LAS ABEJAS VUELAN DE FRÓMISTA A BORGOÑA

 

En nuestra última entrada de 15-AGO-21 titulada NUEVAS APORTACIONES SOBRE LOS CAPITELES DE SAN MARTIN DE FROMISTA, hemos relacionado la alusión directa de la iconografía de la nave de Frómista (capitel 8 de la clasificación de García Guinea) con los equivalentes que aparecen en Cluny y Vezelay;  para algunos, alusivos a los vientos y para nosotros, a las abejas, (ver el enlace al articulo de Banchereau) cuando entendemos que en todos ellos se están haciendo labores de apicultura, como dijimos en Enero y Febrero de 2019 y especialmente en 27-feb-2019 EXULTET (4ªparte y final). El mismo Porter en una primera opinión lo señaló como trabajo de apicultura, aunque luego se adhirió a la corriente que los consideraba parte de los ríos del Paraíso.

Los eruditos se basaban tan sólo en la identificación de las figuras de los capiteles, pero nosotros creemos haber encontrado la relación de esas imágenes con un texto, el Exultet, (ver dos entradas de 13-mar-17 y otra de 14-mar-17y por tanto, se trataría de escenas de apicultura y además, justificaría la inclusión del capitel de la Adoración de los Magos, la Epifanía, el 18 en la numeración de G.Guinea.

Plano de G.Guinea con los capiteles identificados


Ese complicado capitel 8 de Frómista (el siguiente al 18 de los Magos) muestra, como hemos dicho, unos personajes simétricos, abrazados y agachados con ramajes sobre la espalda y que consideramos tratan de imitar las alas de las abejas, lo mismo que otros personajes parecidos pero no iguales sobre ellos, llevan peinados distintos y van desnudos con una corta capa y en una escala superior parecen alimentar a una dama que pensamos pueda significar la reina de la colmena. Los agachados (las obreras) abren y señalan las celdillas donde se fabrica la cera y la miel mientras los superiores –eones o seres puros para nuestro entender- alimentan a la reina en  cada una de las caras del capitel. Reproduce fielmente la labor de las abejas en el panal, aunque el comitente en lugar de figurar las abejas hace aparecer humanos, lo que entendemos una alusión a la labor de los monjes en la comunidad monástica, al fin como una vida de oración, trabajo y pureza como se describe a las abejas en el canto del Exultet.

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Capitel de las abejas-humanizadas (nº 8) con alas (obreras) señalando las celdas mientras sobre ellas
eones o seres superiores alimentan a la reina y hacen signos de epifanía mientras ella les sujeta los pies


 Como hemos dicho, ese modelo no triunfó y unido al ostracismo en el que el monasterio de San Martín se vió sumido en los años siguientes, “congeló” el programa iconográfico alusivo al Exultet y la condena de la violencia legal y la venganza (Orestiada), que eran los dos motivos que impulsaron su iconografía, como luego veremos. No es casualidad que el único capitel figurado de esa parte izquierda (vista desde el altar) después de lo que se denomina Caída y Expulsión (que hemos propuesto ilustra el texto del Exultet) sea la Adoración de los Magos, una Epifanía en la que precisamente los Magos se humillan ante Cristo en brazos de su Madre (alusión a su maternidad virginal en el Exultet)  en postura imitando a la de las abejas comunitarias.(Capitel 18 de la clasificación de García Guinea). Podemos completar la propuesta de una circulación litúrgica en esa nave en la Pascua de Resurrección en la ceremonia del Exultet, mientras se cantaba siguiendo el orden de los capiteles.

 

Capitel de la epifanía de Frómista (nº 18 G.Guinea). De pobre hechura (los pies del Niño) llama la atención la difencia de adorno de las volutas, y la extraña dama que posa detrás, probablemente una comitente (La reina Constanza?). El rey mago a la derecha parece señalarla con el dedo

No podemos extendernos en el abanico de posibilidades que la lectura de la actividad de esos humanos-abejas que se esculpieron en Frómista (y luego en Cluny y Vezelay con apicultores activos) puedan tener, pues existen lecturas que entienden que esa actividad “de colmena” puede aludir no sólo al ámbito monástico, sino también al conjunto de los fieles: la vida del cristiano debe llevarle a cooperar con sus semejantes para que toda la “colmena” funcione al unísono conduciendo a un fin común.

