viernes, 28 de abril de 2017

El bestiario de Alne (Yorkshire) Aguila

Hemos visto, comenzando por la izquierda, los dos primeros medallones de la arquivolta exterior. El primero la zorra, que alude al diablo y el segundo la pantera, que alude a Cristo















Un ejemplo de posibles panteras lo mostramos en los capiteles de la portada de Santa María Salomé en Santiago de Compostela. Pueden ser crías de leones, pero no se les aprecia melena ninguna. Además, parece haberse tallado los rabos al revés, ya que al menos a la izquierda vemos que vienen de atrás hacia adelante.
El tallista medieval distinguía seguramente una bestia de otra a través de los colores con que se decoraban, que no se han conservado. El hecho de tener menor tamaño que un león, puede ayudar a plantearse que se ha querido esculpir panteras, símbolos de Cristo, que atraen a los fieles, que para eso están a ambos lados de la puerta.
Para no dejarnos algo que me parece interesante, pese a que se trata de gótico flamboyante, E.P.Evans en su completísimo estudio de 1896 “Animal Symbolism in Ecclesiastical Architecture”, al relacionar abundantes casos de aparición del zorro esculpido como ejemplo de diabólico engañador (la cita de Herodes la considera respecto al engaño a que quiso someter a los Reyes Magos, al pedir que le indicaran el lugar del nacimiento de Cristo para ir a adorarlo) menciona la capilla de Saint Fiacre, en Morbihan, en la Bretaña francesa.


En estas direcciones (aparte de la agrandable foto de la wiki) podemos hacer un recorrido por su belleza y colorido, y sí que aparece un zorro como resultado del vómito de un borracho (lo que en castellano juvenil llaman ”echando la pota”, que en francés es un zorro) pero no localizamos el episodio que menciona del zorro tumbado atrayendo las aves a ver su cadáver. Aún hoy en francés se utiliza la expresión “Piquer un renard” para expresar el resultado del exceso de bebida sobre el estómago. Por eso todos entienden la figura esculpida.
todo ello enmarcado en el éxito medieval que tuvo el conocido Roman de Renard.

Bien. Ahora nos ocuparemos de nuevo de la portada de Alne.
 La siguiente figura es el AGUILA. Druce vió las letra A….LA. El ave aparece posado con la cabeza vuelta, como en algunas de las figuras que encontramos en una magnífica web, con un catálogo y descripciones muy completos.
Bestiary.ca
Medallón mostrando al Aguila en el bestiario de la portada románica de Alne (Yorkshire)
Al ser la reina de las aves, representa a Cristo, que vive en las alturas, y ve muy lejos. Su capacidad única entre las aves, es la de volar mirando directamente al sol (el Padre) y llevar a sus polluelos ante el sol cuando más brilla y les obliga a contemplarlo para distinguir quién es de su linaje. Y cuando envejece y se vuelve torpe y le falla la vista, se remonta hacia el cielo, se incendia al calor del sol y quema sus alas, se arroja contra una roca y destroza su pico. Luego se baña tres veces en agua fría y se remonta hacia el sol, rejuveneciendo de nuevo, pues vive cien años. Tiene, pues,paralelismo con el comportamiento que se espera de un buen cristiano, y que tiene un antecedente: el salmo 103,5.del rey David: “Tu juventud se renovará como la del águila”.
British Library, Royal MS 12 C. xix, Folio 38r
En la ilustración del ms. 318 de Berna (f. l0v) se ve al águila con las alas desplegadas en el momento de posarse en el agua o de levantar el vuelo. En los bestiarios a veces se representa una sola águila, sin contexto, pero lo habitual es que haya tres, en el mismo marco o en tres marcos distintos; en este caso una se zambulle, otra está cerca del sol, y la tercera puede estar posada en tierra o, con mayor frecuencia, en el agua atrapando un pez. El orden de las escenas, acorde con el texto, es éste: búsqueda de manantial, subida hacia el sol, zambullida. (De la versión del Fisiólogo de los tres investigadores antes citados: Docampo,Martínez y Villar).
El águila sujeta a sus polluelos por las garras y al que se sujeta con firmeza, lo quiere y lo conserva, mas al que se sostiene débilmente, lo abandona y no se ocupa de él, y no lo hace por crueldad sino por rectitud de juicio: sólo quienes se sujetan fielmente a la fe cristiana son protegidos por Cristo.
Bibliothèque Nationale de France, fr. 1444b, Folio 243v
En esta otra imagen, la figura es muy similar a la esculpida en Alne.
Aristóteles en su Historia de los Animales (cx.32) se refiere a que el pico superior de las águilas crece con la edad, hasta el punto que les impide comer y hace que se mueran de hambre. En la versión griega del Phisiologus del siglo XII el autor añade que para remediar este mal y para evitar este peligro, el águila rompe la parte superior del pico contra una piedra, una declaración que es presentada por homilistas y exegesistas para demostrar que la roca de la salvación es la única cura para el crecimiento de una mentalidad carnal y el único medio de la prevención de hambre espiritual. (Malaxecheverría).
Su figura alude a la importancia del bautismo: sólo los bautizados entrarán en el reino de los Cielos. Su presencia en alguna pila bautismal, especialmente con un pez en el pico, símbolo de los elegidos por Cristo, puede ayudar a identificarlo.
No obstante, como suele suceder con los animales del bestiario, el águila puede en algunos casos ser alternativamente imagen del diablo, en lugar de Cristo. Esto lo estudia una gran especialista del bestiario, la Dra.Eukene Martínez de Lagos, de la UPV en un artículo titulado "Un tema iconográfico procedente del arte oriental antiguo en la escultura medieval alavesa: el águila con presa" publicado en la revista de estudios alaveses Sancho el Sabio.
En este trabajo cita a Louis Réau en nota al pie (pag.324) cuando afirma que el león, la serpiente y el águila pueden simbolizar tanto a Cristo como a Satán. También cita a Charbonneau-Lassay "De même l'aigle, image aussi du Christ sous bien des aspects, fut pris pour figurer Satan, le faux Christ, parce que s'íl est l'oisau noble et magnifique, il est aussi le rapace destructeur".

