LA TESIS QUE DESVELA EL EXULTET DE S.MARTIN DE FRÓMISTA

 RECOPILACIÓN

En entradas anteriores hemos ido viendo la relación de la iconografía de los capiteles altos de la nave central de San Martín de Frómista -a nuestro juicio analizados de manera simple por los especialistas- con la ceremonia del Exultet que se celebraba la noche de la Pascua, conmemorando la Resurrección de Cristo apareciendo como nuevo Adán y no como una simple narración de la Caída. Es una liturgia que, aunque muy modificada, aún pervive. 

Los capiteles que enmarcan el arranque de la nave central en el crucero muestran monjes en esa ceremonia apuntando a los protagonistas de la liturgia: primero la Caída, que es escoltada por dos monjes que señalan y enmarcan el cántico sorprendente de alabanza al Pecado Original y enfrente el llamado de la Expulsión, donde Cristo no aparece expulsando ni siquiera recriminando a Adán y Eva, sino presentándose como alternativa ofrecida por Dios para redimir a los humanos por el Pecado Original cometido enfrente, siguiendo el texto del viejo Exultet. De ahí que los dos monjes que enmarcan ese otro capitel porten uno un libro abierto mostrado para ser visto por el público a la manera del rollo de Exultet y otro monje muestra una cruz señalando a Cristo que figura presentándose frente a Adán y el árbol de pecado. La clave definitiva se alcanza al comparar el texto del Exultet con lo figurado en los capiteles.

Capitel de la nave de Frómista en el que se presenta a Cristo resucitado (ver el monje con la cruz) como alternativa a Adán tras la caída del Paraiso mostrado enfrente también con monjes que acompañan y subrayan el Exultet inscrito en el libro que porta el otro monje. En Cluny no se esculpieron monjes para el canto por no ser necesarios, al tener el capitel de los tonos de la música.

Poco a poco hemos podido ver que si seguimos el texto, la liturgia del Exultet contiene también una reconocida alabanza a las abejas, a la miel y a la cera como resultado de su trabajo, la obediencia y la virtud, comparando a sus productores- las abejas- con las virtudes de castidad y virginidad que adornan a la Virgen María. También los capiteles que aparecen en esa nave de San Martín, especialmente en el lado sur, muestran la Epifanía, donde se alaba la pureza de la Madre de Cristo que le hizo ser elegida por Dios, y seguido un difícil capitel con figuras pareadas, agachadas y abrazadas, con ramajes en la espalda, que por su composición y gestualidad nos conducen a identificarlos como personajes en postura y actos de abejas, en una insólita propuesta original y única, ya que ese mismo pensamiento fue trasladado a la iconografía de Cluny (luego copiada en Vezelay) y allí se clarificó la propuesta iconográfica, representando directamente apicultores recogiendo panales acompañados de ayudantes divinos manejando aventadores, que desgraciadamente no han sido comprendidos, haciendo que el mismo Porter, quien primero vió lo que son -apicultores-  finalmente aceptara que no eran aventadores sino representaciones de los vientos, cosa que no son. El texto del Exultet en que se basa es bien explícito respecto a la inspiración en el mundo de las abejas donde se usa el humo para cosechar la miel.

Apicultor de Cluny (www.latribunedelart.com)
    

Apicultores de Vezelay (foto Jaufré Rudel) en flirck

Plano de S:Martín de Frómista diseñado por G.Guinea para una breve pero magnífica guía editada por el depart.de Cultura de la Diputación de Palencia en 1988 sobre el que hemos marcado los estudiados.

Toda esa lectura la hemos ido reflejando en entradas de este blog, desde el 13  y 14 de Marzo de 2017 donde ya los conocimientos litúrgicos de nuestro añorado amigo Juan Ramón Ugarte nos pusieron sobre la pista pascual, pasando por la conexión con Cluny (pudiera ser Frómista el origen de esa iconografía de Cluny, con toda la “condena académica” que esa propuesta acarrea) que propusimos el 16 y 27 de Enero y el 7 y 27 de Febrero de 2019 apoyados en la magnífica web “La tribune de l’art” de Dominique Bonnet Saint-Georges, explorando los capiteles de Cluny.

Lo hemos rematado recientemente el 15 de Agosto y el 17 deSetiembre de este año 2021 dando protagonismo en este estudio a la figura de las abejas que sugiere el capitel de Frómista y  finalmente en Cluny y Vezelay donde  se esculpe a los propios apicultores.

