lunes, 3 de diciembre de 2018

LA PILA DEL PANTEON...(2ª parte). UN INCISO _ ¿DÓNDE ESTUVO LA PILA?


Terminábamos la entrada anterior con una idea atrevida: gran parte de la iconografía esculpida en el Panteón de los Reyes en San Isidoro de León, se ha entendido siempre relacionada con lo que vemos: sepulcros, y por tanto con las oraciones fúnebres y la promesa de la Resurrección. No en vano aparecen como últimos erigidos los dos capiteles relativos al N.T. con la Resurrección de Lázaro y la Curación del leproso, de los primeros del románico hispano, entendidos con sentido funerario, y que figuran frecuentemente en los sepulcros paleocristianos.
Capitel del N.T,con la curación del Leproso en el Panteón

Capitel del N.T. con la Resurrección de Lázaro en el Panteón.Parece que fuste
de la columna es más estrecho que el collarino del capitel, dice Viñayo.

Igualmente los capiteles relativos al A.T. (claramente separados de los anteriores) cuentan escenas adecuadas a las oraciones fúnebres: Daniel en el foso, Sacrificio de Isaac, Burra de Balaam e incluso algo tan poco frecuente como Moisés conduciendo a su pueblo en el paso del mar Rojo. Eso es lo que nos cuentan. Y cuando no es así, también hay capiteles vinculados al homenaje a los nobles guerreros (los reyes) allí enterrados, al modo de las iglesias asturianas que hacen el tránsito del visigodo al románico, como S. Pedro de Teverga, con guerreros y máscaras.
Capitel de la nave en San Pedro de Teverga (Asturias)

Capitel de la nave en S.Pedro de Teverga (Asturias) con humano con máscara

Pero esta lectura generalmente aceptada de que los capiteles del Panteón tienen una función funeraria, de redención y adecuada a los difuntos allí enterrados y que por tanto fue concebido como nártex para enterramientos como ahora lo vemos, pudiera ser cuestionada o al menos, encontrar a los capiteles una función distinta a la que nos vienen diciendo.
Tal como comentamos, las iconografías relativas al A.T. son también mencionadas en las oraciones bautismales y por eso buscamos acomodo a la pila que estudiamos en el entorno de los capiteles historiados del Panteón con dichas escenas. Sabemos de la multiplicidad de significados de la iconografía, ya que, por ejemplo, el león puede representar a Cristo o al diablo, según el contexto. Eso mismo pensamos que puede haber ocurrido en el Panteón. Una iconografía para un nártex que no era concebido originalmente como Panteón, pudo mostrar figuras de amplio significado tipológico y más tarde, al convertirse en Panteón, añadiéndosele dos capiteles del N.T. adquiere lectura funeraria. En la tesis de Juan Antonio Olañeta sobre Daniel en el foso de los leones, que  entendemos en su significado bautismal y luego “agenciado” como funerario, se cita un comentario de Martínez de Aguirre: “…conforme al pensamiento medieval, distintos significados se presentan a un mismo tiempo a través de una única representación sin anularse entre sí”.


No pretendemos sino expresar unas ideas que nos surgen, a la vista de las dudas del origen de la pila, de la fecha de la construcción del templo y sobre todo, de sus relaciones.
Todos los investigadores que hemos consultado, desde Gaillard hasta Marta Pozas y otros eruditos, fijan una serie de premisas que debemos considerar. Viñayo dice que la iglesia se construye sobre un antiguo templo romano dedicado al dios Mercurio. Más aún: en la pag.546 de la EdR escrita por este autor, se dice que “los fustes monolíticos (de los capiteles del N.T,) son de mármol y sin duda, aprovechados de algún monumento romano, ya que tienen el collarino incorporado y no se ajustan en diámetro a los capiteles”. La primera pregunta es si no quedaba nada de ese templo, teniendo en cuenta que los romanos construían con colosales piedras y que en muchos casos se han reutilizado los elementos útiles para adaptarlos al nuevo culto cristiano. Es una pregunta que nos hacemos a la vista de los dos grandes pilares de medidas mayores al resto, con capiteles diferentes: piñas y “manzanas”, que dicen los estudiosos. Realmente las “manzanas” son las primeras “bolas con caperuza” que describía luego García Guinea y que se convirtieron en un recurso habitual en todo el románico hispano y que, como hemos propuesto, son los frutos del acanto, como señalan las hojas que los rodean. Tanto la planta como el fruto del acanto tienen desde la antigüedad un simbolismo de vida eterna o de resurrección y la piña alude a la sabiduría o el conocimiento, aunque para este humilde mirón, no se esculpía pensando en ello.
Capitel central del Panteón con bolas con caperuza de mayor tamaño y hechura que el resto de capiteles

De un tamaño desproporcionadamente grande respecto al resto, y con temática diferente a lo tallado en los otros capiteles vegetales del conjunto, no parecen tallados con el resto. Creo que hice esta observación hace tiempo a algún profesor y sentí como que había incurrido en una herejía, así que póngase el lector en lo peor. Gaillard los identificaba como mozárabes (pag.304 en “Les commencement de l’art roman en Espagne” de 1935).
Capitel central del Panteón con piñas, de mayor tamaño y hechura que el resto de capiteles y columnas

Bien, sigamos a Viñayo: “Sobre la planta de una iglesia dedicada a San Juan Bautista y después a San Pelayo , existente ya en el siglo IX, documentada a mediados del siglo X y arruinada al final de este mismo siglo (año 988) por Almanzor, construyó Alfonso V, a comienzos del siglo XI una basílica de pobre fábrica …(lodo y ladrillo), pero que con toda seguridad, dio la medida y el perímetro para la construcción siguiente consagrada en 1063 y es más que presumible que aún conservemos restos muy notables de aquella primitiva iglesia surgida después de la destrucción de Almanzor.”
Destacamos la insinuación de ilustre abad porque pudiera ocurrir que Almanzor destruyera todo lo que significara imagen humana, pero los adornos que también se esculpían en los palacios árabes aprovechados de tiempos de los romanos, no le incomodaban en absoluto. Ellos perseguían la idolatría que veían en las numerosas imágenes cristianas, lo que en algunos casos no le faltaba razón, cuando había un santo para cada necesidad y el culto se llenaba de superstición. Ya me supongo que Viñayo escribía esto cuando Williams tenía pendiente de iniciar las excavaciones que realizó luego, y por tanto pensaba en muros y fundamentos y no en capiteles que estaban a la vista, pero no acabo de encontrar explicación a que sólo dos columnas con sus capiteles vegetales sean tan diferentes al resto del Panteón.
El punto de partida es la construcción por Fernando I y la consagración de 1063 de la primera iglesia de piedra, cuya planta se ve recortada perfectamente sobre el templo actual en el plano. Se componía del nártex y la galería y una corta iglesia de tres naves muy estrechas, similar a San Pedro de Teverga.