Aguila cazando una liebre (Yermo).Cantabria. El desarrollado cuello del ave ha dado lugar a algunas sorprendentes interpretaciones espontáneas de visitantes, quizás influídas por otros cercanos canecillos obscenos.
Por simplificar, propondremos que en Alne, puesto que el águila no aparece como ave cazadora, adquiere, como luego veremos con el caradrio, un sentido positivo.
Cuenta Eliano en su libro sobre los animales (libro VII), del siglo II, que el famoso dramaturgo Esquilo, autor de conocidas tragedias, murió en un desgraciado accidente por culpa de su calvicie. Acostumbran las águilas a capturar tortugas terrestres para arrojarlas desde la altura para romper su concha y devorar al animal. Un águila confundió la calva del genio, sentado sobre un tronco, con una roca, arrojando la tortuga sobre su cabeza, muriendo Esquilo de manera tan poco digna.

lunes, 24 de abril de 2017

El bestiario de Alne (Yorkshire) . Zorra, pantera.

Hace ya más de un año que disponemos de una colección de bellas fotos que muy pocos hispanos conocen por la lejanía de la iglesia estudiada, situada en el pueblecito de Alne en Yorkshire a más de 200 millas de Londres y porque no es un monumento muy conocido incluso en el Reino Unido, y sin embargo luce en su portada, bastante deteriorada, una muestra del bestiario sumamente original. Al parecer, la región es un tanto deprimida y deshabitada, de manera que hasta lograr encontrar dónde comer supone una dificultad. De eso sabemos algo en España cuando nos adentramos en los páramos castellanos.

Esas fotos fueron tomadas por una entusiasta estudiosa del románico, habitual en los cursos de la Fundación que promueve este blog, María José Friedlander, que esperamos se anime a comunicar en este sitio sus hallazgos, en sus constantes viajes desde Londres –su hogar- a la península. Como además tiene el buen gusto de publicar, empleando en ello los ahorros, sus estudios y sus viajes para el público de habla inglesa, hace un buen servicio para la promoción del románico entre los british, que seguro se animarán a visitar aquello que nuestra amiga les da a conocer.