En un comentario final de esta última entrada de 17 de Setiembre último, citamos una extraordinaria tesis doctoral de la norteamericana Erin Kate Grady publicada en 2020 y titulada abiertamente “O admirandus apium fervor” “Allegory and the bee in Southern italian exultet rolls”, que parece escrita para la propuesta que hacemos en torno al mundo apícola que cita y reitera el canto del Exultet.

LA ICONOGRAFIA ENCAJA CON EL TEXTO

Creemos que la información que maneja, la descripción de la evolución de la ceremonia pascual desde el rito antiguo al romano reformado y la conjugación de texto e imágenes reafirma lo que mantenemos. Pese a que la norteamericana de la Universidad de Chapel Hill, quizás por apuntarse a la corriente actual, enfatiza el carácter feminista de esa evolución de los Exultet, para nosotros resulta sumamente útil su estudio porque nos permite entender la doble representación apícola en Frómista, por un lado con el capitel de la Epifanía y seguido por el capitel de los humanos-abejas que tanto nos desconcierta. En todo caso, el Exultet resalta a la Virgen María por su virginidad por encima de su condición femenina. Los cluniacenses fomentaron el culto a la Virgen pero no por su naturaleza de mujer, sino como modelo de virtud y castidad premiadas con la maternidad de Cristo.

LA TESIS DE GRADY

La autora describe el momento en que se canta el Exultet, justo cuando desde la oscuridad de la noche del Sábado Santo se van encendiendo en cascada los cirios de los numerosos asistentes a la ceremonia desde el silencio al esplendor de la luz de las velas y los cánticos, exultantes los fieles por la resurrección de Cristo, “alejando la oscuridad de la noche”. Solo hay un capitel en ese plano de Frómista que manejamos realizado por García Guinea, el nº 28 de toda la banda sur de la nave central, justo antes de la Epifanía, que no tenemos identificado, pero que al relacionar imagen con canto, pudiera aludir a ese crucial momento de despejar la oscuridad con la brillante luz de los cirios. 

Capitel 28 posiblemente relacionado con la reiterada alusión en el Exultet de la victoria de la luz de la Resurrección de Cristo sobre la oscuridad y el submundo del pecado,en la nave de S.Martín de Frómista

Contiene en su cesta un grupo de aves, quizás palomas (Guinea dice que pelícanos) que sujetan en el pico serpientes, y que contiene algunas cabezas humanas. Otros animales también devoran serpientes y con dudas proponemos que parecen una alusión al texto, en el que la luz (las aves del cielo) devora a la oscuridad  (las serpientes), elementos del submundo y las tinieblas, triunfando la luz sobre la oscuridad. Es constante esa metáfora en el canto del Exultet: “luz y oscuridad, dia y noche, estrellas y esplendor, llamas y fuego son constantemente presentes en ambos textos” dice Grady. 

La noche no es vista como el lugar de las tinieblas, sino el lugar desde el que emergerá la luz de la Resurrección, la madre de la luz. Otra ocasión en la que se pinta la luz es en la estrella que acompaña la Natividad (como en el capitel de la Epifanía de San Martín). El propio Gregorio VII en una carta al rey hispano Alfonso VI utiliza la socorrida metáfora de la luz y las tinieblas, según se cita en la introducción de “Views of transition Liturgy” de Rose Walker, como símbolo de revelación. En ese sentido, la americana Walker señala la frecuente alusión a la Mater Ecclesia, que es probablemente –pensamos- la figura que es homenajeada, alabada y alimentada por los humanos-abejas de Frómista. Hay otro artículo también de Rose Walker en el Anuario de Estudios Medievales de Diciembre de 2020 titulado “Expresando el cambio litúrgico en la Iberia de los Siglos XI y XII a través de la festividad de los Santos Inocentes”, donde se hace un documentado estudio del cambio de esa fiesta desde el 8 de Enero después de la Epifanía que se celebraba en el calendario mozárabe, al actual del 28 de Diciembre impuesta por la Reforma con la entrada del rito romano, por lo que “esta fiesta es un ejemplo particularmente explicativo de la amplia transformación de la liturgia en León y Castilla que fue oficialmente iniciada en 1080”, y es precisamente el Antifonario de León donde sitúa esas imágenes. “Todo el conjunto anuncia la importancia de la fiesta de la Natividad. Similarmente, el officium in diem apparitionis domini, en medio del folio 83v, contiene una pequeña escena narrativa donde los tres reyes traen sus regalos a la Virgen y el Niño, pero en este caso la escena se subtitula con el monograma vespertino”.


