y de la iglesia de Santiago con el de la Orestiada de Frómista, todos de indudable figuración clásica y sentido resurreccional los jaqueses, para confirmar gráficamente la propuesta de lectura del capitel basado en el sarcófago de Husillos con el ajusticiamiento de Egisto y Clitemnestra por Orestes. Imprescindible resulta releer una y otra vez su trabajo “Saevum Facinus”, convertido en un clásico.
Detalle del capitel previo a su rotura donde se aprecia la base del pene del personaje (del artículo del prf.Prado-Vilar)


Este reciente trabajo incluye una detallada fotografía del sexo de los protagonistas del capitel de Frómista antes de su destrucción en la que marcamos la base rota del pene que hubiera tenido Egisto (o Abel), irracionalmente convertido (quizás por el escultor Santiago Toledo) en una aparatosa hembra que, por otro lado, nos permite entender que no era así en el original, porque eso no se ve en el románico ni en los más llamativos canecillos. La cuestión ya no ofrece dudas. Se trata de dos varones. Comentamos en su momento la “venganza” del escultor sobre el lapicida de Frómista en un capitel que precisamente describe una venganza. Lo que parece claro con la foto aportada por el estudioso es que el capitel, bien antes o bien inmediatamente después de puesto en el suelo, mostraba la rotura del pene del agredido, quizás por ocupar la esquina y su morfología esculpida lo dejaba demasiado expuesto para ser dañado accidentalmente. Luego, el energúmeno cometió días después su lapicidio y en la reproducción moderna pudiera haberse excedido el escultor para “dar taza y media” a quien se sintió ofendido hasta la agresión.
Detalle de la rotura citada en el capitel de la Orestiada original



 ADAN Y EVA

A lo largo del mes de Marzo de 2017 nos centrábamos en los dos capiteles que ocupan el eje de las ceremonias litúrgicas en la nave del templo: los de Adán y Eva, los dos capiteles que hacen pendant frente al crucero, que podían ser vistos tanto desde la nave como desde la posible galilea a los pies del templo, como sugiere el profesor Senra. Todo el templo se convertía en un gran escenario en las liturgias solemnes.
Recientemente, en 2017 el Dr Senra Gabriel y Galán, que lleva varios años explorando y documentando la iglesia de San Zoilo de Carrión, nos presenta nuevas e interesantes propuestas, relaciona una vez más ésta con San Martín de Frómista : “May the angels lead you into Paradise” : staging the Cluniac liturgy in medieval Hispanic priories”, amablemente accesible en internet publicado por el Journal of Medieval Iberian Studies”.
Nos interesa especialmente el trabajo del historiador, viendo un paralelismo entre Sahagún, San Zoilo y Frómista y con magnífica bibliografía, porque relaciona la liturgia cluniacense con la distribución espacial del templo y aunque se centra en San Zoilo, que contiene vestigios legibles, nosotros intentaremos trasladarlos a Frómista, donde precisamente es la falta de esos vestigios el único reproche que se puede hacer a Manuel Aníbal en la restauración tan criticada de 1900. Hace un par de años el Dr. Gerardo Boto ilustró magníficamente el “deambular” litúrgico bajo los capiteles de San Martín en una visita del Coloquio Ars Medievalis.
Capitel de Frómista con el Pecado Original "cantado" en la liturgia monacal, que dirige un monje con báculo

Ya propusimos en dichas entradas de marzo de 2017 en este blog que lo efigiado en esos capiteles del crucero no fueran “el Pecado Original y su consecuencia” sino una representación casi literal de la ceremonia del canto del Exultet (pura liturgia) en el domingo de Pascua, lo que justificaba algo que todavía “no ven” los estudiosos: los laterales de los capiteles.
No debemos ser nosotros, atribulados alumnos, quienes veamos al “rey desnudo” pero resulta a veces clamoroso que los estudiosos despachen un capitel esculpido en tres caras, con el sólo estudio de la central. Y en S.Martín es más claro. La consecuencia suele ser la incapacidad de comprender lo esculpido. Nadie parece plantearse alternativas a los “commonplaces and tired clichés” que dice el Dr. Senra. Parece que la lectura del laborioso programa escultórico se limita a la cara central, mientras que los laterales son “paisaje” y solo aquélla relata la historia. Hasta Moralejo minimizó los laterales del capitel del acarreo, convencido de que tenía que ver con labores del campo o de construcción. Precisamente en San Martín los laterales están dando pistas de lo realmente relatado. Por ejemplo, nadie o casi nadie habla de los laterales de “la zorra y el cuervo”, con otras moralejas,  ni se detienen en ver la lujuria en el lateral del avaro junto a la entrada norte, o en el caso que estamos, se encuentra “normal” que junto a Adan y Eva aparezcan monjes y Cristo con nimbo.
Pues bien; en el artículo citado del Dr. Senra, se mantiene la lectura de ambos capiteles como “escenas del Paraiso” sin extrañarse de que se sitúe junto a Adan y Eva con la serpiente y el árbol a dos monjes y en el pendant otros dos monjes, uno con una cruz y otro con un libro, escoltando lo que se entiende como “expulsión” cuando la acción la realiza Cristo y es preciso entonces hacer una pirueta interpretativa en algo que es literal. Tal como hemos propuesto, se trata de la plasmación del canto del Exultet en el Domingo de Resurrección, con la “alabanza” al Pecado Original que condujo a la resurrección de Cristo. Es decir, la acción la realizan los monjes y la alusión, el contenido de su acción, es el canto del Exultet citando la caída en el Paraíso, representando a los protagonistas del canto :  Cristo y los protoplastas.
Capitel de Frómista con la presentación de Cristo resucitado como alternativa al pecado de Adán y Eva

Habíamos apoyado esta propuesta no sólo en la propia iconografía de ambos capiteles, sino en la información existente del uso del Exultet en la liturgia cluniacense, que lo había tomado de Italia, a través de los benedictinos de Montecasino.
Ahora, tratando de documentar una investigación (que es mucho decir) en torno a otra ordalía en Borgoña, hemos encontrado el posible “eslabón perdido”, el origen del uso de esa liturgia en la casa madre de todas las abadías cluniacenses : en Cluny. También allí Cristo “expulsa” anormalmente a los primeros padres del Paraíso, pero es porque el mismo modelo se trasplantó a Frómista: la alusión a Cristo como alternativa a Adán en el canto del Exultet. Aún hay descripciones académicas del capitel borgoñón donde se describe la figura nimbada como “ángel que expulsa”.
 