Frómista.Detalle del lujoso vestido de la
comitente y la mano apuntando
del rey a la derecha


En un artículo muy completo de Ana Mª.Vazquez Hoys profesora de la Uned, descargable de internet “La miel, alimento de la eternidad” se hable de su relación con la medicina, los muertos y los cultos y su figuración ya en cuevas prehistóricas de Levante. El Exodo describe la tierra prometida como lugar que mana leche y miel. Para el tema que nos ocupa, es la diosa Artemisa y su famosa colección de pechos (que realmente aluden a los testículos de los toros que se le sacrificaban) y que vestía una falda con abejas esculpidas en sus laterales. “Abejas o personas disfrazadas de abejas se ven en algun sello micénico”, afirma. (Placas del cinturón de Rodas). Lo mismo ocurre con Astarté. En el cristianismo primitivo se daba a los bautizandos mezcla de lecha y miel y de ahí los símbolos en el batisterio de Kelibia, en Túnez. Para algunos autores, la abeja, de la que nace la cera que da origen al cirio pascual, sería a la vez la imagen de la Virgen, como el cirio es la imagen de Cristo que ilumina a los hombres y la imagen del justo que nace a la Iglesia por el bautismo. Esto nos conduce a que el nacimiento de Cristo sea motivo de una Epifanía, igual que las sacerdotisas de la diosa-abeja hacen gestos de alabanza y sumisión en monedas e imágenes cretenses.  

Anillo minoico con epifanía de la diosa Astarté (wikipedia)

             

En San Martín de Frómista se puede establecer un recorrido litúrgico a lo largo de la nave central recitando el Exultet desde el crucero, invocando la Caída y la aparición bendita de Cristo Redentor, “gracias” a ese Pecado Original, como ya hemos analizado desde 2017 en este blog. El texto del Exultet se extiende largamente sobre las virtuosas abejas que conciben sin pecado, como ocurre con la Madre de Cristo, quien justamente presenta a los Magos en la Epifanía en el siguiente capitel del recorrido.

Se puede leer el texto del exultet en

https://bigsplash.wordpress.com/2016/03/26/exultet-o-pregon-pascual/

y más concreta alusión a las abejas en

https://romanicodigital.blogspot.com/2019/02/exultet-el-origen-cluny-4-parte-y-final.html

 

Si buscamos una referencia más culta, tenemos un texto “El mito de la diosa: Evolución de una imagen” de Anne Baring y Jules Cashford (Siruela) en cuya pag.146 titula “La diosa abeja” la presenta como diosa de la regeneración. Las sacerdotisas de Deméter eran llamadas Melisas. Se menciona el origen de las abejas a partir del cadáver de un toro aunque en algunos estudios puede ser un buey o un león (de ahí vendría la leyenda de la miel que Sansón toma de la boca del cadáver de un cachorro de león). En todo caso es alimento divino.

 El libro citado estudia un anillo encontrado en una tumba cretense: “Aquí a la diosa abeja –la figura central que desciende a la tierra entre serpientes y lirios- le están rindiendo culto sus sacerdotisas, quienes, de modo característico, adquieren la misma forma que ella, levantando todas sus manos  en el gesto típico de la epifanía”. Si vemos nuestro capitel, las abejas superiores (las inferiores serían obreras, con las alas como ramajes) con capa y que alimentan a la diosa madre (la Virgen) levantan sus manos en señal de epifanía. Justamente el capitel inmediato muestra la Epifanía por antonomasia del cristianismo, en la que los reyes poderosos hacen ofrendas al Hijo nacido de una Virgen. Terminamos la cita: “Este intenso drama de epifanía sugiere que, además de estas connotaciones, el zumbido de la abeja era considerada la “voz” de la diosa, el “sonido” de la creación. Virgilio, por poner un ejemplo, al describir el ruido de aullidos y golpes que se producía para atraer las abejas, dice: “Hacen entrechocar los címbalos de la gran madre”. Las tumbas de Micenas tenían forma de colmenas…

Artemisa de Efeso de wiki (foto Bicksprt)A los lados de la falda, las abejas



También Walter Deonna, uno de nuestros investigadores preferidos, escribió en la Revista Belga de Arqueología e Historia del Arte XXV. 1956 un artículo titulado “L’abeille et le Roi” donde estudia el uso de ese símbolo real desde los merovingios hasta Napoleón. “los antiguos creían que las abejas nacen espontáneamente del cadáver de un animal, en general el buey o el toro, también el león o el caballo, pero son en realidad los Eristales (eristalis tenax) cuyas larvas se desarrollan en efecto en las carroñas.