Antifonario de León con el texto y el canto acompañado de la imagen de la Epifanía que pudiera haber inspirado el capitel de San Martín de Frómista (18) situado en la nave central antes del capitel de los humanos-abejas (8)

 Vemos por tanto, que a esa Adoración narrada y pintada, los ideólogos de la iconografía de Frómista la dieron forma en el capitel. Los folios 90v. a 92v del Antifonario contienen el canto de” in diem allisionis infantum” enfatizando la pureza de los niños a los que inmediatamente identifica con comentarios del Beato como una alegoría de las “virtudes infantiles de pureza y rectitud” llevando el parangón de los lamentos de Raquel por el exilio y cautividad de su descendencia con los “históricos lamentos por la pérdida de España tras la conquista del 711”. (pag.871). Luego la erudita estudia el sentido de las pinturas del Panteón de los Reyes de San Isidoro de León donde se pintan vívidamente esas escenas martiriales, vinculadas a un hecho crucial: la muerte de Fernando I era celebrada en Cluny en la mañana de los Santos Inocentes del 8 de Enero y sólo a partir de 1148 por la Reforma pasó al 29 de Diciembre.

Pero hemos de volver al estudio de la tesis de Grady : la estudiosa presenta los rollos del Exultet que, como ya hemos tratado, se desenrollan desde el púlpito por el diácono (los obispos eran los propietarios pero rara vez lo cantaban) para ser leídos y vistas sus imágenes por los más próximos. Ambos, tanto el rollo Beneventano como el Romano, es decir, los previos a la Reforma y los nuevos reformados, consisten “en una exhortación a los cielos y tierra para regocijarse por el esplendor de la Resurrección, oración a Dios como Creador y Salvador, un catálogo poético de las virtudes de las abejas, y rezos por la comunidad espiritual y secular”, dice la estudiosa.

Al tener escrito entre el texto notaciones musicales, también se seguía el canto. Quizás este aspecto inspirara los capiteles de la música en Cluny III, donde la abundancia de oficiantes (una comunidad de casi mil monjes) obligaría a hacer más visible el canto.

Apicultores recolectando miel y cera en Exultet Vat.Lat.Barberini (bibl.Vaticana)

La investigadora resalta cómo las ilustraciones antiguas reflejaban la actividad apícola, vinculando su imagen con la Encarnación y el Nacimiento de Cristo por la pureza de María, mientras que en el texto moderno, el romano ya reformado, se insiste en la presencia de Cristo resucitado, que es lo que describe el capitel de Frómista, erróneamente visto como la Expulsión, cuando es la Exaltación de Cristo como nuevo Adán, siguiendo el texto del rollo. El interés del comitente de Frómista por dejar plasmado el cambio de rito, le ha llevado a añadir pocos metros más allá, disponiendo el complicado capitel de las abejas humanas (o los humanos como abejas) en postura de epifanía. Como ya hemos dicho, no importa que nos repliquen que no consta en los scriptoria leoneses o castellanos la existencia de Rollos (fácilmente transportables y por tanto, capaces de ser devueltos a su origen) puesto que disponían de otros libros, al menos el Antifonario de León, que pudiera haber sido el que muestra el monje de Frómista en esa escena, y que procede del siglo X ya que la iglesia se levantó un siglo después.

Capitel 8 de Frómista con humanos haciendo gestos de fraternidad y colaboración, con sus espaldas cubiertas de ramajes y abriendo panales mientras seres superiores (eones o almas puras que se distinguen por su pelo e ir desnudos con solo una capa) hacen gestos de adoración a la Madre Iglesia


(Sobre el Antifonario: Carmen Julia Gutierrez en "Librum de Auratum Conspice Pinctum, sobre la datación y la procedencia del antifonario de Leon" en jstor).

Existen otros libros que pudieran haber servido de apoyo al programa esculpido del cambio de rito de Frómista, como el Antifonario de Santo Domingo de Silos.

Volviendo a la tesis de Grady, destaca la asociación de abejas con mujer “El textual y visual tratamiento de las abejas y su asociación con la Virgen María, constituye un evidente caso por su claro significado, incluido la incorporación de una sección tan extensa como la Elegía de las abejas en su texto”. La autora propone la relación de la virtud de la mujer respecto a la Iglesia y la comunidad, resaltando la mentalidad jerárquica que contiene el texto. Roma impulsó la Reforma por un especial empeño en imponer su jerarquía sobre todo el orbe cristiano, apelando al mundo apícola como modelo en el que los extraños a la colmena son expulsados tan pronto son detectados (herejías) y todos laboran humildemente para lograr el fin común: la obtención de la cera y la miel como elementos divinos. 