Capitel de Cluny con Adán y Eva tras el pecado ante Cristo como alternativa.
(foto de la web www.latribunedelart.com)
La web que nos permite amablemente el uso de su magnífica colección de fotografías realiza un completísimo estudio de los capiteles cluniacenses y aunque no compartimos sus interpretaciones, éstas son el resultado de un profundo estudio filosófico-moral.)

Pero veamos primero, como solemos, lo que dicen los expertos, que nuestra insignificante opinión irá al final.
El profesor Senra documenta el artículo que usamos con mucha información histórica. Es muy sugerente su propuesta de que en San Zoilo (y quizás en San Martín) hubiera altares con culto a María Magdalena igual que a los pies se dedicara un espacio a San Miguel. Cuenta cómo con el apoyo de la monarquía leonesa, “Cluny actuó a través de sus tradiciones litúrgicas como una poderosa fuente de diseminación de la cultura gregoriana”. Así, tras la conquista de Toledo por Alfonso VI en 1085 el primer arzobispo fue Bernardo de la Sauvetet, un monje de Cluny. Al parecer no fueron muchos, sino pocos pero muy importantes los monjes exportados a España por Cluny, y se caracterizaban más por sus obras de misericordia, caridad y acogida que por sus predicaciones. Probablemente su modo de vida ejemplar era la mejor forma de ser admitidos por los fieles. Corrige el autor la idea generalizada de la existencia de un “estilo cluniacense” cuando no es así. Nosotros compartimos esa idea, ya que para los monjes lo importante era el mensaje, el contenido, y no el modo, lo modelos para contarlo. No venían a imponer un modelo escultórico sino una doctrina.
Naturalmente –seguimos con el Dr.Senra- es Sahagún con quien compara la arquitectura de San Zoilo, y la importancia del canto y la liturgia para magnificar sus performances inspiradas en Cluny. En esa línea, destaca las ceremonias de evocación de la Resurrección de Cristo, la fiesta cumbre cristiana, para lo que propone el uso de las galileas, que ya había situado en San Zoilo desde su estudio del acceso a la planta superior. También en Frómista hubo de haberla, a juzgar por sus propuestas, pese a la pérdida de los testimonios arqueológicos. El profesor vincula esas liturgias a la presencia de enterramientos nobiliarios en ese entorno, y nosotros en la propuesta que hicimos, jugábamos con la liturgia pascual también con recorrido procesional, y relacionado con las ceremonias rituales estacionales, aunque no dejaría de potenciar su significado el homenaje a las tumbas nobiliarias que se encontraban en la procesión, por hallarse los rememorados ya en la gloria de Dios. Lo que parece tener sentido es que el Cristo que aparece en San Martín al otro lado de Adán como alternativa apuntada por los monjes del lateral, es el Cristo resucitado, el protagonista del canto que lo acompañaba, el Exultet. Las galileas en dos pisos a los pies del templo, que se remontan al prerrománico, “tenían uso funcional, entre las más importantes como estación en la liturgia procesional y cobijar a laicos y monjes a través de la iglesia”. El Dr. Senra encontró indicios de una posible galería en Frómista en la parte baja del muro norte, donde no fueron sustituidos los bloques originales en la restauración de 1900.
Propone el estudioso la posible existencia de altares, como decimos, a Maria Magdalena, muy reverenciada en Cluny, San Benito (fundador) y a la Santa Cruz, que sugiere ubicada en el crucero, exactamente donde se cruzan las líneas de norte a sur y este a oeste, que se señalaba especialmente en las ceremonias de consagración del templo en la antífona “in medio ecclesiae”. Es posible que si no de manera fija, sí se colocara una cruz en la ceremonia pascual en el crucero de San Martín, dado el sentido de los capiteles que citamos. No obstante, la lectura de Senra sigue siendo “la Tentación y la Expulsión”, como si los monjes de los capiteles fueran parte del paisaje paradisíaco. Ya comentamos en las entradas citadas, que desde la galilea de San Martín se podía seguir esa ceremonia del Exultet, que ahora hemos encontrado –creemos- en Cluny en el deambulatorio.
Deambulatorio y girola de Cluny III según un grabado del siglo XVIII con los 8 + 2 capiteles conservados

 “No obstante -prosigue Senra- la exacta función de estas tribunas no está clara, aparte del obvio propósito de ser un espacio privilegiado para observar la liturgia y ser observada por los participantes desde abajo”. A nuestro entender, en Frómista se “activaba” la resurrección de Cristo en la ceremonia del crucero en la nave, con encendido de lámparas, cantos, vestimenta excepcional, etc., y los participantes “exultantes” alababan al Cristo resucitado, alter ego del Adán caído con la llegada de la muerte que supuso su Pecado Original : “¡Oh, felix culpa, quae talem ac tantum meruit habere Redemptorem¡”  entonaban todos leyendo el texto mostrado por un monje, como el que aparece con un libro en las manos vuelto hace los lectores en el capitel de San Martín. Seguía luego la procesión hacia la galilea, quizás pasando junto a los sepulcros de los que ya gozaban de la Gloria (en Frómista fueron eliminados en la restauración), subiendo a la galilea para ver elevarse a Cristo hacia el cielo. Fin de la performance.
Lateral "invisible" del capitel de Frómista con el libro del Exultet