diosas abejas de Rodas (wikipedia)


Mucha y más completa información encontramos en las actas del congreso de recolectores “Beekeeping in the Mediterranean from Antiquity to the present” editado en 2017 en donde se incluye un trabajo de la arqueóloga Sophia Germanidou (pg.97): “A mediados de la era bizantina la más valiosa fuente pictórica sobre apicultura, aunque influida por fuentes occidentales, es el grupo de los rollos del Exultet, creados en monasterios al sur de Roma. Deben su nombre a la palabra inicial del himno:  "Exultet iam angelica turba coellorum…"cantado en Sabado Santo conforme al ritual latino. El himno incluía el rezo “Oración de las abejas” donde las abejas eran exaltadas como creadoras de la cera sagrada, la miel y sobre todo como un símbolo directo de la Virgen Maria debido a la reputada castidad física de esos insectos”. El estudio distingue tres categorías de esas representaciones, y sigue: “En el tercer grupo las abejas entrando y volando alrededor de sus colmenas son excepcionalmente pintadas acompañando la escena de la Natividad de Cristo, como símbolo de la Inmaculada Concepción y el nacimiento de Cristo de la Virgen María. Esta iconografía única en el arte medieval del periodo destaca por su atrevido carácter, destacada síntesis y sorprendente alusión. Hay pocos ejemplos de representación individual de las abejas. En la mayoría de los casos forman parte de una más amplia composición relativa a la naturaleza, donde asumen una simbólica función. En este grupo se puede incluir la intrigante y rara representación de abejas entre otros cristológicos motivos  encontrados en el pavimento mosaico del batisterio de Kelibia en Túnez…La miel, por otro lado, es especialmente descrita en la Parábola del Unicornio, en la novela "Barlaam y Josafat", simbolizando la vanidad humana.”

Apicultores Del Exultet de la British Library MS 30337


En la web infocatolica.com aparece un artículo del sacerdote Javier Sánchez Martínez titulado “Las abejas, el cirio pascual (y hasta Pio XII)” que analiza la mención a las abejas en el Pregón pascual, como venimos analizando en base al canto del Exultet y su alabanza del cirio. En los sacramentarios gelasianos del siglo VIII se dice: “Al comenzar admirados la fiesta de la luz, es necesario que alabemos el origen de las abejas. Las abejas, en efecto, se abastecen de hierbas, aunque para procrear se comportan de manera castísima; construyen sus celdas fundiendo el licor de la cera, cuyo arte no iguala maestría humana alguna. Liban las flores con los pies, pero no causan ningún daño a las flores. No provocan el parto, sino que, libando con la boca, convierten los fetos concebidos en enjambres, siguiendo el ejemplo admirable de Cristo, que procede de la boca del Padre”.

Esta mención a que liben con los pies pudiera explicar la postura de los eones o seres puros que alimentan con el néctar a la reina (la Virgen María) en el capitel que estudiamos.   

En esta misma web, el autor menciona otra alusión en los sacramentarios galicanos, vigente del V al IX y más acorde con la zona de origen (Lombardía y sur de Francia) y que se mostraba con ampuloso ceremonial:

“!Oh, abeja verdaderamente admirable y dichosa¡

Cuyo sexo no lo violan los machos, / ni golpean éstos el feto, /ni los hijos mancillan la castidad; / del mismo modo que Santa Maria concibió siendo virgen, /parió sin dejar de ser virgen / y permaneció siempre virgen”.

Apicultores del códice Barberini de la Biblioteca Vaticana de la web www.researchgate.net


O una “Laus cerei” beneventana del siglo VI (prosigue Sánchez en la web citada). Termina su trabajo el autor señalando a autoridades tan recientes como Benedicto XVI, quien cita el Exultet y las abejas en una homilía pascual: “…La cooperación de la comunidad viva de los fieles en la Iglesia es algo parecido al trabajo de las abejas. Construye la comunidad de la luz…”(homilía de Vigilia Pascual de 2012). La cita en el título a Pio XII proviene de un encendido mensaje del Papa en un congreso de apicultores, legible en la web.