Todo el desarrollo posterior de las ampliaciones de Urraca, apertura de muros, etc. puede verse en multitud de artículos disponibles. Pero nuestra segunda pregunta es muy simple: en aquel primitivo templo de Alfonso V a principios del siglo XI –que va a durar, por tanto, tan solo tres o cuatro décadas - ¿no había pila bautismal? Pongamos que era tan pobre que no. Pero cuando Fernando I ya hace un templo de calidad, ¿tampoco va a tener pila? Sí, pero no tiene por qué ser ésta. De hecho Harriet M.Sonne que insiste en su datación posterior porque antes del XII no se esculpían figuras humanas interactuando en las pilas, argumenta que pudiera haber venido de otro lugar.
Efectivamente, la pila es un mueble transportable. Sí que parece una pista razonable –lo dice Etelvina Fernández- que la posible figura de Juan el Bautista en la pila pudiera vincularlo a la advocación de esta iglesia. Lo que ocurre es que –como los ejemplos que cita en su trabajo sobre Cratón, etc. - el Bautista es normal que sea protagonista de cualquier pila, es su tema: el Bautismo.
Lateral de la pila del Panteón con escena de bautismo


Esto nos lleva a otra tercera cuestión: tanto Alfonso V como incluso Fernando I pudieran no haber concebido el nártex como panteón real, o en todo caso, sólo para enterrar a reyes antepasados, porque el mismo Fernando I fue tardíamente convencido por su esposa Sancha para olvidarse de Oña y dejar sus huesos en León, tras la famosa performance de su muerte, según las crónicas. Como en otros lugares donde había un nártex, se utilizaba para enterrar, pero en el suelo, con una lápida, o junto al muro, pero no con los túmulos que hoy vemos y que hacen impracticable el lugar como paso para la iglesia, que es como primero se concibió: aquello era la entrada a la iglesia desde los departamentos reales, y también posiblemente de la comunidad religiosa. Precisamente cuando se inhabilita el paso construyendo los sepulcros, en el siglo XII, es cuando se abren las portadas en el sur del templo actual, tan conocidas y admiradas. Queremos decir, en nuestra simpleza, que en 1063 pudieran no estar los sepulcros, aunque puede haber en el suelo o en el muro algunas tumbas, como era normal. Y como tal entrada y lugar de paso previo a la iglesia, podría haberse situado allí una pila bautismal, quizás la que estudiamos.
 Y tenemos un lugar, justo al lado de la entrada, tras el capitel del Sacrificio de Isaac, del que “Patrimonio” hace mucho nos estropeó la vista (ya va siendo hora de que dejan aquello franco de rejas, que hoy hay medios) donde aparecen escenas del A.T. que encajan como un guante con las oraciones de la liturgia bautismal mozárabe, como iremos viendo. Si estudiamos la función de esos capiteles, tienen más relación con el bautismo que con los difuntos, como luego trataremos de mostrar.
"Tercer" Sacrificio de Isaac (esta vez en el claustro y más moderno).
Los otros dos son en la portada y el que tratamos


Por otro lado, un experto como John Williams que lo sabe todo sobre San Isidoro, donde realizó excavaciones, dice en su artículo “San Isidoro exposed: the vicissitudes of research in Romanesque art” de 2011, del que tomamos los planos adjuntos, que “las campañas de 1969 y 1971 permitieron el posterior reconocimiento de la evidencia arqueológica de la separación en el tiempo de la erección de la iglesia fernandina y el panteón.” Y como apunta Viñayo, la sospecha de que los capiteles neotestamentarios fueron “incrustados” a posteriori. Finalmente Williams dice: (pag.114): Que llegó a ser panteón no puede ser cuestionado, pero la primera tumba “free-standing” que conocemos es la de Sancha, que murió en 1159. Solo alrededor de 1200 ocupó su rol como cementerio dinástico realmente explotado a través de la producción de tumbas para Fernando y sus castellanos y leoneses antecesores y sucesores”. Y en un apéndice bien ilustrativo refleja sus notas arqueológicas señalando enterramientos bajo el suelo. Encuentran una tumba infantil en el suelo de la iglesia de Fernando : “ Esta tumba indica que hubo un período en que la iglesia de Fernando no tenía narthex-pantheon. Los niños, que no merecían sarcófagos, habrían sido enterrados bajo el piso del Panteón si es que había existido, o así me imagino.”

Therese Martín que ha escrito muchas páginas en torno al templo, señala en 2011 en los Cahiers de St.Michel de Cuxa que el Panteón: “Cet emplacement fut utilisé comme espace funéraire, mais rien ne prouve qu’il fonctionnait comme tel lorsque la structure à deux étages fut construite vers 1080. Récemment, Xavier Dectot a avancé qu’il « ne fait guère de doute que l’on a profité du fait que le soubasse­ment de la tribune n’avait pas de fonction précise pour en faire le cimetière royal.”

Más adelante: La mort de l’infante Sancha en 1159 peut avoir marqué le moment où le Panthéon fut utilisé pour la première fois comme chapelle dédiée exclusivement à des objectifs liturgiques et funéraires.
Quant aux membres de la famille royale qui moururent avant cette date, s’il est vrai que le manque total de restes avant la deuxième moitié du XIIe siècle ne signifie pas nécessairement qu’ils furent enterrés ailleurs, au-delà du Pan­théon, on doit rester circonspect sur l’utilisation de cet édifice comme un cimetière avant cette date. De nos jours, la monumentalisation des morts qui eut lieu à San Isidoro au XIIIe siècle semble avoir effacé la mémoire de la vie dans ce palais.
Creo que se puede entender fácilmente, y que sigue lo dicho por Williams.
Por otro lado, el Dr. Martínez de Aguirre en su artículo “La memoria de la piedra: sepulturas en espacios monásticos hispanos (siglos XI y XII) dentro de “Monasterios románicos y producción artística” editado por la Fundación que nos patrocina, se pregunta por la razón de que el centro del Panteón muestre  capiteles decorativos y los historiados del A.T.- más valiosos- se concentren en un pilar que flanquea el acceso al recinto, aunque lo atribuye a “constantes de la época”, porque hay más casos de esas escenas próximas a los accesos. Eso podría avalar nuestra propuesta de que se ubicaran allí por la cercanía de las pilas bautismales, que como sabemos, estaban fuera pero cerca de la puerta de los templos.
 Nosotros carecemos de talla para entrar en esos temas constructivos que atañen a grandes figuras, y tan sólo pretendemos encontrar acomodo a la idea de que sobre un nártex diáfano, aún sin túmulos, se hubiera plantado la pila “antigua” que inspirara los capiteles. A ver si podemos entrar ya en materia.
Detalle de la trasera del capitel del Sacrificio de Isaac en el Panteón con dos personajes con libros, no identificados 