¿Sería así en Cluny?  Al menos un capitel, que esperamos poder desentrañar enseguida, nos va a mostrar la misma escena de San Martín de Frómista.
Terminemos el estudio de Senra: Aquí sí que amplía el foco de atención hacia los espacios templarios y tal como los investigadores están demostrando, hasta los claustros y otros espacios comunales formaban parte de los recorridos litúrgicos como coordenadas rituales. Así menciona que en Cluny, una pequeña iglesia dedicada a Maria “jugaba un decisivo rol tanto en los ritos funerarios por la muerte de los monjes, como primera estación en la diaria procesión siguiendo maitines y vísperas”, en base a los apuntes de Conant, quien luego nos guiará más a fondo en Cluny.
Era un entorno donde se impresionaba a los asistentes con una “exhibición ornamental de obras de arte portátiles (ahora totalmente perdidos) y música sagrada combinada para crear un modelo extraordinariamente atractivo de piedad”, concluye Senra. 
Eso es lo que pretendemos ver en Frómista con la ceremonia del Exultet.

Nos hemos entretenido mucho en este preludio y debemos entrar en materia, que Cluny tiene algo más que ruinas.

CLUNY

Cuando vamos como turista a visitar Cluny nos centramos en los famosos ocho capiteles de los tonos musicales, los ríos del Paraiso, los vientos, las virtudes, y cuantas variadas y seguramente ciertas interpretaciones han recibido. Sin embargo, estos ocho capiteles, colocados a una altura de unos 9 metros del suelo, formaban junto con otros dos de distinto formato, pero que estaban juntos, un conjunto que tenía sentido y ahora se ha perdido al separar en distinto recinto los dos grupos. En el museo Ochier conservan esos dos capiteles “ajenos” porque no tienen que ver –aparentemente- ni con el formato ni el contenido de los otros ocho. Son bíblicos : Adán y Eva y el Sacrificio de Isaac
Los tiempos previos a la Pascua según el blog liturgialatina.blogspot.com.es

Ya cuando escribimos los artículos del Exultet en este blog, incluíamos un grabado muy significativo mostrando los tiempos de la Pascua, en cuya búsqueda nos ayudó nuestro amigo Ugarte (q.e.p.d.) aunque finalmente discrepamos, porque él pensaba que mi vinculación de los capiteles del Paraíso con el Exultet era un error, pues creía él que su conexión debería ser con la septuagésima, como señala el grabado. Ahora veremos otras pistas en uno u otro sentido. Los dos capiteles bíblicos hoy “descontextualizados” en el museo Ochier eran el inicio y el final de la colección de los otros ocho famosos, tal como veremos en los diagramas de los expertos. Esa es la conexión con Frómista: en ambos lugares la Caída del Paraiso estaba relacionada con la liturgia cantada de la Pascua.
 Los claustros de San Cugat del Vallés y de San Pere de Rodas (hoy en París) tienen esos tres capiteles que pudieran marcar los tiempos pascuales: la Caída, el Diluvio y el sacrificio de Isaac. Conocemos Sant Cugat, donde están consecutivos, marcando los tiempos que anteceden a la Pascua. Tomemos la descripción de la Dra. Inma Lorés que ha realizado la ficha de Sant Cugat para la EdR:
Es en el ángulo sureste precisamente frente a la portada de la iglesia por donde los monjes salian al claustro después de los rezos y los oficios, donde se encuentran las primeras escenas del Antiguo Testamento, siempre en los capiteles de la parte interior de la galería. El primer capitel adosado al pilar y de manera excepcional puesto que el resto de temas biblicos se encuentran en capiteles exentos, contiene una imagen de Daniel entre los leones. Siguen tres capiteles con escenas de Adan y Eva, Noé y Abraham, mucho más sintetizadas que en el claustro de Girona puesto que allí se despliegan por los relieves de dos de los pilares de la galeria de la iglesia. En el primero la creación de Adán, el pecado, la reprobación de Dios y la condena al trabajo ocupan cada una de las caras Las escenas de la construcción del arca y del Diluvio y la de los hijos de Noé cubriendo la desnudez de su padre que yace en la viña, se concentran en el siguiente capitel...
Es decir, que están concentrados porque forman parte de una misma liturgia.
Capitel de la reprensión de Adan y Eva en el claustro de Sant Cugat del Vallés

Pero hay una sutil e importante diferencia en las representaciones que estudiamos. En Cluny, y en Frómista como posible copia, es claramente Cristo reconocido por su nimbo crucífero quien aparece –como decimos- no expulsando a Adán y Eva, sino como alternativa, como nuevo Adán salvador tras su resurrección. A nuestro juicio, es la imagen que inspira el Exultet.
Capitel de Noé junto al anterior en el claustro de Sant Cugat del Vallés como lugar de la ceremonia de la Sexagésima

Sin embargo, en San Cugat y San Pere (relacionado con éste) la escena de la expulsión no muestra a Cristo nimbado, por lo que puede ser interpretado como que es Dios quien lleva adelante el acto. Pero aquí sí que están esculpìdos y consecutivos (al menos en San Cugat) los tres “tiempos” de la liturgia previa: Quinquagésima, Sexagésima y Septuagésima, es decir, Sacrificio de Isaac, Diluvio y Pecado Original, por lo que esa sutil diferencia debe conducirnos - y más estando en claustros y no en la iglesia-  a que eran puntos de celebración litúrgica de esas ceremonias previas a la Pascua y no la del Exultet. 
Capitel del Sacrificio de Isaac en Sant Cugat. Los tres consecutivos en un ángulo del claustro