( En el breve coloquio que aparece bajo el artículo, se comenta la idoneidad de usar velas de cera o de otro material, como parafina, etc. por razones higiénicas y económicas y hasta la “modernidad” está presente cuando hay velas automáticas que encienden una led, que probablemente encajan mal con el sentido litúrgico del canto: abejas fabricando leds.)

Pues bien, vamos a proponer al lector o lectura interesado en ese ensayo de programa que se materializó en Frómista pero no se reprodujo en Cluny ni Vezelay, en donde los apicultores aparecen en su trabajo sin hacer esa complicada e incomprendida “humanización” de las abejas palentinas, algunos textos que sin duda aportarán pruebas de que estamos en lo cierto.

Frómista.Detalle de las obreras en el capitel de las abejas.
Sobre ellas las abejas superiores alimentan a la reina, que las sujeta

Aunque en este tiempo transcurrido hemos visto mucho publicado en torno a esos trabajos apícolas, nos ha parecido sumamente ilustrativo y nada tendencioso un libro precioso titulado “El filósofo y la abeja” de los hermanos Pierre-Henry y François Tavoillot, que resulta una delicia leer, traducido por Patricio Barros y Antonio Bravo.

http://www.librosmaravillosos.com/elfilosofoylaabeja/index.html

De nuevo, como mantenemos, aparece Varrón y las Geórgicas de Virgilio como origen y muy posible alusión a un texto que pudiera manejar la comunidad cluniacense, seguido además por San Ambrosio, quien terminó siendo patrono de los apicultores, y por San Agustín. La vida perfecta de la colmena y su maravillosa organización inspira la del monasterio, y la producción de miel y cera  y como resultado de una vida célibe, permiten a una reina concebir sin contacto sexual. También Aristóteles quedó admirado de la capacidad de reproducción del insecto como algo divino, distinto de las formas habituales,  y de  su ética, alejada de excesos y modelo de equilibrio. El historiador latino Eliano del siglo III añade otro componente elogioso: “La abeja es de una templanza extremadamente escrupulosa y aborrece el abandono y la pereza. He aquí la prueba: persigue y expulsa al hombre perfumado como a un enemigo que ha cometido una ofensa oculta. También reconoce a quien acaba de tener una relación sexual culpable y lo expulsa como a su peor enemigo…”De manera que hasta la vida sexual privada del apicultor, si es algo irregular, puede contaminar su cultivo.

Detalle de Frómista con la epifanía y la reina sujetando el pie de un eon. Solo visten capas


Una larga lista de filósofos y pensadores (Porfirio, Platón, Plotino, Dante…) nos conducen a estudiar la visión pagana del cristianismo y la visión cristiana de la actividad melífera en el estudio de estos amenos ponentes, para entrar en el tema que nos ocupa en el capítulo 3: la abeja teológica.

Tras  valiosas incursiones por el texto de la  Odisea y escritos de Aristóteles y otros filósofos clásicos, se pregunta por la abundancia de citas a la miel en el Antiguo Testamento (el maná, la tierra prometida, Sansón, etc) pero de pronto el Nuevo Testamento deja de usarlo, quizás entendido como una alusión pagana no deseada por los judíos.

No obstante, la patrística retoma con gran fuerza la mención melífera desde Clemente de Alejandría, para quien la abeja es la imagen de la transmisión de la verdad. El principal alumno de Clemente, Orígenes escribe en su conocido “Contra Celso” que la maravilla de hormigas y abejas son prueba del orden creado por Dios, para que los humanos vean un ejemplo de comportamiento ofrecido por El. “En los siglos siguientes –rematan los estudiosos franceses- esta ambivalencia la encontramos en tres ámbitos en los que la abeja será una imagen muy solicitada: la ceremonia del Cirio Pascual, la evocación de la pureza virginal de María y la organización de la vida monástica”. Pues bien, esos son precisamente los tres niveles de lectura del capitel de las abejas de San Martín de Frómista.

El apartado siguiente de “El filósofo y la abeja” que estudiamos: “La abeja y el cirio pascual, donde vemos a la abeja invitada a la velada de la Pascua” remata la identificación que proponemos.