Nos ha llevado mucho tiempo (y disfrute) ir consultando los diferentes trabajos de los investigadores sobre la “trasera” del capitel del Sacrificio de Isaac con cuya foto cerrábamos la entrada anterior, y que es la única –y para eso, prestada- que disponemos, pero las interpretaciones son muy variadas. Algo similar ocurre con otros capiteles, como el famoso del unicornio, pero vamos a situarnos en ese recodo que hacen Daniel, Moisés, Balaam y Abraham, todos ellos citados en el Bautismo aunque algunos también en la liturgia del paso al Más Allá. Es lo que tienen las citas de los santos libros. No en vano dice la carta a los Romanos: “¿O ignoráis que los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús hemos sido bautizados en su muerte? Fuimos, pues, con él sepultados por el bautismo en la muerte”(Rm.6-3,4) lo que funde en una pregunta la ambivalente iconografía expuesta: bautismo y muerte.
 Pero nos gusta pensar (antes de que algún amigo mejor enterado nos lo desbarate) en la visión de una reciente iglesia con los primeros signos del románico, sin sepulcros que impidan el paso, con moderno taqueado jaqués en el recinto donde hoy está la pila, y con una pila que además de evocar la liturgia del Bautismo Pascual en dos escenas consecutivas (Bautismo y Confirmación) en dos ubicaciones distintas y con el desfile procesional en el Domingo de Ramos (evocando la entrada en Jerusalén, pero no esculpiéndola), nos sitúa entre los personajes bíblicos aludidos y citados en la ceremonia, tallados en los capiteles.
Cara tres de la pila del Panteón con procesión ritual durante el Bautismo, como pronto veremos en los textos.

 Probablemente la pila evocaba –y evoca- la liturgia espectacular del bautismo mozárabe, ya perdida con la implantación de la reforma gregoriana, con luminosas ceremonias y procesiones. No en vano se nos relata que León y Toledo tuvieron el privilegio de mantener el rito anterior al implantarse el romano, aquí quizás por la importancia de la titular del recinto. De igual forma que entendemos que la epigrafía de la pila no hace más que reproducir una oración relativa a la liturgia del Bautismo, los capiteles que la entornaban mostraban los personajes aludidos en esa liturgia: Daniel, Moisés, etc.
 No hace falta advertir que prestigiosos investigadores han asegurado que este recinto fue destinado a panteón desde su fundación y por tanto no era lugar de paso. Nosotros trabajamos con la idea de que esa finalidad fue sobrevenida y por allí se accedía al templo desde las dependencias reales en los primeros decenios.
En “Apuntes para la historia de la iniciación cristiana en los primeros siglos de Hispania” de Manuel González López-Corps en 2007 (Toletana) y referidos a la Bética mencionan el uso en el Bautismo de veinte homilías en las que se comentan y se interpretan varios pasajes del A.T. Aunque independientes, se escribieron para la acción litúrgica. De hecho parecen homilías catequísticas dirigidas a quien iban a recibir próximamente el bautismo…El sacramento y su relación con la penitencia es una constante en esta obra.
El “liber ordinum” que provenía de tiempos visigóticos era un compendio de oraciones para las distintas liturgias y se usaban tanto para bautismo, como para el resto de sacramentos, incluído el viático.

EL “OTRO MOISES”

El fondo vegetal y su posición como “trasera” del Sacrificio de Isaac hace pensar en relacionar estos dos personajes con el Sacrificio de Isaac. No hay que olvidar que en la Bibilia son dos los acompañantes de la subida al monte Moria como criados del patriarca. Pero llevar el libro en la mano y su ropaje aísla a ambos del episodio. Tirando mucho de la cuerda, al tener al otro lado de la misma columna la escena de la Burra de Balaam, también hemos podido leer que hay dos criados en el viaje del mal profeta, pero imposible que su lujoso ropaje y los dichosos libros puedan aludir a ellos.
Trasera del capitel del Sacrificio de Isaac en el Panteón

Resulta intrigante que Morais no mencione este capitel interior (el Sacrificio de Isaac está en el exterior de la puerta, la cara adyacente de la misma columna) del que como digo, hay varias interpretaciones. Nos hemos “agarrado” a esta escena en nuestra sugerencia de que presidiera, justo a sus pies, el uso de la pila bautismal, porque los dos personajes están revestidos de grandes capas, como dos sacerdotes y –al igual que los personajes de la pila- llevan libros en la mano.
Una de sus lecturas, de Anne de Egry, “Simbolismos funerarios en monumentos románicos españoles” A.E.Arte 1971- propone que se trate de “Moisés y Aarón dirigiéndose al Faraón (Ex.VII,1), ya que su pendant sería la imagen de Moisés, claramente identificada por la inscripción de las Tablas, guiando al pueblo elegido al atravesar el Mar Rojo. Tiene sentido. Pero no que lleven libro. A nosotros nos viene bien, porque además de ser nombrado Moisés en las oraciones del bautismo, llevan libro, como decimos que hacen los actuantes de la pila, incluso quienes imparten el sacramento.  El libro en la mano es una constante en las figuras de la pila. Se crea así una relación entre los dos personajes-guías del A.T. y los participantes en el bautismo de la pila. La identificación del paso del Mar Rojo como prefiguración del Bautismo está acreditada por muchos textos. No obstante, el resto de imágenes tienen un apoyo bíblico mientras que esa propuesta de los hermanos ante el faraón no encaja, y además no aparece el faraón. Ni siquiera es pendant de Moisés, ya que por ubicación y decoración es pendant de Isaac.
Capitel del Sacrificio de Isaac con el ángel "partido" por la reja, cuyo ala aparece junto a la cabeza de uno de los "relatores"