BL 30337.Arriba el Nolli me Tangere 
y abajo la Tentación del Edén


“El canto del Exultet proclamado en el Sábado Santo es asociado con el ritual dramático de la bendición y encendido del fuego en la noche de Pascua”, ceremonia que ya se celebraba en Jerusalén en los primeros siglos. Como ya hemos señalado, el texto se basaba en las Geórgicas de Virgilio en lo que respecta a las abejas y la alabanza de la Naturaleza. ”La oración de las abejas es probablemente la más extensa parte del prefacio del Exultet, señalando el peso de la importancia de las criaturas no solo por la producción de cera para el cirio pascual, sino respecto a la pureza y generosidad de los frutos que se atribuyen a la Virgen María. El Exultet beneventano es una proclamación repleta de imágenes de cuerpos celestiales relacionados con los cuerpos terrenales de la Virgen y las abejas. El cuerpo del cirio pascual es consumido por su propio fuego como el cuerpo de la Virgen María dió su propia carne para hacer del Cristo del Exultet un cuerpo con el que irradiar luz en la oscuridad del mundo caído”. Hasta tal punto es la descripción física del canto.

“Por contraste, el Exultet Franco-romano se sitúa más en  consonancia con el relato de la Resurrección, más centrado en Cristo resucitado, sin dejar por ello de mencionar las citas a las abejas y su virginal fertilidad”. “En el Exultet beneventano –resume la Dra. Grady- el mundo natural es presentado como una manifestación de los misterios pascuales. En el Exultet franco-romano, el mundo natural está al servicio de la historia de la salvación”. La pureza del rito beneventano llegaba a proponer que el encendido de los cirios se realizara frotando dos piedras, como se hizo con el fuego original. Tampoco debemos olvidar que esta ceremonia era rematada con la celebración del sacramento del Bautismo (y a veces también la Confirmación) en la mañana del Domingo, acompañando a la bendición del agua para bautizar  todo el año.

La práctica de esta brillante ceremonia, llevó a alguna modificación realmente razonable, según cuenta Grady: En el rito antiguo (el Beneventano) el Exultet era cantado tras la lectura, pero la falta de luz porque el encendido se hacía después hizo que se cambiara el orden para poder distinguir texto e imágenes a la luz de las velas recién encendidas.

Según proponemos, en San Martín de Frómista, en los capiteles mal llamados “de la Caída” y de la “Expulsión”, enfrentados junto al crucero de la iglesia para organizar un recorrido litúrgico con el canto del Exultet como telón de fondo y la presencia de los monjes apuntando en los capiteles, se materializa el texto del Exultet con la llamativa y casi “escandalosa” alabanza al Pecado Original y la aparición de Cristo resucitado como nuevo Adán, mientras en capiteles sucesivos observamos la Epifanía dando apoyo a la parte del canto que alaba la pureza de María  y rematado en el capitel 8 con una propuesta para identificar a los humanos, los monjes y los fieles en general, que deben comportarse como las abejas en su vida común de cooperación, concordia y trabajo, que dará frutos para toda la comunidad, como las abejas producen cera y miel para ofrecerlas a la Iglesia.



Exultet con imagen de Tellus amamantando
a dos animales terrestres en medio de la naturaleza
 Abajo la mater ecclesia con los clérigos
y los laicos alabándola
En su estudio, la investigadora menciona a la diosa Tellus, la madre tierra, como parte del imaginario del Exultet utilizado y pensamos como hipótesis que el capitel 16, justo frente al capitel de la Epifanía, con damas desnudas entronizadas y presumiblemente embarazadas al frente y un costado, con aspecto de matronas, apoyadas en leones y portando sendos cetros, pudiera aludir a esa figura mitológica. La diosa Tellus se vincula con Caligo, una metáfora femenina de la oscuridad y las tinieblas, que aparece en algunas imágenes de los rollos del Exultet, como contrapartida a Lux, que llega con la resurrección de Cristo, según Grady.


Capitel 16 de Frómista con la diosa Tellus









Existe en internet un buen blog en polaco que tiene una buena colección de imágenes de los rollos

https://www.januszkowalskikazimierz.pl/z-miasta/z/1279-exultet-piesn-ktora-oswiecila-ziemie.html

Siguiendo el estudio de los Exultet, destaca la autora la frecuencia con que aparece la Virgen María en la Natividad en asociación  con la Elegia de las abejas, “resaltando la metáfora que vincula la pureza de las abejas con la perfección e inviolabilidad de la Virgen”.  A pesar de las reformas que mencionamos, la estudiosa destaca que “el continuado uso de los rollos del Exultet después de la supresión de la liturgia beneventana indica un profundo significado embebido en ambos manuscritos, para continuar la interacción humana en sus entidades”, de modo que pese a los cambios, prevalecía la mención a las abejas y su trabajo, ya que su gráfica visión era muy eficaz.

