DURATON Y SUS MODELOS ARAGONESES PARA LA REFORMA GREGORIANA

 

Iglesia románica de Nª.Sª.de la Asunción a las afueras del pueblo de Duratón (Segovia)

En entradas anteriores en este blog, habíamos hecho una serie de propuestas sobre el programa iconográfico de algunas iglesias en el entorno de Sepúlveda en la provincia de Segovia, en dos sentidos: uno más restringido y muy rural, con escenas sexuales ciertamente duras y sorprendentes, escenas sexuales que explicamos en base a la “utilidad” que en esas iglesias de reciente repoblación necesitaban mostrar en imágenes lo que los Fueros disponían para salvaguardar vida y derechos de los nuevos pobladores, y el otro sentido, con más trascendencia social donde se esculpían reiteradamente imágenes relacionadas con juramentos y juicios de Dios, también adecuados a la aplicación de los Fueros, por más que oficialmente desde 1215 se hubieran abolido las ordalías, pero eso era sólo en el interior de los templos, porque fuera de ellos, el pueblo quería seguir viendo esos grandes y peligrosos espectáculos en los que se juzgaba y condenaba. No había series de televisión.

Como siempre, clicando sobre los textos en azul se pueden leer las entradas anteriores que lo tratan.

De esta forma, habíamos llegado incluso a Turégano, más al sur,(entrada 6.12.2020) donde propusimos no sólo que se hubiera creado el escenario (quizás nunca se juzgó a nadie, pero el “teatro” sí que estimulaba la mente de los feligreses) sino que se cambió el juez (más bien, abogado defensor si eras inocente), que en otros lugares era el profeta Daniel, por un insólito Santiago, quizás influido por las devociones de los reyes Fernando y Beatriz, sus promotores, como hemos propuesto en su entrada.

Santiago peregrino preside el escenario ordálico en el ábside de Turégano

Si, cuando tratamos de las citadas iglesias rurales donde se efigiaban escenas de contenido sexual, casi agresiones, en un radio de unos 30 kms.en torno a Sepúlveda, como cabeza del alfoz, nos llamó la atención su temática, ahora, a tan solo 7 kms. pero hacia el sur, 

El famosísimo capitel del Nacimiento de la galería de Duratón que apunta al gótico

 nos encontramos lo que algunos estudiosos consideran el origen del taller de cantería que realizó su atractiva galería:
la Asunción de Duratón, de la que ahora proponemos su machacada iconografía interior en la misma línea de iglesia juradera que habíamos visto en Sepúlveda.

La ficha de la Enciclopedia está firmada por José M.Rodríguez Montañés, quien no se manifiesta tan devoto de la iconografía como de la arquitectura (de hecho confiesa su contrariedad porque Inés Ruiz Montejo apenas hablara de su arquitectura, tema que borda el profesor) pero hace un meritorio esfuerzo por cumplir con nota alta su trabajo describiendo sus abundantes tallas, así que lo seguiremos en lo que nos interesa, que no va a ser la famosa galería, como decimos, sino los capiteles del interior.

Mosaico con cabeza de gorgona y nudos de Salomón
(de la web confloenta.es)
De aperitivo nos encontramos un goloso hallazgo: como prueba del uso ancestral del emplazamiento, nos habla del yacimiento arqueológico de Confloenta muy cercano, del que se extrajeron mosaicos romanos, uno de ellos de claro sentido apotropaico: una cabeza de gorgona enmarcada entre simétricos y repetitivos sellos de Salomón. Posteriormente, el enclave siguió siendo habitable al haberse encontrado sepulcros visigóticos en el entorno del templo, lo que nos permite ver una continuidad de uso no interrumpido, probablemente por la fertilidad del territorio, fronterizo con alternativas de ocupación de unos y otros en la Edad Media.

Para la necesaria protección del templo, aislado incluso hoy de la población, se dotó ya en su primera fase -puesto que lo vemos en la cabecera y son canecillos obscenos- de esculturas apotropaicas, para evitar al Maligno y sus secuaces.

Canecillos con máscaras mostrando la lengua y humano sujetando otra máscara en el suelo

Para combatir y alejar al diablo, sobre todo en templos aislados, se esculpían siempre imágenes sorprendentes, impactantes, en muchos casos contrarias a lo que se espera en una iglesia, como el sexo, con el fin de distraer y despistar al diablo para que no hurgara, tanto en los difuntos enterrados en su entorno, como los propios objetos sagrados de su interior. Pero, no hagais caso, eso son supersticiones. Por cierto, una de las más habituales es decorar con gente y bichos que enseñan la lengua, exactamente como hace el primer exorcista del Vaticano para su trabajo tan especial. Otro supersticioso.

Canecillo primitivo del ábside


Periódico El debate,4,11,24


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