 Parece que la iconografía que les rodea debería hacerlos alusivos a un hecho bíblico o como en Jaca, a unos personajes equivalentes en la época constructiva.
Casualmente nos encontramos de nuevo a estos dos personajes en otra portada, también “leída” como lugar de penitencia y también susceptible, como decimos, de ubicar un baptisterio: Jaca. 
Moisés y Aaron en la puerta de Jaca
Las figuras talladas a nuestra izquierda en la portada también tienen a Moisés y Aarón como protagonistas, en una cara con la vara (como el Moisés del Panteón) y en otra transmitiendo un “libro” (que pesa tanto que parece un sillar) a su hermano, tal como identificó David Simon, y que también nos recuerda a los portadores de libro del Panteón. En Jaca son considerados alusiones al rey Sancho Ramírez y su hermano el obispo García, como guías del pueblo elegido, y por tanto no se les ha visto con carácter bautismal como pretendemos tengan en León, ni representan un pasaje bíblico concreto. Ni tampoco tienen sentido funerario. Pero no desistimos: en Jaca, lo acompaña un famoso capitel con Daniel entre los leones asistido por Habacuk, escena que como hemos dicho, además de figurar en el Panteón (sin asistencia), tiene clara presencia en las oraciones de la liturgia bautismal. ¿A ver si en Jaca se bautizaba en ese nártex y habría que considerar, cuando menos, esa dualidad de espacio penitencial-espacio bautismal? Porque siendo estrictos, Moisés y Aarón no tienen sentido penitencial; si acaso, dinástico, aplicable también a León. Para completar el paralelismo, no olvidemos que también hay un Sacrificio de Isaac y en la portada sur de Jaca tenemos también la Burra de Balaam. ¿Dónde estaba en Jaca la pila bautismal?
Capitel del sacrificio de Isaac en la portada de Jaca

En Frómista no tenemos esa duda: el nártex y toda la iconografía de la portada occidental se perdió. En Santiago se localizan algunas escenas en Platerías, resto de lo que pudo haber en la francígena.
Capitel de la portada sur de Jaca con la Burra de Balaam

Volviendo al estudio de Anne de Egry, utiliza el ángel de Balaam, figura imprescindible en la escena de la burra, como “comodín” porque lo aplica también a la figura de Moisés con las Tablas encabezando el paso del Mar Rojo para decir que son “conducidos por el ángel de Dios”. Pues, no, el ángel se lo ha tomado prestado a Balaam. No tiene mayor importancia porque seguramente ha trabajado con fotos separadas. Como la estudiosa “se moja”, como decimos los aficionados que buscamos respuestas (y además en el Mar Rojo no queda otra que mojarse), hace también su propuesta sobre el capitel del unicornio que vemos en su apartado más abajo.
Capitel interior de Moisés en el paso de Mar Rojo. El áagel forma parte del episodio de Balaam, y llevaba una espada en la mano, cosa que no haría el ángel del Señor en el paso del Mar Rojo.


Siguiendo con la pareja sacerdotal, otras opiniones les relacionan con la cara opuesta, el Sacrificio de Isaac y se interpretan como testigos, que nunca aparecen en los textos. Para eso está el ángel. Por ejemplo, Frank Seehausen en un artículo en alemán, que traducimos malamente con los horrendos traductores de internet, titulado “Wege zum Heil… ” analizando los capiteles del Panteón, parece proponer a Moisés como “narrador” a su atento hermano y señalando la escena anexa. Pero toda la iconografía del lugar relata sucesos reales y esta conversación no consta como tal en las Escrituras.
Therese Martin en un bello libro “Decorar, aleccionar, aterrorizar” de 2007 sobre escultura románica y gótica, en el cap.IV señala a ambos como “testigos” sin identificarlos. “Estos últimos portan libros que les identifican como testigos en una composición adoptada de los sarcófagos paleocristianos. En la ropa de los testigos, los pliegues estilizados hacen espirales abstractas ajenas a la anatomía del cuerpo.”, lo que parece un circunloquio para aludir a capas pluviales y ropas religiosas.

En nuestra humilde opinión, los dos personajes, sacerdotes, actúan como “narrador” y “oyente” pero dirigido a los espectadores, de manera que narrando la historia sagrada allí inscrita, se hace mención con ello a las oraciones de la liturgia bautismal (y también funeraria, que a fin de cuentas los manuales incluían ambas liturgias) y se crea un vínculo entre lo narrado y lo pronunciado ante la pila bautismal.
Capitel del Exultet en Frómista con monjes narrando (o cantando) su contenido

No es una novedad esta propuesta: en artículos de este blog (13 y 14 de marzo de 2017) hemos alegado que también son unos monjes quienes en Frómista, en el capitel de la ceremonia del Exultet están narrando lo que tienen esculpido a su lado: la presencia de Cristo como alternativa a Adán junto al árbol del pecado, y estos capiteles de Frómista son pocos años posteriores al Panteón.
Pero veamos otras lecturas de estos dos personajes del Panteón: Viñayo se limita a la descripción de ambas figuras “vestidas con pesadas ropas talares y libro cerrado en las manos”; Gómez Moreno en 1925 menciona los dos hombres con libro, sin interpretar. Lo mismo hacen los autores respecto al unicornio.
García Romo describe el conjunto (aún la cámara de doña Sancha formaba parte del todo) con los capiteles luego desaparecidos de la lujuria y la avaricia en el arco de acceso a la iglesia por la tribuna. Relaciona los que estudiamos con la eboraria del lugar y se fija en los peinados que coinciden con los de la arqueta de San Juan y San Pelayo y en figuras del crucifijo de Fernando y Sancha. “Las dos figuras con libros –no identificadas- del capitel de Abraham se asemejan por sus masas suaves y sin modelar a las del fol.145 del beato de 1047”. Termina proponiendo a San Pedro de Teverga como eslabón estilístico.
Durliat en “La sculputure romane de la route de St.Jacques” señala a “estos dos personajes barbudos como Abraham” y propone sin duda reconocer a profetas eligiendo a quienes de entre ellos hayan anunciado la pasión de Cristo, de la que es símbolo el sacrificio de Isaac. Sin embargo, no relaciona al personaje que carga a otro menor con el paso del mar Rojo dada la compañía de Moisés, sino a la imagen de los evangelistas que se apoyan en los profetas para ver más alto y más lejos, que también se había querido leer en la portada de Moradillo de Sedano hasta que Boto lo aclaró. La gran mayoría de estudiosos aceptan lo del mar Rojo, sobre todo porque la presencia de Moisés lo avala. Existe otra travesía peatonal pero del rio Jordán en el episodio de la toma de Jericó por Josué, pero para entonces no vivía Moisés que aparece claramente identificado con el texto, las Tablas y la vara.
Tras Moisés los hebreos atraviesan el Mar Rojo en el Panteón