No deja Grady de comentar los cuatro sentidos de lectura de las figuras que aparecen en los rollos (y en nuestro caso, en los capiteles) como son el literal, alegórico, tropológico y anagógico, aunque ella lo vincula al sentido feminista que pretende analizar, puesto que las alegorías de Lux, Tellus, Caligo y Ecclesia son femeninas. “Donde Tellus aparece, está mayoritariamente como una figura femenina desnuda amamantando  un animal en cada pecho”. Esto lo podemos tener en ese capitel nº 16 de San Martín, por lo que lo citamos sin seguridad. Uno de los rollos donde ve a Tellus es en Vat.lat. 9820 pintado hacia 987 (o Vat.Bar.Lat.592 B.L. MSAdd 30337 (nota pie pag.80) donde aparece recortada con un cuchillo o tijera) siendo dos diferentes cuadrúpedos los amamantados, representando dos naturalezas: los paganos y los judíos.

Mujeres dominantes de animales representando a Tellus, la madre tierra, en Frómista


Algunos pasajes del A.T. aparecen en los rollos dando sentido al texto y que pueden haber sido esculpidos en el románico en lugares donde la ceremonia del Exultet pudiera haber tenido lugar citando el paso del Mar Rojo por Moisés (panteón de León, batisterio de Lucca) árbol de Jesé, escenas de la Pasion (descenso a los infiernos, visitatio, Nolli me tangere) sin olvidar la vinculación bautismal de la ceremonia.

“La repetición de figuras de luz y oscuridad así como la abundante mención a la oscuridad borrada por la luz de los cirios de la Pascua de Resurrección alude a la liberación de la oscuridad del pecado con la luz de la gracia”. En la pag.98 se centra en el estudio de la representación de la Iglesia, a veces personificada en un clérigo (en el de Salerno como un papa), pero en otras como una mujer: mater ecclesia. En la fig.43 (pag.88) han sido borradas las personas que escoltan a la Virgen con el Niño, aunque por comparación con otros rollos serían dos ángeles los eliminados, lo que no tiene sentido que en otros hayan pervivido. Lógico es pensar que no eran ángeles sino otros personajes que también se dejaron de citar en el Exultet de nueva redacción.(pag.88)

Exultet MS 30337 de la B.L.con los  acompañantes de la Virgen con el Niño recortados
                                probablemente para adaptar el dibujo original a la nueva liturgia


A partir de la pag. 100 el estudio distingue la frecuencia de la cita a las abejas: “quizás la más distintiva variedad de la imaginería natural en los rollos del Exultet es la repetida ilustración de las abejas y sus panales”. Al menos veinte rollos lo incluyen, entre ellos la Elegia de las abejas; la mención de las abejas y la apicultura conecta los mundos de la naturaleza y la cultura”. El texto del Exultet asocia la naturaleza de las abejas con las virtudes de la Virgen María. “En la clásica y medieval creencia de que eran capaces de reproducción asexual, las abejas, con su persistencia y moral perfección hacen sus colonias algo de infinito progreso. Las abejas representan perfección así  como una infinita lista de virtudes”.

El capítulo cuarto de su tesis lo dedica la investigadora precisamente a la poderosa presencia de las abejas en el Exultet. ”Por medio de las imágenes de las abejas y el texto, ellas se manifiestan como fieles trabajadoras por el bien común, proveedoras de la comunidad y representativas de los más altos ideales de la virtud femenina. Los panales aluden a la metáfora del vientre de la comunidad y de la Iglesia. Las abejas representan el emblema ideal de la Virgen María y su poderoso rol en la Pascua a través de su asociación con la Anunciación y la Natividad”. Destaca Grady la interacción de abejas y humanos en las ilustraciones de más de veinte rollos.