El cuadro que muestra el mencionado blog liturgialatina.blogspot.com en febrero de 2017 señala esos tiempos y sus figuras:



Domingos
Septuagésima
Historia de Adan
Cristo el nuevo Adan
Sexagésima
Historia de Noe
Cristo el verdadero Noe
quincuagésima
Historia de Abraham
Cristo el verdadero Abraham
Primer domingo de Cuaresma
(El pensamiento de Isaac es
reemplazado por el de Cuaresma).
Cristo en el desierto
Segundo domingo de Cuaresma
Historia de Jacob
Cristo el verdadero Jacob
Tercer domingo de Cuaresma
Historia de Joseph
Cristo el verdadero Joseph
Cuarto
domingo de cuaresma
Historia de Moisés
Cristo el verdadero Moisés

Durante esta temporada de Septuagesima, la Iglesia permanece especialmente sobre las tres primeras figuras que hemos nombrado en la tabla anterior. Allí vemos la caída de Adán que resulta en un pecado original y sus consecuencias funestas (Septuagesima); la malicia de los hombres, el pecado actual y el diluvio que fue su castigo (Sexagesima); y finalmente los sacrificios de Abraham y Melquisedec (Quinquagesima), que anunciaban el sacrificio que Dios requería de su propio Hijo como una satisfacción por los pecados de toda la raza humana.


La temporada de la Septuagesima siempre comienza con la novena semana antes de la Pascua e incluye tres domingos llamados respectivamente Septuagesima, Sexagesima y Quinquagesima. Estos nombres que fueron tomados del sistema numérico de la época, denotan una serie de diez días (decenas) que se remontan al inicio de la Cuaresma, que en latín se conoce como Cuadragesima. [Como los intervalos entre estos domingos solo constan de siete días, es evidente que este nombre no debe tomarse en un sentido estrictamente aritmético; pero mientras que Quadragesima llega exactamente el último día de la 4ª decena antes de la Pascua, Quinquagesima (47 días) cae dentro de la 5ª decena, Sexagesima (54 días) dentro de la 6ª,
Septuagésima (61 dias) dentro de la7ª.
(fin de la cita del blog liturgialatina,blogspot.com)

Con los datos recopilados puede proponerse que la presencia de Cristo con nimbo crucífero en la Reprensión de Adán responde al himno del Exultet, punto culminante de la liturgia resurreccional de la Pascua, esculpido en las naves o girolas de Cluny y Frómista (y alguna más que pudiera encontrarse en las iglesias de influencia cluniacense).
Por otro lado, la presencia de Dios en esa misma temática de la Caída de Adán y Eva, expulsándolos o reprendiéndolos, si está acompañada de escenas relativas al Diluvio y al Sacrificio de Isaac (caso de los claustros catalanes de Sant Cugat y probablemente el de Sant Pere de Rodas, hoy descontextualizado en Paris) aluden a los tiempos pascuales, que se conmemorarían con su liturgia en los claustros de los monasterios.

Y ahora seguiremos con la visita a Cluny y sus capiteles supervivientes.  


martes, 25 de diciembre de 2018

LA PILA DEL PANTEON...(4ª parte y final). LOS TEXTOS


Eric Palazzo, un sabio francés que domina de manera magistral la relación de las imágenes con la liturgia, publicó en 2010 en los Anales de Historia del Arte un laborioso trabajo sobre “Arte y liturgia en la Edad Media” donde recoge la reflexión de Mary Carruthers según la cual las imágenes materiales, visuales, reflejarían las construcciones mentales del pensamiento medieval basándose sobre todo en la noción de memoria. Así, las imágenes serían destinadas a funcionar como verdaderos recuerdos nemotécnicos participando en la expresión de un pensamiento…A esto añadiría Palazzo que cree que las imágenes son consideradas como “lugares” de ritual y no objetos funcionales para servir de “Biblia de los iletrados”. Este mismo pensamiento ya lo expresamos, del mismo autor, cuando estudiamos los capiteles del Exultet en este mismo blog. Podríamos ver en la labra de las escenas de la pila representando una liturgia anterior, no sólo una remembranza de la liturgia que ha cambiado, sino que haría al espectador identificar el rito con el lugar y el sacramento. El adjetivo que utiliza es “performativo” un acto que trasciende al gesto y la palabra. Y todo ello siguiendo el pensamiento de Rábano Mauro.
Detalle de la cara 1 de la pila del Panteón de San Isidoro con la imagen portátil

Y en ese sentido, el autor entiende que el libro litúrgico (tan protagonista en esta pila) es considerado un espacio sagrado, un lugar sagrado porque es el lugar que transmite la Palabra sagrada, los textos sagrados de la liturgia. También, siguiendo a Pastoureau, hace un profundo análisis del origen del libro como objeto que aporta el árbol y su relación con Cristo por la madera de la Cruz y concluye diciendo que “el libro litúrgico es no solamente un objeto práctico, utilitario, una insignia de la función litúrgica del celebrante, sino también y sobre todo, un espacio sagrado cuyo significado simbólico contribuye a la validación sacramental del rito y al carácter sagrado de la liturgia”. El libro sagrado es Cristo, que se activa mediante la liturgia y el rito.
Pero hemos de entrar a buscar los libros que tratan de la liturgia que creemos se esculpe en esa pila. Habíamos mencionado que los estudiosos se refieren al Liber Ordinum por su contenido de la liturgia en general, pero en “La cura pastoral en la España Romanovisigoda” de Justo Fernández Alonso de 1955, señala también el “De ecclesiasticis officis” de S.Isidoro de Sevilla y el “De cognitione baptismi” de S.Ildefonso de Toledo como base de la formación de esa liturgia, con el previo, del siglo VI de S.Martín de Braga “De correctione rusticorum”.