Tomamos notas: En la noche de Pascua, “la madre de todas las santas fiestas”, según san Agustín, llega el momento de bendecir el cirio, símbolo de la luz que Cristo lleva a los hombres. La bendición se introduce mediante la plegara del Exultet, llamada así por su primera palabra: “Que exulte de alegría la multitud de ángeles en el cielo…” El texto, del que existen varias versiones, estaba escrito no en un libro, sino en un rollo de papel que se leía a lo largo. (lo hemos tratado en este blog en Febrero 2019). Y sigue el estudio: El diácono dejaba colgando, delante del púlpito, el texto ya recitado, y las ilustraciones del anverso permitían a los fieles de las primeras filas seguir, imagen por imagen, lo que se cantaba. Podemos imaginar la escena: en la penumbra de la iglesia, solamente iluminada por el resplandor del Cirio, los espléndidos dibujos se animaban y producían un efecto poderosamente evocador. ¡Sin duda estamos ante los primeros dibujos animados¡ “ concluye el inteligente estudio de los Tavoillat.

Los seres inferiores que se abrazan abren las celdillas teniendo la espalda cubierta 
con hojas a manera de alas.(Frómista). Los superiores alimentan a la reina


El uso casi literal de la cuarta Geórgica de Virgilio, a fin de cuentas un pagano, creó gran controversia entre San Jerónimo y San Ambrosio, antes de ser arbitrada por san Agustín en el siglo V, poniendo a la abeja como modelo de vida comunitaria.

Un poco más adelante, el libro titula “la abeja y la Virgen. Donde vemos a la abeja probar la Inmaculada Concepción” y comienza con una cita de San Ambrosio en su tratado de la virginidad: En efecto, la virginidad merece ser comparada con las abejas; como ellas, es diligente, pura, casta”.

Dos son los misterios de este apartado: La Inmaculada Concepción de la Virgen (que con frecuencia confundimos con la de Cristo) y su virginidad tras el parto. Del primero sólo es dogma desde 1854 por lo que en lo que estudiamos debe ser solo contemplado el aspecto de la virginidad, es decir, la comparación con las abejas alimentando a su reina y celebrando la epifanía se debe entender respecto a la virginidad.

San Agustín –argumenta “El filósofo y la abeja”-  hace una propuesta que “justifica” el programa iconográfico parcial que estudiamos: la virginidad es un estado natural y “es la sexualidad voluptuosa la anormal. En efecto, antes del pecado original (ver los capiteles de Frómista) los humanos se reproducían sin esta pasión nefasta que les hace a un tiempo desgraciados y …mortales. Pues, aunque parezca mentira, son la procreación y la concupiscencia –escribe en “Del Génesis a la letra”-, las que tras la Caída de Adán y Eva, nos alejan de la vida eterna.”

Tras incluir el texto agustiniano. Concluye: Así, pues, la abeja nos recuerda el tiempo de la inocencia, la edad de oro anterior al pecado original, cuando el hombre, contemplando el bien, lo buscaba y lo hacía por simple voluntad. Sin embargo, en lugar de esto, sometido al reino de la concupiscencia, no hace el bien que (él quiere) y comete el mal que no quiere (romanos, 7, 19).

Previenen con sorna los autores contra tanto elogio melífero: “!no se trata de consagrar un culto idólatra a la diosa abeja¡ Para evitarlo, es suficiente con hacer que tome los hábitos….”

Vista lateral del capitel de las abejas de Frómista


No queremos dejar de aludir a un elaborado artículo titulado “Les abeilles hérétiques et le puritanisme millénariste medieval, de Hilario Franco Junior

https://www.cairn.info/revue-le-moyen-age-2005-1-page-71.htm

en el que se incluyen interesantes vinculaciones de la vida de las abejas con la lucha contra las herejías medievales, todo en el ámbito de la Reforma Gregoriana que, como decimos, los cluniacenses aspiraban a difundir promoviendo la vida casta frente a la degradación del clero. De nuevo subyace la vuelta al Edén, con la procreación sin contacto físico, la aspiración milenarista de la igualdad de sexos sin diferenciación y nos llama especialmente la atención que se mencione la abstinencia de comer carne a lo que en algún momento entendemos pudieran aludir las esculturas románicas de animales atacando y devorando otros animales, tan frecuentes en los templos, incluso en los mismos que estudiamos y que, sin más buscar, abundan en la iconografía de San Pedro de las Dueñas, por ejemplo. Así dice estudiando el sentido erigenista que tras la valoración de la virginidad es inmediatamente seguido por la prohibición de comer carne, seguido por el elogio de la oración continua y la posesión de bienes en comunidad y finalmente por la práctica del sacrificio ritual por los moribundos.” Cuando insiste en la prohibición de comer carne algunos días por semana, los concilios de la Paz de Dios se sitùan en la misma perspectiva de restablecimiento simbólico de la armonía paradisiaca entre  el hombre y la naturaleza” lo que conduce a condenar la violencia contra los animales. “la imposición de la doble abstinencia, carnal y "carnívora", recuperó simbólicamente la unidad primordial de Adán antes de la caída, de un ser andrógino, por tanto virgen  que había convivido en armonía con los animales, sin consumir carne, hábito post-diluvio.  