Exultet MS 30337 de la British Library con imágenes apícolas en la naturaleza


La Elegía de las abejas era una parte del Exultet Beneventano y del Franco-romano dentro del Praeconium Paschale. Como hemos señalado ya, el texto ensalza las abejas preservando su virginidad, generando hijos espontáneamente sin contacto con machos, alabando su laboriosidad conociendo cada cual su cometido para el bien común alabando sus productos de cera y miel a partir de su propio cuerpo…”El texto franco-romano hace una explícita conexión entre la virginidad de las abejas y la virginidad de María, Madre de Dios. “Oh, verdadera maravillosa abeja, cuyo sexo no es violado por el macho, ni mancillado por la maternidad, ni los hijos destruyen su castidad; Tal como Santa María concibió siendo virgen, dio a luz como virgen y continuó siendo virgen”.

La estudiosa hace un recorrido por la relación mitológica de las abejas, que ya hemos tocado en entradas anteriores (Melisa siendo transformada en una bella abeja para salvarla de la ira de Cronos) y que conduce al uso de la miel como forma de evitar el canibalismo, o al menos el consumo de carne entre los humanos, usando la costumbre de untar miel  en los labios de los bebés.

Portada de un libro (agotado) sobre el Exultet di Bari con colmenas


“La dependencia de humanos en la industria de las abejas refleja la dependencia del pueblo en los productos de la tierra y los niños en el alimento de la madre, marcando un paralelo a la imagen de Tellus alimentando las criaturas salvajes como exhorta a “regocijar el esplendor en la redención del hombre caído” (pag.126)

En el capítulo 5 se estudia el cambio de un texto (el antiguo, beneventano) al nuevo reformado (franco-romano), que significó la desaparición de algunas partes y dibujos y la adaptación de otros a la nueva liturgia. Por fortuna, la alabanza a las abejas y otras partes que nos ayudan a identificar los capiteles de Frómista, permanecieron. Las reformas que se observan en el Antifonario de León pueden servir de muestra. Una nota al pie de la pag.136 de la tesis aclara que la laus cerei, que era la bendición del cirio pascual, que se componía cada año, fue mencionada por San Agustin en “La ciudad de Dios” XV.22.

Cuenta Grady cómo el rito beneventano fue suprimido al final del siglo XI dentro de esa campaña de la iglesia romana dominante. “La peculiar belleza y el extraordinario formato de los rollos es probablemente una de las razones por las que sobrevivió tanto tiempo”. La Elegia de las abejas concluye con una transición a la Bendición de los cirios.

No puede faltar la alusión divina en el encendido de los cirios y la relación con su lento consumo con el sacrificio de Cristo en la Cruz y su divina sangre. “Mientras el texto beneventano toma un tono más místico y natural, el franco romano es más cristocéntrico en su recuerdo de la historia de la salvación”, como ya hemos comentado.

En el Exultet de Bari aparece la madre Tierra con animales a sus pies


Las principales áreas de diferencias entre ambos rituales –señala la autora- es que el beneventano resalta la encarnación y la muerte y resurrección de Cristo mientras el Franco romano traza un paralelo con el A.T. y el Exodo, señalando la liberación del pueblo judío del cautiverio egipcio. El beneventano celebra la autoinmolación del cirio pascual mientras el franco romano destaca la victoria de la luz y lo compara con la columna de fuego de la historia del Exodo. La Elegía de las abejas del beneventano alaba la productividad de las abejas y su virginidad conectando su trabajo con la tierra a través de las flores. La Elegia del franco romano fomenta la cooperación de las abejas por el fruto del panal, la comunidad, y por extensión la Iglesia.

Esas diferencias entre ambos textos y sus imágenes pueden entenderse como la tensión entre tradición y reforma en la época de su confección en el siglo XI. Vuelve a destacar la autora que el alcance de la Reforma era mucho mayor que el puramente litúrgico, por el empeño en no perder Roma su jerarquía sobre otras comunidades, usando en sus escritos términos como mater et magistra, caput, fons o vertex para señalar a la cabeza romana, según describe el teólogo Klaus Schatz. Desde tiempos carolingios la Iglesia tiende a extender a toda la esfera de correctas prácticas de la vida de la Iglesia, tanto en leyes como especialmente en la liturgia. “En base a este principio, Gregorio VII logró que la liturgia romana fuera aceptada en los reinos hispanos, combatiendo la vieja liturgia hispánica que él consideraba haber sido infectada con influencias arrianas y priscilianas”. (pag.143)

La centralización de la jerarquía de la Iglesia y su repetida afirmación de que la Romana era la única verdadera fuente de Cristo, comenzó a transformar el paisaje político europeo imponiendo la institución y relaciones con las autoridades seculares.