Más chocante, si cabe, es la lectura de este capitel que realiza Rosa Walker en su “The Wall paintings in the Panteón de los Reyes at León: A Cycle of intercession” que no habíamos tenido en cuenta por considerar que habla sólo de las pinturas, pero bien aconsejados, hemos consultado también. Tras identificar, como casi todos, por su inscripción a Moisés con la vara, dice que las figuras detrás, con un menor sobre las espaldas de otro mayor, pueden ser interpretados como exorcismos y antidemoníacos, al atribuir a Moisés aquí una condición de adivino y sacerdote, que lo identifica como contra-mago, por lo que parece ha obviado una escena tan evidente como el paso del Mar Rojo, y hace como de Egry, un “comodín” con el ángel de Balaam. Tampoco vemos claro si cuando habla de “dos Hijos de Israel saliendo de la cautividad pintados al lado de Moisés” se refiere a estos con el agua por la cintura (de quienes acaba de decir que son alegorías exorcistas) o a la pareja que estamos tratando de identificar. De cualquier modo, dice que el episodio no aparece en la Biblia de León (960) que usa de apoyo gráfico. Para leer  estos capiteles recurre con frecuencia al sentido apotropaico de las figuras, cosa que me debería hacer feliz, pero casualmente no coincido en casi ninguna. Así, opina de estas que acabamos de citar obedecen a la “necesidad de proteger las tumbas de posibles fuerzas demoníacas situadas, al menos metafóricamente, al oeste”. Y así también asigna a la famosa lujuria del recinto, la representación de “las fuerzas de la oscuridad, que conforme a la liturgia mozárabe, amenazaban las almas de los que yacían en las tumbas”. También encuentra sentido apotropaico a las pinturas de los santos en el techo “to ward off demons”.
Finalmente. Marta Poza al hacer la ficha de “La Burra de Balaam” (Rev.digital de iconogr. Medieval, 5, 2011) que comparte aquí capitel con Moisés, cita a Gregorio de Nisa (siglo IV) quien "prefiere subrayar la maldad de Balaam manifiesta en la persecución del Pueblo de Israel, oponiendo entonces su personalidad a la del justo Moisés, quien liberó a los israelitas de la esclavitud egipcia conduciéndolos hasta la Tierra Prometida”. Es decir, que aparecería aquí como pendant de Moisés como modelo de mal intérprete de los designios divinos, como un adivino pesetero pero que pese a todo se comunicaba con Dios. La bibliografía que cita nos conduce al artículo de Ilena H.Forsyth que luego comentaremos.

EL UNICORNIO


Como es otro capitel sobre el que existe debate, intentaremos aprovechar la lectura de artículos sobre los Moisés para agregar las opiniones sobre el del unicornio.
Anne de Egry “Simbolismo funerario en monumentos románicos españoles” (Archivo Español de Arte 1971) propone que estemos ante el episodio de Tobías y el Angel (VI, 2-10) extrayendo la hiel, el corazón y el hígado para medicinas beneficiosas. Además de no aceptar alternativas a su lectura, justifica la presencia del unicornio debido al “fuerte grito” que dio Tobías al ver el gran pez…puesto que en la Biblia se relacionan el unicornio o el rinoceronte con “la voz fuerte”, explicación que parece algo liviana.
Capitel del Unicornio en el Panteón de los Reyes en San Isidoro de León

 Seehausen lo relaciona con una iglesia cercana y la capacidad del unicornio de devorar las serpientes que envenenan las fuentes, según Isidoro de Sevilla.
En ese sentido se había pronunciado Réau quien relata una leyenda por la cual los animales debían esperar a que el unicornio trazara con su cuerno la señal de la cruz sobre el agua de una charca para no morir envenenados, lo que tiene un claro sentido del sacrificio de Cristo. Pero aquí la presencia del pez puede dar otro giro a la historia.
Therese Martín en el libro lleno de fotos que hemos citado: “Decorar, aleccionar, aterrorizar”, de 2007 es más directa: “Los escultores nos habrían hecho un gran favor si hubieran puesto una inscripción en un capitel con dos hombres y dos animales”, aunque realiza un detallado estudio de la figura, señalando que el unicornio tiene garras de león. Hemos perdido la referencia de su significado, “posiblemente procedente de una tradición oral”.
Uno de los muchos capiteles obscenos de San Isidoro que han
sido rasurados para "desactivar" su  poder apotropaico

 En la pag.125 y referida a las figuras de los seres monstruosos de aspecto humano, desnudos, con melenas y garras y mostrando su sexo, que en algunos casos han sido capados en fechas cercanas, tan abundantes en San Isidoro reflexiona; “No deja de ser irónico que en la Edad Media se condenara la sexualidad mostrándola monstruosa y en época contemporánea, perdidos los códigos de representación medieval, se borre.” Nosotros creemos que, efectivamente se han perdido los códigos, uno de los cuales utilizaba el desnudo monstruoso no para condenar la sexualidad mostrándola, sino con sentido apotropaico, para combatir al diablo, por eso esos seres no aparecen condenados, tienen utilidad. Cuando se quiere condenar, caso de la femme aux serpents, sí que aparece desnuda y castigada, mordida por las serpientes. Pero estos otros seres malignos no tienen castigo; en todo caso, nos sorprenden, asustan y atemorizan.
Vemos luego que Martin modifica este criterio en un artículo publicado en 2011 (cuatro años después) en Anales de Historia del Arte de la UCM “Mujeres, hermanas e hijas: el mecenazgo femenino en la familia de Alfonso VI “ en el que ya reconoce (pg. 174):
“La producción escultórica de este primer taller incluye varias imágenes de monstruos: uno en el exterior del ábside norte, dos en los mentados nichos y dos en la Puerta del Cordero. Todos aparecen en zonas de apertura, umbrales que pueden haberse concebido de fácil acceso a lo malévolo. La falta de monstruos en los pilares del interior de la iglesia lleva a deducir que estas imágenes tuvieron una función apotropaica. Sirvieron para espantar el mal que intentara penetrar en el templo o en el espacio más sagrado del ábside mayor.”
Estamos de acuerdo, aunque también en el interior (junto al altar) hay seres malévolos acechando.
 