Si el ideal alimenticio de la Alta Edad Media fue realmente vegetariano , quizás la causa fue precisamente la identificación inconsciente con el ser humano íntegro y recto, tal como había vivido en el mundo”.

En este tema de la virginidad cluniacense destacamos un artículo de Dominique Iogna-Prat “Continence et virginité dans la conception clunienne de l’ordre du monde autor  de l’an mil” en Persee, accesible en internet.

Casulla con abejas del papa Benedicto XVI
(de la web liturgia papal.org)


Terminamos con un artículo que resume la información respecto al tema, de la revista “Espacio, Tiempo y Forma.Historia Antigua,1988, de P.Fernandez Uriel: “Algunas anotaciones sobre la abeja y la miel en el mundo antiguo”.

En la afanosa y melífera búsqueda de floridas informaciones, hemos topado con algún texto sorprendente, como el que vincula la historia de José y Aseneth (final feliz del acoso sexual a José, publicado el  9-mar-2020) con la relación de ella con la miel y el hogar de acogida, (final de la entrada) pero debemos dejarlo para cuando tengamos tiempo y ocasión de retomarlo.

                                                                   

Incluimos el 24.9.21 esta imagen tomada de la Universidad de Manchester con parte del rollo Latin MS2 (www.digitalcollections.manchester.ac.uk/view/MS-LATIN-00002/1) con una buena explicación donde extraemos el final de la membrana con imágenes de abejas y una colmena. Figuran bajo una escena del Nacimiento de Jesús en un rollo de Bari de principios del XI. Otras escenas como la crucifixión, el Descenso a los infiernos, etc. se pueden ver en esa magnífica web, haciendo correr el rollo.


Comentarios

  1. En el libro "The letters of Hildegard of Bingen. Vol.1", personaje medieval muy conocido y que ha sido objetivo de una ponencia en el curso "Las claves del Románico" a cargo de Irene González Hernando, aparece una carta de la eterna candidata a santidad, dirigida a San Bernardo, abad de Clairvaux (1146) cuando ella tiene 49 años y reflexiona sobre el misterio de la Encarnación: “ cuando el Padre, que envió al mundo con dulce fruto dentro del vientre de la Virgen, dulce fecundidad en el vientre de la Virgen, de la cual Él absorbió carne, así como la miel está rodeada por el panal”.
    Una nota a pie de pagina (30) añade: La imagen del vientre de la Virgen, como un panal o colmena deriva finalmente de la idea de abejas dando a luz virginalmente. La idea es dada como total expresión de la siguiente parte de un poema del llamado Cántico Cambridge preservado en un MS del siglo XI
    Nulla inter aves similis est api/ que talem tipum gerit castiratis / nisi que Christum baiulavit alvo / inviolata.
    (con perdón por la mala traducción, aunque lo que nos interesa es otra autoridad medieval experta en naturaleza que vincula las abejas con la virginidad de María).

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  2. Hay un trabajo reciente (de 2020) que es nada menos que una tesis para el grado de doctor en la facultad de Chapell Hill de la Universidad de Carolina del Norte firmado por la ya doctora Erin Kate Grady titulado "O ADMIRANDUS APIUM FERVOR" ALEGORIA Y ABEJAS EN LOS ROLLOS DEL EXULTET DEL SUR DE ITALIA" que intentamos leer y que toma un nuevo punto de vista del uso de los rollos y las abejas: la potenciación de las mujeres en la vida social, toque feminista compatible con la evidente alabanza a la Virgen María, pero hasta que no lo leamos desconocemos cómo encaja en esa tesis el tema de la virginidad, que es de donde viene el papel de las abejas en la oración. Lo que sí muestra es una buena colección de imágenes y bibliografía. Comentaremos el resultado de la lectura de sus 231 páginas.

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