Por tanto, además de agradecerle infinitamente el esfuerzo que hizo –con el apoyo de su esposo, el incansable Bob- en un viaje a casi 400 kms. desde su casa para fotografiar esa portada, que sirvió de apoyo para documentar un artículo que espera ver la luz algún día, hemos de añadir la divulgación de nuestro románico entre los ingleses. Por si no bastara, María José es una gran especialista en orquídeas y recorre el mundo dando conferencias sobre tan aparentemente delicadas flores.  A ella dedicamos este trabajo.
Portada románica de la iglesia de Alne, en Yorkshire, Inglaterra.
Maria José se dispuso a realizar el viaje cuando le envié un artículo escrito en 1912 por el arqueólogo inglés Sir George G.Druce titulado “The caladrius and its Legend, sculptured upon the Twelfth-Century Doorway of Alne Church, Yorkshire” ya que era sobre este mitológico pájaro, el caladrio, la investigación que estábamos haciendo. Tiempo después pude ver que el texto era citado por prestigiosos estudiosos actuales, como el Dr. Herbert Kessler, casualmente también asiduo profesor en los Coloquios de otoño de la Fundación en Aguilar. En consecuencia, vamos a realizar la visita a esa portada basados en el artículo de Druce y las magníficas fotos de María José y Bob para conocer las leyendas esculpidas, hoy casi olvidadas.
Algunas descripciones las tomaremos del estudio editado en 1887 por J. Romilly Allen “The medieval Bestiaries: Early Christian Symbolism in Great Britain and Ireland before the Thirteenth Century” que se detiene precisamente en esta portada sur de la iglesia de Alne. También el magnífico estudio de tres historiadores: Pilar Docampo, Javier Martínez y Jose A.Villar “La versión C del Fisiólogo latino.El Codex Bongarsianus 318 de Berna” con claras ilustraciones, nos van a ayudar.

 Tal como veremos en las fotos, algunos animales o dovelas de la portada fueron sustituidos: lo notamos tanto en el color de la piedra como en los motivos. Por ejemplo, un Agnus Dei que probablemente no estuvo en la original, “cristianizando” la portada como se solía hacer ante elementos supuestamente paganos. 
Agnus Dei  en la portada de Alne. Sobre esta figura, la arquivolta que estudiamos, encabezada por las figuras de la zorra y la pantera.
Ayuda mucho en la identificación el hecho de que los diferentes animales venían enmarcados en una leyenda, a veces casi perdida, pero todos ellos figuran en actos que les asignaban los libros de bestiarios medievales, con las descripciones de sus características. Del conjunto, sólo doce motivos son originales, y el resto hasta diecinueve son los manipulados o perdidos.
Sin entrar en más profundidades, hemos de tener en cuenta que el Fisiólogo es un libro escrito hacia el siglo II probablemente en Alejandría de autor anónimo que tuvo gran éxito por su capacidad de destacar las cualidades y defectos de los animales, aunque fue a partir del siglo XI cuando esas características fueron adaptadas a las virtudes y defectos de los fieles cristianos, cuando se expandió por numerosas copias del Bestiario, alcanzando su mayor difusión a partir del siglo XIII llegando hasta el Renacimiento. Se basaba en la idea de que nada  de lo que dicen las Escrituras carece de semejanza en la naturaleza, y era un soporte inmejorable para los predicadores encontrar apoyo a sus enseñanzas en los animales fácilmente identificables por los fieles. Se extendió su uso hasta los libros iluminados de la Baja Edad Media, llegando incluso a utilizarse el Bestiario como referencia de amores no correspondidos y otras virtudes, como bien conocemos por las iluminaciones del unicornio, por ejemplo.
Sobre el Agnus Dei, la escena en la que aparece la zorra patas arriba, engañando a las aves a las que va a devorar. Sobre ello se puede leer VULPIS. No tienen relación ninguna ambas imágenes.
La primera talla permite leer VULPIS, y muestra a un zorro ( si es macho o hembra lo elige el lector, aunque habitualmente se cita en femenino, como es la astucia) tumbado como muerto y sin respirar, con los patas en alto, inspeccionado por dos pájaros que acercan sus cabezas a las fauces del animal, que fingiendo su muerte logrará el bocado fácilmente, habilidad que, como en los demás casos, se atribuía al zorro en el Fisiólogo en que se basaban los bestiarios medievales. El zorro representa al Diablo (ya en los Bestiarios) quien para los que viven en la carne parece estar muerto, pero cuando han entrado en el mal y son atrapados en su boca, los toma  con un salto y los devora. Se cita el Evangelio de Lucas en el que Cristo alude a Herodes: “Y dile a esa zorra”. También Sansón amarró por el rabo a cien raposas y les prendió fuego para destruir los sembrados de los filisteos. Y en el Cantar de los Cantares se dice: cogednos las raposas que acaban con el viñedo.
Detalle de la astucia de la zorra fingiéndose muerta ante los pájaros


El segundo medallón muestra la leyenda PANTHERA, que aparece como enfrentada a un pequeño dragón alado. Para los poetas y escritores medievales, el atractivo de la pantera residía en la belleza de su piel, de variados matices, similar al manto de San José, según Philip de Thaun, que impresionaba por su brillo: Es noble y está adornada como una reina, según dice la Sagrada Escritura: La reina estará a tu derecha, envuelta en un vestido de oro y muchos colores” (Malaxecheverria). En ocasiones, el pequeño dragón aparece alejándose volando de la pantera, mientras acuden al rugido de ésta todos los demás animales, que a veces se dividen en dos grupos: los más cercanos que responden a su rugido son los judíos y los que vienen de más lejos, los gentiles.