Arpía junto al altar de S.Isidoro de León
Gerardo Boto en un didáctico trabajo en el Anuario de Estudios Medievales de Jul-Dic 2015 “Panteones regios leoneses (924-1109) concatenaciones dinásticas y discontinuidades topográficas” de Dic.2015 además de comentar que para Bango esa área de enterramientos nunca fue lugar de acceso a la iglesia, comenta cómo la infanta Urraca que ya llevaba en 1080 ocho años al frente del infantazgo de san Isidoro, pudo encabezar la reticencia a la implantación de la nueva liturgia porque la mentalidad cluniacense no la permitiría intervenir en asuntos clericales y se aferraría al panteón como legitimidad de su dinastía. ”Es paradójico imaginar a Urraca comulgando con los principios gregorianos, que pretendían su inmolación personal e institucional al condenar la injerencia civil en la gestión de la Iglesia. Las imágenes (del Panteón) apuntan en otra dirección”.
También menciona la opinión de Viñayo y Walker en el sentido de detectar alusiones a la liturgia hispana, pero solo en las pinturas. “Si en el reino se decretaba el cambio litúrgico y se expandía la reforma gregoriana, ella (Urraca) persistía en la salvaguarda de su institución y su familia”. Y nos preguntamos: ¿La exhibición de una pila bautismal rememorando la ceremonia litúrgica de tiempo anterior no sería una muestra de esa renuencia?
Por su parte Durliat reconoce no saber identificar este capitel.

Quien publica en 2014 un ocurrente artículo dedicado al tema es el dr. Morais Morán “Unicornium-Monoceros-Rhinoceros-Cerue-Orix…(descargable en Dialnet) donde hace gala de una gran erudición y nos pone en la mano varias explicaciones para acabar como un malabarista diciendo que no sabemos su significado, que seguimos siendo “idiotas” para comprenderlo. Una maravilla de estudio.

LA LITURGIA BAJO ESTOS CAPITELES

MOISÉS

Debemos defender nuestra humilde propuesta de que los capiteles del A.T. concentrados en el lado suroccidental del Panteón presiden primitivamente un lugar de bautismo a los pies de la iglesia, que luego debe renunciar a su pila para ubicar las sepulturas elevadas de los reyes.
Plano del Panteón con los capiteles que estudiamos. Hemos marcado en rojo los que creemos mal ubicados por Williams

Las escenas de la pila muestran, a nuestro entender, imágenes de las ceremonias, incluyendo procesión, de la liturgia bautismal hispánica que ya desaparecía. Servía de añoranza del esplendor anterior, cosa que pudo agradar a los patronos, quizás los reyes, que pudieran verlo ya como algo pasado ante la implantación del rito romano.
En “La liturgia bautismal en la España Romano-Visigoda” de José Pijoan de 1981 para lo que ha consultado el Liber ordinum de Ferotin y el Antifonario visigótico mozárabe de la catedral de León, así como el De cognitione Baptismi de Ildefonso de Toledo que ya hemos mencionado, entre otros, se señala que al salir de la piscina se entonaba el cántico de Moisés (Ex.15-1): Después del paso del Mar y después del bautismo se dice: ”Cantaremos al Señor pues ha sido ensalzado gloriosamente”. Ildefonso e Isidoro tienen como figura del bautismo el paso del Mar Rojo que libra del enemigo a los que pasan por sus aguas cuyo triunfo se expresa en el bautismo solemne por el cántico Cantemus Domino, ensalzando la capitanía de Cristo como un nuevo Moisés. Para Isidoro  también es figura del bautismo el Jordan, cuyo paso introduce a los bautizados en la tierra prometida, el reino de Dios.
“Al poner el bautismo en relación con la muerte y resurrección de Cristo desde San Pablo, se comprende que fuera el dia de Pascua el destinado mayormente al bautismo pues el mismo daba solemnidad a la Pascua y ésta sentido al bautismo…  Se hacía con solemnidad aunque se pudiera bautizar en otro momento, por ejemplo a los enfermos y ya no lo debía hacer el obispo… Algunos obispos no sabían cuando caía la Pascua. El canon 19 del concilio de Toledo IV dispone que no pueden ser promovidos a obispos quienes no sepan leer. De manera que en 691 el concilio de Zaragoza repite la orden de que se consulte al metropolitano para coordinar la pascua en la diócesis...

En “Estudio Teologico de San Ildefonso.Seminario Conciliar”,.Juan Miguel Ferrer Grenesche  escribe un “Curso de liturgia hispano-mozarabe”.
Respecto a las fuentes (.pag.61) utiliza también los ritos del liber ordinum editado por Ferotin y material del Antifonario de León y algunos códices de Silos: “La primera parte del Liber Ordinum contiene los ritos del bautismo, las ordenaciones y bendiciones constitutivas, los ritos penitenciales, unción de enfermos, asistencia a los moribundos y ceremonias exequiales, ritos de despedia y recibimiento del rey, ritos del matrimonio y diversas bendiciones.
Rito del bautismo: …bendice la pila y la exorciza con tres exuflaciones, traza la cruz con óleo sobre la fuente y pronuncia otra bendición.(*)
(*) A continuación se acerca el obispo a la fuente y como Moisés iba en el nombre del Señor, así éste, con súplicas a Dios, infunde en las aguas la virtud de santificar. Allí Moisés golpeó con la vara las aguas y abrió paso para salvarse. El obispo aquí toca las aguas con el sello del lignum crucis y abre su puerta de salvación. De otro modo, si Moisés no hubiese golpeado con su vara las aguas, no hubiera quedado abierto entre las olas el paso de la liberación. Y ahora, no se tocan con el nombre y la cruz del leño de Cristo las aguas de la fuente, no se alcanza ningún remedio de salvación. Se añade el exorcismo para que no se oculte mezclado allí algo del contagio del adversario siniestro. Se derrama óleo para que se acepte (el agua) como participante de la infusión de la gracia (el óleo) de aquel misterio por el que en el principio de la creación el espíritu de Dios iba sobre las aguas. Pronuncia la bendición para que haga que él puede abolir el poder del maldito”. (San Ildefonso . De cognitione baptismi. Cap.CIX”)
 La relación bautismo-muerte, es decir, la ambivalencia de estos capiteles, encaja, como decimos, con las oraciones de  Ordinum : “Por el hecho de inmergir al infante en el agua se la bautiza en la muerte de Cristo, según dice Pablo: Todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesus, hemos sido bautizados en la muerte del mismo. Hemos sido consepultados con El por el bautismo en la muerte (Rom.6, 3.4).Asimismo, que el infante es sacado del agua significa que resucita con Cristo, puesto que añade el mismo apóstol: Así como resucitó Cristo de los muertos para gloria del Padre, así debemos andar en la nueva vida, pues si estamos unidos vitalmente a Cristo, como por un solo organismo a causa de una muerte semejante a la suya, también lo estaremos por una resurrección semejante.(Rom.6,4-5) (y comenta lo de las tres inmersiones y su significado.ver nota pie pag.69)