La progresiva implantación del rito nuevo no significó la abolición del Beneventano, aunque como decimos, la utilización de viejos textos pudo obligar a adaptarlos con el borrado de imágenes y partes que ya no se usaban, pero la calidad y valor de los viejos libros hicieron que pudieran seguir siendo usados. Hoy, como pasa con el Antifonario de León, el borrado de alguna imagen nos sugiere esa adaptación al nuevo rito. En casos como en Vat.Lat.9820 se conservaron las imágenes pese a que el texto ya no coincidía al haberse eliminado parte de su recitado, como en Gaeta 1.

Rose Walker, en el trabajo antes mencionado, comenta el uso de la liturgia antigua  en la ceremonia de la apertura del Arca Santa de Oviedo por Alfonso VI con el rito toledano, mientras en otros lugares ya se usaba el romano. También cita que a Paterno, monje benedictino hispano que vivió en Cluny, se le permitía usar ese viejo rito, lo que demuestra una mayor tolerancia que la que mostraba oficialmente el Papa.      

En lo que respecta al peculiar capitel 8 de San Martín, es posible que no se tomara de ningún texto esa imagen apícola de los humanos colaborando, sino que fuera la creatividad del comitente la que materializara esa idea del colectivo apícola como modelo para la Iglesia y, tal como proponemos, fuera un ensayo que fracasó, llevando al ostracismo del templo castellano, más aún si al tiempo se condenaban costumbres ancestrales como la venganza y las ordalías en la otra vía de la iconografía representada, como ya hemos analizado y que pudo provocar rechazo e incomprensión.

“El más antiguo Exultet franco-romano (por tanto, el ya reformado) tiende a iluminar una inicial resistencia a la Reforma y combina imágenes dibujadas de la tradición Beneventana (el viejo) e imágenes más adecuadas al nuevo texto, como en Vat. Barb.Lat.592 de finales del siglo XI (fig.74.Adan y Eva pecando). La “feliz falta” aparece bien dibujada. Esta escena no aparece en los textos beneventanos, pero sí se incluye en al menos seis ejemplares del franco romano.

Bajo la escena de Resurrección aparece el Pecado Original en el Exultet MS 30337 (B.L.)


Escenas del Exodo, Moisés o el paso del mar Rojo aparecen en los nuevos franco romano. No hay que olvidar que Cristo era considerado por algunos exégetas el nuevo Moisés y hasta la marca de sangre del cordero en las puertas para librar a los judíos del ángel exterminador tiene un gran contenido alegórico con el bautismo que se celebraba al final de la Pascua. “Oh, verdaderamente bendita noche, que despojaste a los egipcios y salvaste a los hebreos”…

Reitera la estudiosa la relación en los textos de  la Virgen  con las abejas y utiliza varios rollos donde se refleja ese vínculo, como el Manchester, Montecassino 1 y Gaeta 1. “Las abejas aparecen fabricando cera y miel para dar luz y alimento, al igual que María trae luz y alimento espiritual al mundo alumbrando a su Hijo”. En los textos franco romanos se enfatiza menos esa relación, como hemos comentado, donde la Natividad de la Virgen entronizada es seguida por la Elegia de las abejas, como vemos esculpido, en nuestra opinión, en los capiteles de San Martín de Frómista.

El texto franco-romano enfatiza los trabajos comunes de las abejas “aunque son tan leves y pequeñas de cuerpo, muestran un prodigioso conocimiento en su pequeño pecho, delgado de fuerza pero poderoso en habilidades… “Parte de ellas recogen flores... otras construyen celdas con pegamento adhesivo; otras presionan juntas la miel que fluye; otras convierten las flores en cera... moldean al recién nacido con la boca... sellan el néctar recogido de las flores”…

Al igual que sin la participación de la Virgen no existiría el cuerpo de Cristo para alcanzar su misión redentora, sin las abejas no habría cera para los cirios que iluminan la oscuridad y no habría miel para alimentar a los jóvenes que un día continuarán el fin buscado, iniciado en el bautismo. “En el Exultet beneventano la Iglesia es entendida como una verdadera madre, igual que lo son la Virgen y las abejas”.

La transición del Exultet beneventano al franco-romano no es un simple cambio en el texto litúrgico, sino un cambio desde las tradiciones locales para homogeneizar los ritos. El cambio de contenido no solo sirve para universalizar la práctica litúrgica por todos los territorios, sino que introduce sin cesar las interpretaciones jerárquicas de la tradición. Donde antes se cantaban el poder y la actividad en la historia de la salvación en los misterios pascuales, derivó en una lección para resaltar la necesaria jerarquía de la Iglesia.