 La pantera, una vez satisfecho el apetito, se encierra en su cueva y duerme durante tres días. Al despertar desprendiendo un suave olor y un agradable aliento, hace que todos los animales, excepto el Dragón, le sigan fielmente. No es  difícil encontrarle similitud con Cristo resucitado. 
Detalle del medallón de la Pantera en la arquivolta de Alne.
Quizás convenga comentar aquí que en algunos casos el animal esculpido en el románico interpretado como “león” pueda realmente representar a la pantera, especialmente si remite a un significado positivo, como vemos por el texto del bestiario. Recordamos ahora mismo la portada de Santa María de la Serós, que pudiera mostrar un león y una pantera (la de nuestra derecha). Si esto fuera así, ya que vemos muy diferente el formato de uno y otro animal, se justificaría la misteriosa flor bajo “nuestra” pantera por la constante referencia al dulce y atractivo olor que desprende el bicho. Las pequeñas orejas, el collar, el cuerpo más delgado y hasta la posición del rabo, diferente a la clásica del león, nos permite aventurar esa posibilidad.
Tímpano de la portada de Santa María de la Serós en Huesca, tomada de la web románico aragonés de Dr.García Omedes
La pantera es amiga de todos los animales excepto de la serpiente (el dragón) el único animal que no se deja seducir por su agradable olor, que se muestra como muerto cuando la pantera lanza su grito y todos los animales le siguen. Obviamente, Cristo es la pantera y el diablo es el dragón. Los matices de su bella piel son las cualidades divinas: sabiduría, bondad, sutileza,etc. Su grito es la palabra de Dios que hace que los pueblos de la tierra le sigan, excepto el diablo, que lo odia. Es un animal tranquilo y muy tierno. En los bestiarios latinos se cita la Biblia: (Oseas, v.14). Me hice como un león para la casa de Judá y como una pantera para la casa de Efraín. “Factus sum sicut leo domni Juda, et sicut pantera domni Ephraim.”
Por su parte, San Isidoro en sus Etimologías, en el libro referido a los animales, según estudia la doctora Maria Gabriela García Teruel en su tesis doctoral en la Universidad de Oviedo titulada "Sobre los libros y la significación de los animales" señala que en el parto de la pantera "las crías arañan la matriz desde el interior provocando su salida y que la madre quede imposibilitada para poder concebir en bastante tiempo, dados los daños internos que sufre".
Imágenes medievales de la pantera, abajo seguida de todos los animales excepto la serpiente
En un precioso trabajo publicado en 1896 por E.P.Evans “Animal symbolism in Ecchesiastical Architecture”, además de lo ya expuesto, se añade que en un poema de Hugo von Langenstein," El Martirio de Santa Martina" de 1293 se hace la alegoría de Cristo como pantera, “pantera divina” y se ensalzan las virtudes que mencionamos antes. Un trovador anónimo del siglo XIII compara el poder del amor al de la pantera: aroma irresistible, aspecto bellísimo, color iridiscente, hacen que prefieran morir antes que perder su huella. Puede ser mera casualidad que en un alegato contra la divinidad de Cristo atribuido a Celso se diga que realmente era hijo de un soldado romano de nombre Panthera.
El texto de Romilly Allen incorpora dibujos del bestiario Picardy de la Librería del Arsenal en París, que mostramos y vamos a estudiar.
Arquivoltas de la portada románica del siglo XII de la iglesia de Alne (Yorkshire) Inglaterra