Dice Hormaeche Basauri en “la pastoral de la iniciación cristiana en la España visigoda. Estudio sobre el De Cognitione Baptismi” de San Ildefonso de Toledo” pag.101 apartado “El paso del mar rojo. Figura del bautismo”: “En la iniciación cristiana que tenía lugar la noche del sábado al domingo de Pascua, el bautismo, la confirmación y la Eucaristía formaban un todo unitario que venía a ser la introducción del neófito en la Iglesia.” Y reitera el deseo de San Ildefonso de acentuar el episodio de la salida de Egipto…”El paso del Mar Rojo es asimismo figura de la victoria de Dios sobre Ráhab, el monstruo marino símbolo de Egipto” (quizás la serpiente en que se convierten las olas en la pila de Lucca). “De esta forma, el paso del Mar Rojo, por encima de su significado histórico, llega a adquirir proporciones de figura de la victoria futura de Dios sobre las potencias del mal. El N.T. nos presenta el paso del mar Rojo como realizado ya en el rito bautismal del paso de la piscina. Uno de los textos más importantes para el fundamente bíblico de esta tipología lo tenemos en San Pablo: “No quiero que ignoréis, hermanos, que nuestros padres estuvieron todos bajo la nube y todo atravesaron el mar, y todos fueron bautizados en Moisés, por la nube y el mar; y todos comieron el mismo alimento espiritual y todos bebieron la misma bebida espiritual…Estas cosas sucedieron en figura para nosotros.(I.Cor.10-2,6)”. Termina Hormaeche: No se podría subrayar con mayor énfasis la relación entre el paso del mar Rojo y el Bautismo.
El Bautismo se administra en la sede episcopal.
Y como desde aquí el texto del erudito en internet está capado, pues nos apañamos con lo que hay.
 
Pila de San Frediano en Lucca con escenas de la vida de Moisés
 Por su parte Reau dice: En la iconografía bautismal, el paso del Mar Rojo es al mismo tiempo el símbolo de la salvación de los fieles que se purifican por el bautismo en la roja sangre de Cristo y la condena de sus perseguidores.
También habla del dragón que representa al Mar Rojo en base a un Salmo (74-13,14) en el que se invoca a Dios: “Con tu poder dividiste el mar/y rompiste en las aguas las cabezas de los monstruos/Tu aplastaste la cabeza del Leviatán”…”En lenguaje teológico –prosigue Réau- “significa que de la misma manera que el faraón pereció persiguiendo a los hebreos en el Mar Rojo que se abrió para dejar pasar a Moisés, el poder del demonio ha sido partido por el bautismo.”
Y para mayor muestra de que es un tema bautismal, tenemos fotos de la famosa y bella pila de San Frediano en Lucca, con la historia de Moisés.
A la izquierda, La zarza ardiente. En el resto, el Faraón intenta volver grupas al ver los ahogados en el Marr Rojo. A la derecha el guerrero que ha sido recogido en el caballo de otro, trata de bajarse. A la derecha la cola del Leviatán.


Destaca el panel del paso del Mar Rojo por el faraón y su ejército, con los ahogados a los pies, algunos que intentan detenerse e incluso un caballo compartido del que se quiere bajar el segundo. Al final, las aguas se convierten en la cola del Leviatán.
No puede faltar en la pila-fuente (ya que fué inicialmente concebida como una fuente) un claro elemento apotropaico: la cara triple cuya anormalidad atrae las miradas y protege al conjunto de la acción diabólica.
Máscara apotropaica en la pila (de Wikipedia, it foto Sailko)

Otro tanto ocurre con Daniel, estrella de muchas pilas bautismal por lo que, pese al ordo Commendatione y otros apoyos funerarios, tiene un indiscutible (y seguramente más que doble, puede que triple) sentido bautismal: ese tercer sentido que hemos comentado que puede tener es el de juez en muchas portadas y capiteles como en la fachada del Borgo San Donino en Fidenza, a la que hemos dedicado una serie de artículos en este blog.(Abril y Mayo de 2018)
 
Daniel en Fidenza, presidiendo un lugar donde probablemente había juicios
SACRIFICIO DE ISAAC

Respecto al “sacrificio de Isaac” no hace falta mencionar su neto sentido eucarístico, al considerar la escena como una prefiguración del sacrificio de Cristo, y en consecuencia, de la Eucarístia (Reau: “Iconografia del arte cristiano”).También en el plano moral simboliza la obediencia ciega a Dios, contraposto a Balaam, que desobedece a Dios por dinero. Ana Hernández  Ferreirós en la Rev.Digital de Iconogr.Medieval nº 11 .2014 lo estudia y dice que era lectura de la Vigilia de Pascua (fecha del bautizo solemne) y se menciona en las oraciones eucarísticas, que se lee como representación del misterio eucarístico. Y también, de nuevo, en las oraciones fúnebres. No hay que olvidar que inmediatamente después del bautismo se administraba la Eucaristía.
Hernández Ferreirós ofrece una amplia bibliografía, entre la que encontramos la tesis de Begoña Cayuela, una gran especialista. La relación “Sacrificio de Isaac-Burra de Balaam”, también es tema compartido en la catedral de Jaca, donde ya hemos situado a Moisés en la portada occidental, además de Daniel. En templos tan antiguos como Dura-Europos aparecen estos episodios en sus pinturas.