Señala el estudioso que ya en el siglo VI se bautiza a recién nacidos, por lo que en muchos casos hemos de considerar las grandes pilas no paleocristianas  hechas para el rito de aspersión, pese a su tamaño, y no de inmersión. Otra cosa era cuando un grupo social numeroso de adultos y jóvenes (judíos, musulmanes, etc) se convertían en masa. Cuenta cómo en Mahón se forzó a una comunidad judía a convertirse y éstos para burlar el mandato de hacer bautizar a la fuerza a sus hijos, presentaban al rito a otros niños que ya estaban bautizados, dejando así a los suyos en el judaísmo, sobre todo como rechazo a la imposición.
Cuenta cómo en esa época duraba dos años la preparación al bautismo. Había extrañas excepciones: la catecúmena adúltera (no tan niña) que matara el feto, no podría recibir el bautismo hasta la hora de la muerte, y la que hubiera tomado por esposo a quien había abandonado sin razón a su mujer, debía esperar cinco años.
Detalle del bautismo en el que el catecúmeno lleva el Credo en la mano

El símbolo (en nuestra pila, el Credo escrito en una cartita que llevan todos) era de gran importancia. Compendio de la fe, la traditio symbol se realizaba en el Domingo de Ramos y el Jueves Santo se había hecho la reditio symbol, que consistía en la recitación del símbolo (el Credo) ante el obispo o presbítero. Se pretendía que lo memorizaran. Se ensayaba diariamente a las tres de la tarde. Los catecúmenos asistían a la misa hasta el Ofertorio para reconocer las oraciones. “Resultaba imprescindible la preparación ascética mediante la penitencia. Los niños, que no podían ejercitarse de este modo en la penitencia eran presentados al sacerdote para ser bautizados llevándolos “per stramenta coliciorum” a fin de que, si no de hecho, al menos simbólicamente también ellos se acercaran a la fuente de su regeneración con las mismas disposiciones espirituales que exigían a los adultos”. Se trataba de llevarles con ropa penitencial.
Como ya hemos apuntado en entradas anteriores, el domingo de Ramos, se celebraba el capitilavium, que como su nombre indica,  consistía en lavar las cabezas de los aspirantes para tenerla limpia para recibir la unción.
Detalle de la cara 2 de la pila con la imagen fija ya en la iglesia con la imposición de manos

También se realizaban exorcismos, increpaciones al diablo pronunciadas sobre los energúmenos (adultos presumiblemente pecadores) y sobre los catecúmenos “para hacer cesar la violenta posesión diabólica en los primeros y reducir a la impotencia la impía virtud del demonio y su malicia”. Seguía la insuflación, como complemento a los exorcismos: en ella tenía lugar la renuncia del catecumenado al diablo y sus pompas. Se terminaba con la efetatio, que como hemos dicho, consistía en la unción en orejas y labios con el óleo previamente bendecido por el obispo.
Toda la ceremonia de los exorcismos y la unción se celebraba con la asistencia de los fieles y tenía lugar el domingo de Ramos, después del matutinum, lecturas bíblicas que según San Ildefonso precedían a los exorcismos, tal como vienen en el liber comicus.
Según el testimonio de San Ildefonso, en el siglo VII durante el tiempo de Cuaresma se cerraba la fuente bautismal, poniendo sobre ella el sello del anillo episcopal, que se quitaba el día de Jueves Santo, cuando se desnudaban los altares.
Detalle de la cara 3 de la pila con la procesión con velas tras la imagen móvil del Cristo usado el Domingo de Ramos

Relata Fernández Alonso que era una ceremonia nocturna, culminada con la bendición de la luz nueva. (Por lo que hemos leído, se desarrollaba a lo largo de la noche, lo que avala el uso de abundantes velas y cirios como los que llevan en la cara tres de la pila). “Terminada esta bendición, se realizaban una serie de lecturas y oraciones, la tercera de las que era la conocida “Omnes sitientes, venite ad aquas… una vez iniciada, se levantaba el obispo y acompañado tan sólo de los presbíteros y diáconos, todos con velas encendidas en las manos, se dirigían procesionalmente al vecino baptisterio, en el cual se colocaban los díaconos alrededor de la fuente y los bautizados en un lugar especial, que el liber ordinum llama poéticamente agnile (entendemos que como un redil) por el orden en que habían de ir recibiendo el bautismo”
“Entonces se levantaba el obispo y recitaba dos largas oraciones indicando la protección y la gracia para los que pronto iban a entrar en el seno de la Iglesia y terminadas las cuales, se bautizaba. El ritual debía ser muy conocido y se encontraría sin duda alguna entre las fórmulas de aquel Manual que según en concilio IV de Toledo, se entregaba a todos los sacerdotes al encargarlos de una parroquia de modo que el compilar del citado liber ordinum pudo dispensarse de ser más explícito a este respecto.
Vista general de la cara 3 de la pila en el Panteón de San Isidoro de León con la procesión del Domingo de Resurrección

Lo primero sería la bendición de la fuente y del agua, que cada vez que se administraba el bautismo había de recogerse, no de las cisternas, sino de los ríos. Trazando una señal de la cruz sobre el agua tocándola, un exorcismo sobre ella con infusión de un poco de óleo y una bendición final.
Seguían los interrogatorios previos a la inmersión sobre la renuncia al diablo y a sus cosas, y sobre la fe en los misterios del cristianismo, que seguramente se hacían con todos en común. Lo esencial del interrogatorio era la renuncia al demonio y a sus obras y la profesión de fe explícita en el misterio de la Santa Trinidad. La fórmula del bautismo era esencialmente citando a la Trinidad, ya que si no se hacía, no valía el sacramento. “
Esto ha dado lugar a grandes debates. De hecho, la Iglesia considera que si alguien que ha sido bautizado solo en nombre de Jesucristo, desea luego recibir el bautismo católico trinitario, no le es preciso, y sólo con la imposición de manos es aceptado en la asamblea católica. Hay un grupo protestante, que se llama unicitario o “solo Jesús” que bautiza solo en nombre de Jesucristo, basados en los Hechos de los Apóstoles y consideran una manipulación la referencia a Mateo 28.19 que es donde aparecen las tres personas de la Trinidad. Pudiera tener que ver con esto, quizás, el hecho de hacer figurar tres catecúmenos procesionando en la pila, que han sido confundidos desde los Magos hasta los pastores. Es curioso que en la pila de West Haddon en la que se esculpe el bautismo de Cristo por San Juan que también lleva un gran libro en la mano, no se haga mención ni a la paloma ni a la Dextera, es decir, no se invoca –en la talla- ni al Padre ni al Espíritu Santo, como vemos en las fotos de Mª.José Friedlander al final de esta entrada.
Bien, terminemos con este estudio:

Ceremonias postbautismales.

“Terminada la inmersión de todos los bautizados, se organizaba de nuevo la procesión hacia la iglesia catedral, en la que se hallaban reunidos los fieles, entonando un cántico de acción de gracias; después de la procesión, se procedia a la crismatio, a la cual seguía la imposición de manos. El obispo, tocando la cabeza del neófito con la mano, pronunciaba una bendición y mediante este rito descendía el Espíritu Santo sobre el nuevo miembro de la Iglesia. Era el sacramento de la Confirmación.”
Cara 2 de la pila. El hecho de que el catecúmeno aparezca dentro de la pila,
siendo la ceremonia de imposición de manos, puede  querer marcar que es la
consecución de la ceremonia bautismal de la cara opuesta.

Y sigue el estudioso: “Todos los autores están de acuerdo en que a este último y no al bautismo pertenece la imposición de manos, pero se ha discutido mucho, aun recientemente, si con la crismatio sucede lo mismo: para unos se trata de un simple rito postbautismal, mientras que otros defienden que es parte integrante del sacramento de la Confirmación. Creemos que en las fuentes españolas se distinguen perfectamente aunque no siempre, dos momentos en que se administra el crisma después de la inmersión en los bautismos, y ambos seguidos: la primera vez se hacía sobre la cabeza, la segunda sobre la frente y esta última sería la que integraba, con la imposición de manos, el sacramento de la Confirmación; el presbítero no podía conferirla nunca mientras que la primera sí, siempre que empleara para ello el crismo consagrado por el obispo”.
Terminamos: “Después de esta ceremonia sencillísima de la Confirmación, tenía lugar la traditio orationis dominicae, que era una instrucción sobre el contenido del Padre Nuestro y el fervor y perseverancia de toda oración…A esta instrucción seguía enseguida la Comunión eucarística, precedida también ésta por otra instrucción sobre el “mysterium fidei”. Ya antes de la Comunión se les había revestido de vestiduras blancas que tenían que conservar en los días inmediatamente siguientes, durante los cuales había de continuar asistiendo a la iglesia para algunos ejercicios de piedad.
La ceremonia de Albas Tollendas final de todas las de la iniciación cristiana se celebraba en un principio a los ocho días de la Pascua, en la dominica “in albis”, pero luego se redujo a tres días.”
La liturgia impregnaba la vida del cristiano de tal modo, que había bendiciones hasta para los primeros pelos que salieran en la cabeza de un infante, o la oración sobre los párvulos que iniciaban la escuela y una ceremonia específica para la primera barba de los varones: terminada la misa, el incipiente barbado se acercaba al cancel antes de que el diácono despidiera a los fieles, y el sacerdote, tomando un poco de cera de una vela bendita, la ponía en los dos extremos del incipiente bigote y en la punta de la barba, acompañando de las palabras:” In nomine Patris, et Filii et Spiritu Sancti regnantis”, se entonaba a continuación una antífona, seguía el versículo de un salmo y varias oraciones pidiendo para el joven la bendición de Dios para que su vida sea santa y merezca llegar a la virilidad perfecta>; después introducía la barba con la cera en un anillo de oro y la cortaba sobre un lienzo limpio, mientras lo bendecía. El diácono finalizaba la ceremonia: missa acta est.

Otro texto que hemos mostrado aquí es LA LITURGIA BAUTISMAL EN LA ESPAÑA ROMANO-VISIGODA.  De José Pijuan-1981  donde se estudia el trabajo de Ferotin sobre el Antifonario de León, que ha de tener mucho que ver con esta pila. (Existe en Amazon a la venta por unos 7 euros un libro de Akeley que parece interesante  “Christian Iniciation in Spain”).
 Citaremos tan sólo aquellos detalles que complementen lo ya dicho:
Bautismo.
La ceremonia comenzaba la vigilia pascual, que se iniciaba el sábado santo al atardecer. Reunida la comunidad cristiana en la catedral, después de la bendición del cirio y empezada la tercera lección, se organizaba la procesión al baptisterio presidida por el obispo con sólo los presbíteros y diáconos, junto con los bautizandos y sus padres o padrinos para proceder al bautismo.
Según los libros, durante la ceremonia del bautismo solemne había dos asambleas simultáneas: una en el baptisterio presidida por el obispo y otra en la catedral, presidida por algún presbítero o cuando menos por un lector, que proseguía las lecturas. Esto explicaría el gran número de lecturas de esta función (once o doce) que servían para entretener a la asamblea de los fieles durante la ceremonia que tenía lugar en el baptisterio. Las puertas del baptisterio, cerradas al principio de la Cuaresma, se habían abierto el jueves anterior. Una vez dentro del baptisterio y reunidos los presentes alrededor de la piscina bautismal, lo primero era la bendición del agua, rito en tres partes: exorcismo, infusión del aceite en forma de cruz y bendición (hay quien habla de que se tocaba el agua con la madera de la cruz).
Bendecido el agua, sigue el rito de renuncia al diablo y la profesión de fe. La renuncia es por medio de preguntas y respuestas. La profesión de fe consistía en recitar el Credo, a veces con preguntas y respuestas también. Seguía la inmersión, una o triple.
Como es natural, el bautizando se introducía en la piscina desnudo. Sin embargo, no es cierto que en todas partes lo hicieran completamente desnudos pues se habla de túnicas. En el español Liber ordinum, se dice en  el bautismo de los niños que “el ministro presenta al sacerdote el niño desnudo”.
La inmersión era solo hasta la cintura y tomando agua de la piscina, el ministro la echaba sobre la cabeza del bautizando. Por tanto, había inmersión e infusión. La fórmula: “Yo te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo para que tengas la vida eterna”.
Al salir de la piscina se entonaba el cántico de Moisés (Ex.15,1). Después del paso del Mar Rojo y después del bautismo se dice: Cantemos al Señor pues ha sido ensalzado gloriosamente.
capitel de Moisés en el Mar Rojo.
Panteón de San Isidoro de León