viernes, 14 de abril de 2017

Resuelto el enigma de la Serós

Hace unos días, concretamente el pasado 25 de Marzo, publicamos una propuesta de identificación de los personajes laterales del conocido capitel de la Anunciación, ubicado en la cámara secreta de la iglesia jacetana de Santa María de la Serós, que fué desde su fundación un cenobio femenino.
Habíamos publicado el tema porque en pocos días íbamos a revisitar esa iglesia y quería despertar la polémica entre mis amigos ex-combatientes, discutidores del románico sin tope de hora ni ocasión, de manera que se nos suele enfriar la comida por su causa.
Cara frontal del capitel de la Anunciación de Santa María de la Serós. La Virgen lleva velo, asoma pelo trenzado, lleva un manto anudado sobre el pecho, y viste un cobertor sobre el vestido. Su mano derecha muestra el fiat y la izquierda la apoya abierta sobre la pierna. Inclinada hacia atrás siguiendo el formato del capitel, parece sorprendida.El arcángel, como en el lateral, aparece descalzo y pudiera llevar un libro. Se peina distinto que en la otra escena.

Las fotos que hemos logrado en esta ocasión, nos permiten aportar la posible resolución de la duda con que terminábamos esa entrada: si la figura masculina era San José, como viene proponiéndose, al identificar el frontal del capitel como la Anunciación (la única cara en la que coincidimos todos y todas) o si se trata, como hacíamos desde este blog, de Zacarías, lo que convertiría a la dama encogida del lateral en Isabel, al ver de muy diferente aspecto a ésta respecto a la María del frontal.
Tardó poco mi sabio amigo, mejor conocedor de la iconología que de la iconografía -aunque domina ambas mejor que uno- en alborozarse con la foto que mostrábamos del lateral, en la que quiso ver una clara manifestación de una segunda fase de la Anunciación.
Lateral del Capitel de la Anunciación de Santa María de la Serós (Huesca) donde el arcángel Gabriel anuncia con el mismo gesto del frontal a una mujer distinta (Isabel) su próxima natalidad.

 Para entenderlo vamos a ver lo que dicen los manuales de Arte sobre las diversas fases de la manifestación gestual de los sentimientos, tema fundamental para identificar las figuras. Por ejemplo, el capitel de la Orestiada que hemos analizado dentro de nuestros escasos conocimientos, o el velo de Timantes, al que recurre nuestro amigo cuando discutimos sobre la imposibilidad de reflejar plásticamente los sentimientos.
Pues bien, los manuales señalan las fases de la reacción de la Virgen María al recibir la visita del arcángel Gabriel: conturbatio (o turbación) cogitatio (o reflexión), interrogatio (o interrogación) humillatio (sumisión),  meritatio (mérito) y aceptatio (aceptación), siguiendo la conversación entre ambas figuras celestiales.
Según el gesto de María se puede clasificar esa fase en la iconografía. Como en este caso la mano abierta y mostrada de frente, el fiat que se dice usualmente, puede aludir a la aceptatio, que es la más frecuente, nuestro amigo aplicó a la figura lateral la conturbatio, supongo, o bien la humillatio; no recuerdo. Sí que recuerdo que le reproché que ese afán le hacía olvidar mis reflexiones en torno a la diferencia neta entre ropa, peinado y postura de ambas damas: había encontrado, como proponen todos, una Anunciación en dos fases y no había más que discutir. Y San José como en las Epifanías: como "pasando por allí". Seguía por mi parte insistiendo en que ya sólo la postura y el gesto de la dama del lateral era opuesto a la dignidad de la figura central.
Ha sido gracias a la incansable Lola, la experta guía de Rosa y las facilidades de Belén Luque, directora del Museo Diocesano de Jaca, que hemos podido nuevamente acceder -ahora con luces- a la misteriosa cámara.
Y curiosamente ha sido ahora cuando nos ha hablado el capitel, justamente el personaje que NO HABLA porque está mudo. Y lo intenta, nos muestra la boca cuya lengua no puede articular palabra porque el ángel que anuncia el nacimiento de su hijo Juan, le acaba de dejar MUDO. Nunca como ahora una expresión se ha podido plasmar para contar que no puede hablar, pero así puedes saber de quién se trata. Curioso que "nos hablen las piedras" cuando representan a un mudo. Tal como veníamos proponiendo, el capitel está dedicado al arcángel Gabriel y relata sus palabras en la Anunciación, mencionando a Isabel, que ya está embarazada en ese momento.
El resto de comentarios ya los hemos incluido en la entrada del pasado 25 de Marzo.
Detalle del capitel de la Anunciación de Santa María de la Serós, en el que se puede apreciar la boca abierta y obstruida de Zacarías, que ha quedado mudo por dudar de la veracidad del anuncio de arcángel Gabriel.