LA BURRA DE BALAAM

Ya hemos dicho que hace pendant con Moisés al punto de que algunos estudiosos atribuyen el ángel al Patriarca, en un error de lectura.
Réau en su “Iconografía” dice que es prefiguración de la duda  de Santo Tomás. Nosotros, con todo respeto por el insigne maestro, entendemos aquí que comparte capitel con Moisés porque, como hemos dicho basados en el estudio de Marta Poza, es el profeta marrullero y vendido a la riqueza, alternativa con Moisés, digno de guiar al pueblo elegido, al que Balaam amagó con maldecir. Se tiene poco en cuenta, quedándonos en la anécdota de una burra que hable- único bicho que lo hace tras la serpiente del Paraíso- que lo valioso de Balaam fue la profecía del nacimiento del Mesías al que otros jinetes vendrían a adorar guiados por la estrella. Se dice que los Magos eran descendientes de Balaam.
No hace falta decir que la burra y su mayor raciocinio que el jinete la convirtieron en el ejemplo de la obediencia de los monjes, cuestión que no tiene sentido en este capitel, en el que Moisés hace de espejo positivo. Pero es que además, este episodio está en la Biblia relacionado con Moisés, ya que es Moisés quien está en ese tiempo guiando a los israelitas, es decir, que la relación tiene mucho sentido y en ningún caso tiene función funeraria.
Burra de Balaam en el Panteón junto a Moisés en el Mar Rojo

Resulta curioso que los personajes esculpidos en estos capiteles formaron luego parte del Ordo Prophetorum en los incipientes teatros religiosos.
Vemos un momento las notas sobre el trabajo de Ilene H.Forsyth que hemos mencionado arriba:”L’Âne parlante: The Ass of Balaam in Burgundian Romanesque Sculpture” en Gesta, 20 de 1981.
La estudiosa analiza una serie francesa (Saulieu, Autun, St.Lazare,etc.) en la Côte dÒr francesa y destaca que, como en León, se localizan preferentemente en la entrada de las iglesias, o cerca. “Toda la escena sería visible al visitante cuando se aproximaba al capitel entrando en el portal”. La literatura medieval exegética le aplicaba variadas interpretaciones, e incluso aparece en la escena de la Adoración de los Magos por la relación dicha, o vinculado a la Anunciación o al Arbol de Jesé por la profecía. Es aquí donde Forsyth comenta que cuando Balaam, que no ve al ángel que detiene a la burra, la golpea impacientemente hasta tres veces, ” señalando a un niño oculto debajo de ella para hablar las palabras de la burra y explicar la presencia del ángel” cuestión que no aparece en mis Biblias, donde sólo se señala que Balaam, dada su categoría, iba acompañado por dos criados.

DANIEL

La cuarta figura que enmarca la ceremonia y la liturgia del Bautismo es Daniel, que en este caso tiene a los leones en el capitel adyacente, lo que ha despistado a algunos historiadores. Lo mismo ocurre con los rabos leoninos, que aquí parecen ir enlazando con las bocas del siguiente, pero que, a mi modesto juicio, nada tienen que ver con serpientes.
Para no extendernos demasiado, la consulta de la tesis del dr. Olañeta aporta toda la información de la utilidad bautismal de la figura, protagonista de muchas pilas, sin por eso dejar de serlo (uno más, como Susana, los jóvenes hebreos, etc) del Ordo Commendationis Animae, pese a que Grabar índica que también se aplicaba a los vivos. Realmente, encomendar el alma de un vivo, especialmente si es un niño, para que lo proteja Dios tiene todo el sentido en el Bautismo.
Daniel frente a los capiteles de Balaam y Moisés en el Panteón. A su lado, otro
capitel con los leones unidos por los rabos que muerde el adjunto

También comenta el dr. Olañeta que Daniel funcionaba como figura promotora del ayuno, virtud que se recomendaba especialmente previa al Bautismo en los adultos. También la oración del profeta le salvó de los leones, como se trataba de hacer entender de su necesidad a los nuevos cristianos. Ayuno y oración eran elementos básicos de los primitivos cristianos.
Nuevamente, el hecho de que Daniel lleve un libro en la mano puede sugerir que además de ser invocado como protector, se cree un vínculo con la ceremonia que se desarrolla alrededor, más allá del habitual significado del libro en este personaje, que es el que le entrega el arcángel San Miguel con la lista de los que se salvarán al final de los tiempos, entre los que creo no me encuentro.
Y vemos en su estudio una nueva alusión a lo que podría significar la imaginería en las portadas de los templos alusivas al Bautismo: “En las jambas de la portada central de la fachada oeste de la  catedral de Módena aparece Daniel portando un libro junto a otros profetas representados con algún atributo con el que tienen alguna relación: Aaron con el bastón. Moisés con las tablas y Habacuck con un recipiente y un ángel que le porta un objeto redondo” precisamente los personajes de esta otra posiblemente bautismal portada leonesa anterior, donde no figura Aaron, presuntamente, no vaya a ser el que escucha la narración de “el otro Moisés”…
Cuando estudia su relación con otros episodios esculpidos cerca, dice: “(El Sacrificio de Isaac y Daniel entre los leones) son alegoría de Cristo resucitado, de la eucaristía y paradigmas de salvación”.  Y cita a Dulaey, que traducimos: “Oración, ayuno, eucaristía: Daniel en el foso de los leone evocaba la vida cristiana y más particularmente la Cuaresma, por la  cual la comunidad y los futuros bautizados se preparaban a celebrar la Resurrección del Señor”. No encuentro el sentido funerario que nos han contado y sí mucho que ver con el Bautismo.
Y comenta la presencia de este capitel que estudiamos en San Isidoro: “Resulta evidente que tanto el profeta, como el libro, tienen en este espacio connotaciones claramente escatológicas, relacionadas con el anhelo de salvación de los soberanos.” Pero ya hemos dicho que eso sería si la escultura se hubiera concebido para ese único fin y no, como sugerimos, que hubiera evolucionado en el tiempo, desde acceso palaciego al templo, a lo que vemos hoy, sepultura real.
En la tesis citada, el dr. Olañeta se detiene en estudiar un caso francés (Bois-Sainte-Marie) en la Borgoña donde un Daniel asistido por Habacuck se enmarca en un programa iconográfico que para un servidor es una representación de ordalía “de libro”, con juicio, acusación, combate de campeones, condena, tan interesante que merecerá que nos ocupemos de él en breve para continuar nuestra serie de ordalías y juicios de Dios.
Piscina bautismal paleocristiana en la ermita de Nª.Sra.
de las Vegas en Requijada (Segovia)

Terminamos :en la provincia de Segovia, cerca de Requijada, podemos ver la ermita de Nª.Sra.de las Vegas, al parecer de origen paleocristiano que conserva una piscina bautismal con tres escalones de bajada y tres de subida, que era como bautizaban en el rito visigótico, antes de la manera en que se detalla en la pila de León, que intentaremos encajar en la literatura que disponemos.
El Ministerio de Cultura en su colección de postales de la Red Digital de colecciones, muestra esta postal de 1911 que señala dónde estaba en esa época la pila: en el interior de la iglesia.

 En la próxima entrega volveremos a analizar las caras de la pila en base a la liturgia mozárabe, apoyados en los libros que lo describen.





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