Isidoro e Ildefonso tienen como figura del Bautismo al Paso del Mar Rojo, que libra del enemigo a los que pasan por sus aguas, cuyo triunfo se expresa en el bautismo solemne por el cántico de Moisés: Cantemus Domino, capitanía de Cristo como un nuevo Moisés. Para Isidoro también es figura del bautismo el Jordán, cuyo paso introduce a los bautizados en la Tierra Prometida, el reino de Dios.
Si se hacía por inmersión debería hacerse previamente el  lavatorio de pies pero no se indica. La inmersión triple era la normal, pero con la ocupación.de los visigodos y la herejía arriana, algunos optaron por la única, para distinguirse de los arrianos por la distintas personas de la Trinidad.
Según el Antifonario de León, la bendición del crisma no tenía lugar el Jueves Santo, sino que se anticipaba al Domingo de Ramos junto con la bendición del aceite para la unción de los catecúmenos, de ahí la solemnidad que a esta bendición da el Antifonario.  Esta costumbre explicaría en parte la persistencia de los presbíteros en bendecir por ellos mismos el crisma, pues por lo menos a las iglesias alejadas de la sede episcopal les resultaría difícil proveerse del mismo, solo en el espacio de dos días. De hecho, el obispo puede consagrar el crisma en todo tiempo si era necesario.
Imposición de manos.
En el N.T. en Hechos, Pedro y Juan bajan a Samaria imponen las manos sobre los bautizados y estos reciben el Espíritu Santo. Los judíos convertidos al cristianismo comunicaban el Esp.Santo por la imposición de manos. Ahora con el rito nuevo, a los fieles se les da el don del Esp.Santo por la triple crismación posbautismal . El Canon 7 del concilio de Sevilla de 619 entre los ritos reservados al obispo enumera la comunicación del Esp.Santo por la imposición de las manos. Ildefonso: “oportunamente después del bautismo se da el Es.Santo con la imposición de la mano (el liber ordinum en su parte ritual emplea el singular).
La Comunión.
Ildefonso lo menciona como rito final de la iniciación cristiana. “En el bautismo solemne terminadas las ceremonias en el baptisterio, se organizaba la procesión a la catedral, donde proseguía la misa en la que comulgaban los neófitos junto con los demás asistentes.
El liber ordinum advierte que después de la imposición de manos el sacerdote impone el velo o vestido blanco a los recién bautizados,.que lo llevaran hasta el tercer dia.  El ritual lo cita como vestem nuptialem. Se comulgaba bajo las dos especies. El Concilio de Braga III (675) reprueba el abuso de usar leche o uvas en lugar de vino y distribuirlas a los presentes y de mojar la eucaristía (el pan) con vino para la comunión. Se daban uvas para comulgar. Cipriano dice que hasta los recién nacidos recibían la eucaristía y los niños que no podían con pan, lo hacían con vino. Y comulgaban no solo en el bautismo sino los domingos cuando los llevaba su madre a misa en los brazos.
San Cirilo de Alejandria describe como se recibía el pan eucaristico en la mano derecha extendida y descansando sobre la izquierda y según Cesáreo de Arles, las mujeres lo recibían en la mano cubierta con un velo.
Otra buena fuente (nunca mejor dicho) es el contenido de la web
que trabaja sobre un estudio del P.Cleofé Sánchez Montealegre “Liturgia bautismal y San Ildefonso”, por lo que sigue el De cognititone Baptismi. Sacamos algunas notas, aunque se puede consultar la web. Así, respecto a la apertura de la fuente, dice San Ildefonso …”se viene a la fuente como al Mar Rojo, para que los que habían sido esclavos en Egipto del príncipe Faraón fabricando ladrillos con barro y ligeras pajas, esto es, los que se adherían al mundo bajo las órdenes del diablo en las acciones terrenas…puedan llegar cuanto antes a su propia liberación bajo la capitanía de Cristo, como un nuevo Moisés.”
Recita luego el exorcismo sobre el agua, que omitimos aquí, y una invocación sobre el poder del agua (antídoto de la manzana) y vuelve a citar a Moisés haciendo surgir el agua de la roca con su vara para abolir el poder del maldito.
Viene luego las renuncias y la profesión de fé mediante el interrogatorio.
Culmina en el Bautismo y su fórmula trinitaria.
Lo sigue la crismación, una vez secado, “obrando el Espíritu de modo invisible la unción del alma por medio de la unción visible del cuerpo”.
Sigue la imposición de manos. Se pide sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, piedad, temor de Dios…pasando por los dones del Espíritu Santo.
Ahora se imponen las túnicas blancas a los recién ingresados “que últimamente ha sido reemplazada por el velo en la cabeza”.
Hace una glosa del Padre Nuestro que se recita y luego se procede a la Comunión.
Otro de los textos que hemos manejado es “El rito hispano-visigótico o mozárabe: del ordo tradicional al canon romano” de Rafael Sanchez Domingo, quien cita el concilio de Coyanza de 1050 como punto de origen del cambio de rito, que se materializa en el de Burgos de 1080. Pensamos que ese tiempo de cambio puede haber inspirado la materialización en la pila del “viejo” rito bautismal mozárabe-visigótico. El Liber Comicus y el Liber Misticus habían reflejado esa liturgia. En otra entrada de este blog, creo que referida a la pervivencia de los fueros viejos, se comentó la tenaz resistencia de los clérigos castellanos a la nueva forma, quizás porque se ligaba la liturgia a las leyes civiles. Dice Sánchez: “Debido a la oposición del clero y del pueblo a esta innovación, se celebraron algunos actos simbólicos, como un torneo en el que dos caballeros defendían al rito hispano uno y el otro al romano. El apego de parte de las mujeres de la familia real leonesa a este rito hizo que la real basílica de san Isidoro de León conservara el privilegio de seguir celebrando algunas ceremonias a la antigua usanza”.
Ya contamos la anécdota de la quema de códices en un juicio de Dios u ordalía, con el rey empujando con el pie al viejo hacia las llamas naciendo el dicho “Allá van leyes do quieren reyes”. No es descartable que la propia infanta Urraca, paladina de ese viejo rito hubiera encargado la pila como testimonio del privilegio otorgado.
El estudioso analiza el Liber Ordinum, que contenía “el ritual del bautismo, unción de enfermos, sepultura y matrimonio…”.
Pila inglesa de West Haddon con el bautismo de Cristo sin paloma ni Dextera, Cristo en una tina y San Juan con un libro