Ahora podemos ver con claridad que lo que lleva el personaje es una palma, no hay nada que pueda relacionarlo con la vara florida por si se quisiera aludir a San José, sino la palma del martirio achacable a Zacarías, que además murió asesinado en la matanza de los Inocentes.
Hay otra toma que merece la pena destacar. En ella, además de ver ese gesto significativo de la mudez de Zacarías, vemos claramente el velo que cubre la cabeza de María. También podemos resaltar la diferencia de las bocas de Zacarías y los personajes de María y el arcángel Gabriel.

Si ahora miramos la figura de la dama que proponemos es Isabel, notaremos que vestido, pelo, y gesto es totalmente diferente. Es curioso que el dedo apuntador del arcángel se ha perdido en ambas figuras.
La dama no lleva velo, no lleva túnica, ni abrigo, y sus gestos son de protección, de sorpresa. Realmente esta visita no se produjo, ya que el propio evangelio de Lucas relata la aparición a Zacarías y no a Isabel, pero la cita en la Salutatio a Isabel la han llevado a figurar en esta representación, que probablemente tenía un gran significado en la comunidad femenina. 

jueves, 13 de abril de 2017

Los "penitentes" de Semana Santa

Una vez más hemos de recurrir a la antropología para conocer los entresijos de la vida en la Edad Media sin depender de los “archivos eclesiásticos”, los oficiales, que nos describen la mortificación y la penitencia de los fieles cristianos durante la Semana Santa, sin mostrar la trastienda de la Fiesta.
En un interesantísimo trabajo de los investigadores David Niremberg y Maríe-Pierre Gaviano publicados en Annales, Histoire, Sciences Sociales, titulado “Les juifs, la violence et le sacré” en 1995 (disponible en internet en Persee)
se relatan algunas costumbres pascuales que, aunque parece relacionarlas con pueblos europeos, al final, la mayor parte de las evidencias corresponden a España.
Trata el trabajo de mostrar no sólo la costumbre nefasta de aprovechar los días en que estamos (Jueves y Viernes Santo y la semana Santa) para “ajustar” cuentas con el pueblo judío –deicida para los cristianos viejos, arengados por sus dirigentes- sino el derecho que invocaban para llevar a cabo esas agresiones algunos grupos, como los jóvenes clérigos, hasta el punto de generarse disputas con el poder civil que intentaba pacificar las agresiones, aunque solo fuera porque los judíos constituían un grupo de fuerte poder económico. La manifestación de violencia e intolerancia contra los judíos en la Semana Santa merece que lo demos un vistazo para ver cómo se comportaban nuestros “abuelos” cristianos.
Antes de ello, aportamos una nota extraída de un notable texto : “El año mil y la paz de Dios.La iglesia y la sociedad feudal” de Dominique Barthélemy que también describe el ambiente antijudío en la Edad Media. Al estudiar la figura de la Tregua de Dios, cuenta (pag.225) cómo “a los judíos se les reprochaba ser el pueblo deicida,especialmente el Viernes Santo. En estos días, un viernes Santo, después de la Adoración de la Cruz, Roma fue presa de un temblor de tierra y de un gran huracán. Inmediatamente después un judío hizo saber al señor Papa que a la misma hora en la sinagoga los judíos se mofaban de la imagen del crucificado. El papa Benito investigó activamente el hecho, tuvo confirmación de él y condenó a muerte a los autores de esta fechoría. Tras ello, la furia del viento cesó (crónica de Ademaro.III.52.pag.171).” Y continúa el texto: “En esa época –sigue Ademaro- Hugo, el capellán del vizconde de Rochechouart fue por Pascua a Toulouse con su señor. Golpeó a un judío, como es costumbre en toda fiesta de Pascua. Ello hizo que de esa pérfida cabeza cayeran a tierra el cerebro y los ojos. Inmediatamente llevaron al muerto de la basílica de San Esteban a la sinagoga de los judíos, donde fue enterrado”. Terminamos la cita del texto de Barthélemy: Era un ceremonial regulado.(Es la primera vez que se menciona una colaphisation (bofetada ritual que se da a un judío el Viernes Santo). B.Blumenkranz. Les auteurs chretians.pag.251).