RESUMEN

No parece ofrecer dudas que con la Reforma Gregoriana impulsada desde Roma para unificar y jerarquizar la liturgia, se intentó abarcar todos los ámbitos de la vida católica y parece que en el reino de Alfonso VI se produjeron grandes tensiones para lograr un objetivo que había sido mucho más sencillo de implantar en Aragón, Cataluña y regiones francesas, tal como hemos visto en entradas anteriores.

Ahora la tesis de la Dra. Grady relaciona claramente el contenido de los Rollos del Exultet utilizados en la liturgia anterior a la Reforma (Beneventano) y los posteriores y adaptados (Galo-romanos) que apoyaban el cántico del Exultet con imágenes inscritas en los rollos. En España,  donde los expertos citan su existencia, podrían ser Evangeliarios o libros rituales de época mozárabe los “reformados” como parece deducirse del Antifonario de León, del siglo X. La evolución de ambas formas es desmenuzada en su tesis, de la que sólo nos atrevemos a cuestionar su oportunidad feminista.

Lo verdaderamente valioso de esa relación para nuestro propósito es que consideramos que los capiteles erigidos en la parte sur de la nave central de San Martín de Frómista, que muestra imágenes insólitas como el capitel nº 8 de la clasificación de García Guinea relacionado con la Epifanía, y los próximos -errónea y simplemente entendidos como “escenas del Pecado Original”- no corresponden más que a un programa iconográfico de apoyo a esa Reforma que se impulsaba en los libros y en la liturgia. Paralelamente, en otros capiteles se fomentaba la segunda intención de los cluniacenses al proyectar la iconografía de Frómista, animando a la erradicación de la violencia en Castilla, reflejando duras escenas de ordalías y de venganzas y mostrando la utilidad de la justicia, el perdón y la reconciliación.

Para aceptar estas conclusiones es preciso asumir previamente que los capiteles erigidos en Frómista no narran lo que nos han contado. Así, el capitel de la Orestiada es un alegato contra las venganzas “legales” en las costumbres vigentes aún a la llegada de la Reforma, mostrando el rechazo a esa justicia ancestral que los nuevos monjes quieren erradicar, proponiendo una justicia más acorde con el Evangelio, al igual que condenan las pruebas caldarias para lograr la verdad en los juicios. Asimismo, la Reforma se extiende a la liturgia, y el comitente de San Martín hace esculpir imágenes que se utilizaban en las ceremonias pascuales, en las que se citaba el Pecado Original y la presencia de Cristo como nuevo Adán cantado en el rito del Praeconium Paschale en las oraciones escritas y dibujadas en los libros miniados con abundantes citas a las abejas y su vida austera y disciplinada evocando la pureza de María.

Ese programa iconográfico, que ha permanecido ignorado por los especialistas, se trasladó a Cluny (significaría una prevalencia castellana sobre la Borgoña) donde la misma propuesta de vincular al Cristo resucitado como nuevo Adán y la actividad apícola como modelo para la comunidad teniendo a María como ejemplo, se llevó a la casa madre cluniacense, ahora esculpiendo directamente trabajos apícolas de humanos ayudados por seres angelicales, y luego copiado en el repertorio de Vezelay, basado en libros como el Antifonario de León en España y los rollos del Exultet en Borgoña, y la evolución de modelos anteriores a la Reforma hacia nuevos modelos (que aún se siguen cantando) se ha plasmado en San Martín de Frómista, tal como podemos deducir del  estudio de Erin K. Grady de 2020.

Para nosotros queda abierta la investigación para identificar los capiteles de sentido aún desconocidos de San Martín, aunque mucho nos tememos que durante muchos años seguiremos “viendo” como curiosidad la escena de los porteadores de barrica, a Abel travestido siendo asesinado ante otros personajes, o no daremos importancia a que en el Paraíso se hayan “colado” varios monjes portando objetos litúrgicos para no perderse los sucesos que originan nuestra religión.

En la web de la Biblioteca Casanatense se puede seguir un bello y breve video del canto y el rollo del Exultet producido por  Bissera Pentcheva, importante figura mundial del tema, que ha impartido conferencias en Aguilar en los cursos de Arte que organiza la web que patrocina este blog (Ars medievalis).

https://casanatense.beniculturali.it/?p=1843

Finalizamos con una imagen adecuada a la fiesta que vamos a celebrar pasado mañana

Impactante Natividad del Antifonario de León, donde un imberbe San José no adopta la clásica postura de incomprensión judía, el Niño-adulto asoma la mano para bendecir y María aparece sin atributos de parto, todo ello acompañado de una gran inicial con complicados trazos apotropaicos para proteger la escena.


 



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