Hay otro largo estudio titulado “Baptisterios paleocristianos de Hispania” de D.Domingo Iturgaiz, O.P. que aunque se centra en los primeros siglos, aclara algunos simbolismos: los tres escalones de descenso en la piscina bautismal aluden a las renuncias del bautizando y los tres de subida a las confesiones de fe, que se manifiestan en el rito, siguiendo lo escrito por San Isidoro.
Su sucesor, San Ildefonso también escribió abundantes textos, pasando luego a otras obras, como el Anonimo Emeritense. en la ciudad de Mérida, en donde había ya edificio para baptisterio, adjunto a la basílica y decorado con pinturas. “Igualmente alude a una procesión que desde la iglesia de Santa María se dirigía al baptisterio de San Juan…”
El estudio hace un recorrido por la arquitectura basilical hispana, deteniéndose en San Juan de Baños, en Palencia.
En el apartado dedicado al espacio bautismal también nos remite al Liber Ordinum, y cómo era el baptisterio lugar dedicado a san Juan. Explica cómo el Sábado Santo era llamado Sábado sitientes. “Tal denominación se desprende de la misma ceremonia. En el ordo babtizandi in vigilia Paschae la rúbrica manda que después de la lectura de la lección tercera “omnes sitientes, venite ad aquas” se proceda a la procesión hacia el baptisterio.
El autor comenta que “parece que este sacramento se administrara como caminando: Ante la puerta de la iglesia, en el interior, yendo hacia el baptisterio, ante la puerta del baptisterio, en el interior del baptisterio” sin que ello implique compartimentos distintos, aunque si hubiera espacio suficiente, sí sería posible. Y cita una descripción sobre el baptisterio croata de Salona, en cuya piscina cruciforme se les sometía a la triple inmersión. “Una vez recibido el sacramento, se les confería la unción delante de la cátedra desde la cual el obispo presidía la ceremonia. Terminado el rito, el bautizado y confirmado pasaba a través del pórtico externo a la basílica para recibir la Eucaristía.”
Detalle de una esquina de la pila de West Haddon con las cabezas monstruosas
de sentido apotropaico.A la izda. parte del Domingo de Ramos

Y sigue : “Este ordo babtizandi supone una procesión hacia el baptisterio, que debía iniciarse lógicamente en el interior de la iglesia al concluirse el rito de la bendición del cirio pascual…Terminada la procesión el obispo pronuncia la oración y comienza la administración del bautismo ordenadamente.”
Es un trabajo más bien dirigido a los arqueólogos, con mucha información.
los expertos Utrero Agudo y Murillo Fragero analizan profundamente todos los aspectos constructivos de San Isidoro de león, plagado de gráficos y diagramas. Un trabajo arqueológico muy valioso, en el que incluso se evalúan los tímpanos de las portadas y su posible evolución, aunque la pila queda al margen del trabajo, como es de esperar.
Por otro lado, ya citamos la web de la Junta de Castilla y León con el texto en PDF del Antifonario de León. Como tiene muchas explicaciones en latin, lo dejaremos a estudio de interesados en esta web
Concretamente en la pag.126 se describe la ceremonia del ORDO SABBATO IN VIGILIA PASCHAE en la que se mencionan muchos movimientos con las luces y las velas, bendición de cirios,etc. Entre las preces se cita el peregrinaje en el desierto tras el paso del mar y a los tres hebreos en el horno de la historia de Daniel. Y puestos los niños a la derecha y las niñas a la izquierda, se recita una antífona (pag.130) que se inicia con el consabido Vicit leo…y se termina igual, con frecuentes referencias a Moisés y Egipto.
Termina el Liber con una cita al A.T. con Aarón, Moisés, Abraham, etc. pero no encontramos la mención que sería la clave de la inscripción. Consideramos que queda pendiente localizar el origen del texto inscrito en la pila con alusiones a Egipto, María, José, Zacarías, etc. que sin tener relación directa con las figuras esculpidas, (a nuestro parecer) ha de tener sentido con la ceremonia del Bautismo. Seguiremos buscando.