Pero hemos de seguir con el artículo de los judíos, que relata cómo se había instalado entre las costumbres pascuales la agresión y saqueo a los judíos, de manera que la muerte del judío formaba parte del folklore. Nuestro amigo Francisco V.Calle Calle ha investigado “la muerte del Judas” como una ceremonia popular en los pueblos cacereño en estas fechas.
Cuenta el trabajo de Nirember-Gaviano que en Asturias los niños agitaban este día sus carracas (instrumento “musical” típico de estas fechas, que sustituye a las campanillas en la misa) al tiempo que se dirigían a las casas de judíos cantando:
 Xudios marranos, matásteis a Dios;
 nosotros agora matamosvos.
Judíos ladrones, a Cristo matar
Y agora a cristianos venís a robar.
Asimismo, en Tortosa, en la liturgia del Viernes Santo se entonaba el “matajudiets”: los niños acompañaban el canto golpeando con bastones en el suelo en medio de una gran algarabía.
El hecho de que los judíos no vivían mezclados en el casco urbano permitía localizar y apedrear sus viviendas con motivo de las fiestas que ahora rememoramos.
Pedro III de Aragón cuenta cómo su padre pasó un Viernes Santo en la ciudad de Gerona, bajo su reinado. “Miembros del clero no dudaron en llamar a rebato, dirigiéndose a asaltar el barrio judío, al punto de que el rey debió tomar las armas para defender a sus judíos. El propio Pedro III se quejó al obispo por los actos, especialmente en 1278 cuando, por la pascua, los clérigos y sus acompañantes, desde lo alto del campanario, hicieron llover sobre el ghetto una lluvia de piedras contra las viñas y jardines de los judíos, mofándose de los representantes reales que intentaban detenerlos.
En un tumulto en Gerona en 1302, miembros del clero asaltan el barrio judío. Un joven de 15 años, novicio, mata de un golpe a un niño judío. En el juicio, un médico testifica: Tan lejos como se remonta mi memoria, al menos veinte años, he visto en Gerona, Barcelona,Valencia y más allá en Cataluña escolares y adolescentes lapidar a judios…el Viernes Santo..y pienso que esa costumbre viene siendo observada desde hace más de treinta años en la mayor parte de Cataluña.
Sin embargo, existe escasa documentación de las denuncias de las víctimas, quizás por temor a aumentar las represalias. Se documenta una por parte de una viuda cristiana, que en el ataque a la casa del judío que se la había alquilado, perdió la vivienda.
De todos modos, se dispusieron guardias y vigilancia especial en los Viernes Santos en estos enclaves, que debían pagar ellos mismos, hasta el punto de que en 1473 los judíos de Castellón denuncian que los guardias que debían protegerlos de jueves a Sábado Santo, habían tomado parte en las lapidaciones animando a la gente a imitarles.
También se constata que algunos musulmanes aprovechaban la licencia para participar del mismo odio contra los judíos. La práctica del apedreamiento, es decir, la lapidación, no era arbitraria, ya que según las leyes judías, esa era una manera de aplicación de justicia inmediata, como los casos de adulterio, así descrito en la Biblia en torno a la historia de la casta Susana en el libro de Daniel y otros muchos episodios. No hay que olvidar que el martirio de San Esteban, el primer mártir, fué la lapidación por una turba judía.
El episodio citado antes ocurrido en Gerona en 1331 indica la edad de los participantes, entre quince y dieciocho años, incluso en torno a los doce años, en un intento de incendio de la puerta de la judería dirigido por uno de los hijos del vicario “de catorce años, y por tanto, tonsurado” y otros de doce años. Por extensión, tirar piedras como protesta contra las fachadas de las casas de los enemigos era práctica habitual. El rey Alfonso proclama penas contra los que tiren piedras contra el palacio real. Un relato medieval cuenta que tirar piedras era una forma de contestación en querellas por límites de propiedad, de manera que en Salamanca se tiraban nueve piedras contra el edificio que se consideraba construido invadiendo la propiedad ajena.
El día de la fiesta de la Resurrección –sigue el estudio de Niremberg y Gaviano-un grupo de jóvenes jugaban en la proximidad del barrio judío de Daroca y uno de ellos, arrojó una piedra sobre el muro, con tan mala fortuna que mató a una joven judía, librándose con tan solo una multa.
Aún sin tener constancia de quién y cómo se arengaba a esta tropa juvenil para realizar estas “venganzas” no es muy difícil suponer desde qué ámbitos y lugares se produciría.
El ardor llegaba al punto de agredir a las propias fuerzas reales que pretendían evitar esas lapidaciones y agresiones. Así, relata el artículo como el Jueves Santo, el alcalde Bernard de Bas había editado un bando prohibiendo cualquier agresión o insulto a los judíos y cuando, acompañado de algunos sayones estaba comprobando el respeto a esa norma,  a varios jóvenes clérigos se les confisca las armas. En la catedral se produce un enfrentamiento entre unos y otros, con escenas de gran tensión, sin llegar al derramamiento de sangre y la crónica señala el carácter casi ritual de esta disputa, como si los contendientes supieran los límites de cada uno. El argumento de los “cristianos” para su hostilidad era que los judíos no obedecían la orden de confinamiento en su ghetto durante la Semana Santa, aunque los representantes de la ley aducían que lo estaban respetando.
De ese modo, el clérigo Vidal de Villanova consideraba que el lanzamiento de piedras contra los edificios judíos eran una parte importante del servicio de Pascua y el oficio divino, y por lo tanto, un ritual a respetar. A veces, incluso con la construcción de un túnel de acceso a la judería, se dañaba la sinagoga y los objetos de culto, para mayor humillación de los enemigos. “En la Edad Media, en efecto, el deicidio no era algo de un pasado lejano, sino revivido todos los años”
Ventana de la iglesia de Pozancos (Palencia)
Las representaciones de la Pasión como violencia tradicional que se representaba durante la Semana Santa, conllevaba afrentas rituales contra los judíos, de manera que en Villareal, en el reino de Valencia, consta la adquisición de máscaras para que los judíos cumplieran su papel representando al diablo y los demonios, “y para las fiestas de la Asunción de Tarragona, en primer lugar, los judíos deberán construir un bello pabellón donde quedarse. Lucifer y los otros demonios deberán construir un segundo”. En Avila, un consejo condena como “una mostruosidad respecto al cuerpo social” el hecho de hacer danzar a los judíos en las procesiones del Corpus Christi o hacer participar de lamentaciones y lloros a judíos y musulmanes. Ese espíritu de venganza se materializa en recitados y epopeyas que narran la destrucción de Jerusalen como justicia divina por los crímenes de ese pueblo.
La postura de defensa del estatus judío por parte de la autoridad, permite a los articulistas proponer que en esa agresión a los protegidos, se materializaba una protesta contra el poder real, pero eso escapa a nuestra intención.

Para ilustrar este trabajo no disponemos de imágenes de tiempos románicos, ya que parece que estos rituales fueron posteriores, quizás inspirados en los autos sacramentales o escenas de la Pasión desarrolladas en las iglesias para fomentar el fervor (y a veces, el odio) popular. Sin embargo, sí disponemos de una curiosa escena de “bofetada” que no tiene nada que ver con la colaphisation que hemos visto al principio.

Se trata de la pequeña iglesia de Pozancos al norte de Palencia que narra, a nuestro juicio, una posible escena juglaresca, pero que pudiera tener connotaciones de rapto, por los elementos que entornan la acción.


El capitel a nuestra derecha de esa ventana muestra a una mujer que se atusa la melena (gesto y melena no apuntan a mujer virtuosa) al tiempo que un caballero que sujeta sobre el brazo un ave de presa la coge por la cintura. Ella le responde con una "sonora" bofetada, tal como muestra su mano abierta. Aparenta ser una escena juglaresca que recuerda a la esculpida en la asturiana portada de San Pedro de Villanueva. Tenemos a la dama casquivana y al truhán.
Pero hay algunos elementos que inducen a pensar en algo más serio: quizás rapto o denuncia, ya que el capitel de enfrente muestra a Daniel entre los leones, que a su vez es probable que se repita -en otro formato- en la portada, y que en algunos casos se utilizaba como señal de iglesia juradera, donde celebrar juicios u ordalías.
Daniel entre los leones. Pozancos.Palencia

 Por otro lado, los dos villanos que luchan en el tímpano , aunque parecen portar espadas, puede ser una alusión a un juicio de Dios, puede que por la acusación de rapto o violación del señorito del azor. Este tema de las luchas de villanos en los juicios de Dios en los que se debate el honor de una dama u otro delito de difícil prueba lo hemos venido desarrollando en las entradas anteriores. En una próxima entrada vamos a retomar este interesante tema, que vemos representado más veces de las que creemos en ámbitos tan variados como Castilla o Aragón e incluso en Francia, en donde los combates a escudo y bastón tienen una atribución judicial innegable. Es fácil caer en la tentación de las batallas habituales contra el infiel -aquí mismo tienen distintos escudos- pero las escenas que acompañan suelen marcar el sentido real.

Lo que no parece haber duda es que aquí se trata de una bofetada ajena a la colaphisation.